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martes, 25 de abril de 2023

STRUISE AARDMONNIK / EARTHMONK

Lo primero que hice al llegar a Bruselas aquel verano de 2009 fue comprarme un ejemplar del libro de Tim Webb y Joris Pattyn “100 belgian beers to try before you die”. No porque no fuera conocedor del mercado cervecero belga, pero su atractivo título y la posibilidad de encontrar alguna joya que desconociera me llevaron a una compra compulsiva… de hecho, por aquel entonces ni siquiera sabía quién era Tim Webb.

Ya en el hotel pasé hoja tras hoja mientras tomaba notas en mi agenda cervecera ¡Me faltaban 6 cervezas por probar!!! Así que dediqué los sucesivos días a buscarlas. Puedo considerar un éxito aquella búsqueda ya que al final del viaje solo tenía pendiente dos, una de ellas esta “Aardmonnik”

Por aquel entonces Struise Brouwers estaban en plena conversión desde un modelo Gypsy a uno con fábrica propia. De hecho, me acerqué hasta las viejas escuelas de Oostvleteren, muy cerca de la abadía de Sint Sixtus, donde acababan de asentarse, pero respuesta fue algo así como “estamos en ello, pero ahora no la tenemos”, quizás por las exigencias de maduración que tiene esta cerveza.

Fue en el año 2011, en una nueva visita a Bruselas, cuando llegué a la “casa del libanés”, como la había bautizado años antes mi pareja. Una especie de tugurio donde si le caías en gracia al dueño podías descubrir verdaderas joyas cerveceras. Presenté mi Wishlist al “Libanés” y torciendo la boca en una mueca que parecía ser una sonrisa, creí entender “¿cuanto estás dispuesto a pagar por ellas?”…… “¿perdón? (sorry?)” y me invitó a entrar en la trastienda, a una pequeña sala, encendió la luz y la cueva de los tesoros apareció ante mi… alguien podría decir que era un cuchitril donde se guardaban viejas botellas desordenadas, llenas de telarañas y suciedad, pero a mí me pareció poco menos que un hallazgo arqueológico sin precedentes… para los estándares de la época pague una auténtica barbaridad, pero me vine con varios tesoros cerveceros, incluida una botella de la Struise Aardmonnik elaborada en las instalaciones de DECA.

Por suerte, hoy en día resulta mucho más sencillo adquirir esta cerveza, primero porque Struise Brouwers sigue elaborándola con cierta periodicidad, que teniendo en cuenta los 18 meses de maduración en barrica, suele ser cada dos o tres años y segundo porque por suerte tenemos tiendas especializada y tiendas on-line.


AARDMONNIK/EARTHMONK

En la etiqueta ya nos indica que estamos ante una Flemish sour ale de 8% ABV de contenido alcohólico, de fermentación mixta, la cual se envejece durante 18 meses en barricas de roble.

En algún lugar he leído que debe servirse a temperatura de bodega y se recomienda verter el contenido de la botella en una copa tulipa desde una altura aproximada de 15-20 cm. (un mini escanciado, como diríamos en Asturias). Lógicamente he seguido estas recomendaciones ya que entiendo que favorece la oxigenación de una cerveza envejecida como es esta.

Inicialmente la cerveza forma una pequeña cabeza de espuma beige de burbuja grande, que se reduce rápidamente. De carbonatación suave y color marrón oscuro, algo turbio.

En el aroma ya se vislumbra ya el carácter “sour” de la cerveza, aunque los más sagaces ya comenzarán a darse cuenta de la complejidad de esta cerveza.

Pero donde esta cerveza desarrolla todo su potencial es en el sabor. Por un lado, notas a chocolate, bourbon, en un perfil afrutado compensa en su justa medida el otro lado de la balanza dominante y dominado por notas ácidas (lácticas). Al final, hay armonía y permite también descubrir las notas de roble que completan el sabor. Realmente compleja, deleitará a todo aquel que intente descubrir todos estos matices y más. El final es seco, derivado del embarricado y limpio.

Hay que decir, para finalizar la descripción, que no es una cerveza corpulenta, todo lo contrario, o al menos no tanto como esperaba.


CONCLUSIONES

Quizás ya en estos tiempos sea una cerveza que no llame tanto la atención como antaño, por suerte el mundo de las “Sour” nos ha acostumbrado a beber cervezas de este perfil de gran calidad. Pero en su día supuso una bocanada de aire fresco en el estilo y hoy no deja de sorprender por los pequeños/grandes detalles. Su acierto en el proceso de elaboración. Y al menos, en mi caso, me han hecho recordar buenos momentos en mis viajes a Bélgica, ya solo por eso se merece este post.


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,75/10

 

 

 

Ficha Técnica:

Fabricante:

De Struise Browers.

Elaborada en:

Oostvleteren (Flandes – Bélgica).

Estilo:

Oud Bruin/Sour Flemish Ale.

Color:

Marrón oscuro.

Alcohol:

8% Alc.

IBUs:

N/A

Temperatura:

10º C.

Servir en:

Copa Tulipa.

sábado, 19 de diciembre de 2020

QUINTINE VINTAGE 2019

En alguna de mis primeras visitas a Bélgica descubrí Brasserie Ellezelloise, una pequeña granja donde desde principios de los años 90 Phillipe Gérard elaboraba sus cervezas, de las cuales dos llamaron mi atención: Su Quintine blonde, de la cual descubrí que si la dejaba al menos dos años de guarda se convertía en una cerveza maravillosa y su Hercule, por aquel entonces difícil encontrar en Bélgica una cerveza negra de esta calidad.

Han pasado más de 20 años de aquello y mucho han cambiado las cosas, para empezar en el año 2006 fue comprada por Brasserie des Géants, que elabora  cervezas tan conocidas como La Gouyasse o las Goliath. Por suerte, todavía podemos disfrutar de sus cervezas puesto que Brasserie Ellezelloise se mantiene como centro de producción y con cierta independencia, dentro de Brasserie des Legendes, nombre que auna a a las dos cervecerías.



Es más, hace unas semanas llegaron a mi Baúl tres variedades envejecidas en barrica, para mí novedosas y de presentación elegante y cuidada que han sido la excusa perfecta para escribir este post.

La verdad que no cuento con mucha más información que la que aporta la etiqueta y mis impresiones, ni siquiera en la página web de la cervecera hace alusión a estas cervezas, quizás por su carácter excepcional.


QUINTINE VINTAGE B.A. RHUM

Me gusta dejar para dejar lo mejor para el final y quizás por ello comencé mi degustación por esta variedad envejecida en barricas de ron. Los envejecimientos en ron no suelen encontrarse entre mis favoritos.

Cerveza de 10,5 ABV de contenido alcohólico, con un embarricado de 5 meses y 25 IBUs. Buscando información encontré que se utiliza su Quintine de Nöel, pero tras probarla no estoy seguro de ello.

Quintine Vingate B.A. Rhun
De color ambar oscuro con destellos rojos, turbio y fina capa blanca que pronto se convierte en un anillo que perdura durante toda la degustación

En el aroma sorprende la complejidad, se nota el embarricado con leves notas a vainilla, toque láctico junto a las maltas y notas afrutadas tipo ciruela que están en un segundo plano.


Sabor ácido, es lo que más sorprende inicialmente, no me esperaba este perfil, de hecho, había añadido el matiz láctico del aroma con un poco de cautela. Para equilibrar notas maltosas y afrutadas. El toque licoroso del embarricado en ron es casi inapreciable hasta que la cerveza va adquiriendo temperatura. 
Sensación en boca vinosa y delicadamente picante, aunque no es muy corpulenta, la sensación en boca es lo suficientemente gruesa para que se convierta en una cerveza de trago lento y reposado.

Compleja y elaborada con buen gusto. Para mi sorpresa adelanto que esta ha sido la que más me ha gustado de las tres variedades.


QUINTINE VINTAGE B.A. BOURGOGNE BLANC

Cerveza de 6% ABV de contenido alcohólico y 24 IBUs ya muestran un perfil distinto a las otras dos variedades. El embarricado ha sido también de 5 meses.

Quintine Vingate B.A. Bourgogne Blanc
Cerveza rubia con destellos verdosos, ligeramente turbia. Mayor carbonatación y un dedo de espuma blanca.

En el aroma el embarricado es más apreciable, madera y las típicas notas acidas y afrutadas del vino blanco.

El sabor comienza con notas afrutadas tipo manzana Golden Smith donde van entrando las notas ácidas de manera ligera hasta un final deliciosamente ácido y picante de duración medio-largo. En toda esta evolución son las notas amargas las que buscan el equilibrio. Al igual que en la anterior todo bien integrado. 

Durante esta descripción en algún momento me he visto tentado a escribir la palabra “bretts”, quizás debido al toque que da la barrica en esta cerveza, aunque no me he atrevido y lo dejo como una pincelada adicional. En boca es una cerveza más fina que la anterior, pero sigue siendo una cerveza picante.

Ciertamente aunque es una cerveza distinta a la embarricada en ron se ve un mismo hilo argumental y sorprende de nuevo la integración y equilibrio de todos sus matices.


QUINTINE VINTAGE B.A. COGNAC

En esta ocasión hablamos de una cerveza de 10,5% ABV, con un embarricado de 6 meses y 27 IBUs.

Quintine Vingate B.A. Cognac
Color ambar oscuro, turbio y con una carbonatación más viva que crea una capa de medio centímetro de espuma blanca de mayor permanencia que en las dos Quintine anteriores.

El aroma toma unos derroteros distintos, incluso si la comparamos con la Quintine Vintage Rhun. Aquí el perfil afrutado a ciruelas y guindas cobra mayor protagonismo, la madera y el cognac se hacen más presentes.

Al igual que las dos cervezas anteriores hay cierta complejidad, de entrada dulce afrutado a ciruelas, pasas para posteriormente hacerse más evidentes las notas ácidas, pero aquí aparecen como novedad los frutos secos, y el embarricado quizás es más evidente pero sin tapar al resto de matices, de hecho equilibra el sabor. De nuevo un sabor complejo y equilibrado. En boca, es más áspera y de una corpulencia muy similar a la versión en ron.

La dejé para el final pensando que iba a ser la estrella, pero le falta un punto para logar la integración de sus hermanas. A pesar de todo una gran cerveza.


CONCLUSIONES

La primera conclusión, transmitir mi alegría de que productores ya con cierto recorrido y tradición belga se vayan incorporando a las nuevas tendencias, aportando su “know how” y sacando productos cuidados y atractivos a la vista del bebedor moderno de cerveza.

Como reflejo del hastío que siento últimamente por las cervezas envejecidas donde el efecto del embarricado es demasiado agresivo ocultando totalmente a la cerveza, que entiendo que debe ser la protagonista, han llegado estas tres variedades Quintine como un soplo de aire fresco, tres cervezas ácidas donde el embarricado es perfecto, no altera la esencia de las cervezas sino que ese integra con ellas y eso en estos tiempos es de agradecer para bebedores de la vieja escuela como yo.

¿son cervezas para envejecer? Evidentemente son cervezas que soportarían un envejecimiento de varios años sin problemas (al menos sus versiones de ron y cognac), pero ¿para qué hacerlo? Son tres cervezas muy redondas si acaso la versión vintage Cognac pudiera tener un pequeño recorrido que hiciera integrar aún más sus matices, pero creo que es más recomendable disfrutar el acabado perfecto que han sabido darles desde Brasserie des legendes.

Para terminar, las tres han hecho mis delicias. Espero que en el futuro sigan elaborándolas.




jueves, 9 de enero de 2020

BIG FOOT – VERTICAL TASTING RELEASE

De entre todos los productos cerveceros que pude disfrutar el pasado 2019, uno llamó especialmente mi atención. Dada mi afición al envejecimiento de cervezas, no es raro, que este fuera el Six-pack que ya viene siendo un clásico en Sierra Nevada con seis añadas distintas de su afamada barleywine Big Foot, en este caso las que van desde 2012 a 2017.





BIG FOOT

Dentro del mundo cervecero americano Big Foot no es una cerveza que requiera de mucha presentación. Es todo un clásico, elaborado por primera vez por Sierra Nevada allá en los años 80 y que ha servido como base para definir esas cervezas que damos en llamar Barleywines americanas, potentes y lupuladas a partes iguales.

Desde el punto de vista de los aficionados al envejecimiento esta Big foot goza de una merecida fama que vamos a poner a prueba en esta cata vertical. Ya que he de confesar que aunque es una cerveza que me gusta, nunca he tenido oportunidad de guardarla en mi baúl durante más de unas pocas semanas.

Siempre que hablamos de cervezas lupuladas y envejecimiento de cerveza surge la misma pregunta ¿sus lúpulos son ricos en ácidos alpha? Ya que en caso afirmativo la desecharíamos automáticamente. Los sabores rancios derivados de su oxidación limitan casi por completo la posibilidad de éxito. Esto justifica que ninguna barleywine americana pase mucho tiempo en mi baúl.

¿Por qué el caso de la Big Foot es distinta? En parte hay que atribuirlo a la utilización de lúpulo cascade, sobre todo rico en ácidos beta. La literatura al respecto también atribuye el éxito a la atención que Sierra Nevada presta durante la elaboración.

CATA VERTICAL

El proceso seguido para la cata vertical es sencillo. La iniciaremos probando una Big Foot 2019, sin envejecer, para posteriormente ir probando las cervezas del six-pack desde la más reciente a la más antigua. Todas las cervezas se han degustado en condiciones similares (temperatura en torno a los 12ºC, en copa snifter y sin acompañamientos gastronómicos).

Big Foot 2019:

Esta Barleywine de 9,6% ABV se nos presenta como una cerveza color ámbar anaranjado, espuma blanca duradera. Lúpulo muy presente en el aroma, así como ciertas notas a caramelo. El sabor sigue los mismos derroteros, por un lado, las notas amargas resinosas y cítricas y por otro el caramelo para equilibrar el resultado. El alcohol detectable a medida que se calienta la cerveza, pero de manera bastante contenida dado su contenido alcohólico. Sensación en boca plena, con cuerpo y amargor predominante en el final.



Big Foot 2017:

La primera diferencia que nos llama la atención se encuentra en el contenido alcohólico, según la etiqueta 9,5% ABV, aunque en la práctica resulta inapreciable. La apariencia es muy similar, la espuma quizás más oscura de color beige. Ya en el aroma apreciamos un amargor tosco tirando a rancio que se materializa plenamente en el sabor. Es una mala versión de la cerveza sin envejecer, apagada y sin gracia. Adelanto que fue sin duda la peor de toda la cata y con diferencia. El sabor es tosco y lleno de notas rancias. Final muy largo amargo y seco. Es una cerveza dura y sin esperar a probar otras añadas concluyo que ha tenido que haber algún problema en su conservación.



Big Foot 2016:

Esta Big Foot me confirma mis sospechas sobre la añada de 2017. Aquí nos encontramos sorprendentemente con una cerveza muy similar a la cerveza sin envejecer, a pesar de los 3 años de guarda. El color ámbar empieza a dejarnos destellos rojizos, pero el resto de características permanecen: las notas lupuladas, la base dulce maltosa a caramelo. Algún rasgo afrutado, pero no hay diferencias significativas.



Big Foot 2015:

Empiezo a sospechar que esta cerveza ha firmado un pacto con el diablo para no envejecer. La apariencia similar a la de 2016. El perfil sigue siendo increíblemente parecido a la cerveza sin envejecer. El amargor parece ser un poco más seco con alguna nota a cuero en el retrogusto, pero nada significativo.



Big Foot 2014:

En apariencia parece más nebulosa y oscura que el año precedente. Sorprendente buena carbonatación y espuma beige generosa. Pero en aroma y sabor siguen ese dulce maltoso, el lúpulo, y leves notas a fruta madura y cuero. Lo que he leído sobre esta cerveza parece indicar que esta debe ser la más redonda de todas las añadas y puede ser, por que hay armonía. No cambian los matices pero, para mi gusto, se encuentran todos en su justa medida.


Big Foot 2013:

Sin llegar a los extremos de su versión 2017, en esta apreciamos un bajón importante. Todos los matices se encuentran presentes de nuevo, pero especialmente apagados. Noto ciertas notas acartonadas al fondo que desentonan en la percepción global, en este caso de cerveza “aburrida”, es más seca que la versión anterior. Todo ello me hace pensar que el horizonte temporal de esta cerveza puede encontrarse en torno a los 5 años.



Big Foot 2012:

Pues no, el horizonte temporal de esta cerveza no se encuentra en torno a los 5 años, sino que parece que mucho más allá, con esta cata no lo descubriré. Esta Big Foot 2012 es el claro ejemplo de que esta cerveza aguanta el paso del tiempo sin despeinarse. De hecho, creo que esta ha sido, junto a la de 2014, la mejores de todas las probadas. A parte de la apariencia más oscura y que el aroma se encuentra más apagado. El sabor resulta el más redondeado y compensado de todas las que he probado. Sorprendentemente, de nuevo, ahí están los mismos matices clásicos en esta cerveza, mezclados de manera armoniosa, el lúpulo más suave, el caramelo entremezclándose y esa sequedad en el final aquí parece más agradable. Quieren aparecer ciertas notas a jerez, pero no de manera clara.





CONCLUSIONES

Lo primero que he de decir es que esta cerveza tiene su fama como cerveza para guardar merecidamente ganada. Soporta el paso del tiempo casi sin inmutarse. Unido a que es una cerveza es fácilmente accesible y asequible económicamente, no me extraña que sea en una cerveza indispensable en las bodegas americanas.

Otra conclusión a destacar es que la cata vertical no muestra linealidad, se ve rota sobre todo por las añadas 2017, en la que baja mucho el nivel de esta cerveza y de 2013. Entiendo que puede ser por algún problema en la conservación o simplemente por que cada añada tiene sus características propias dentro de la homogeneidad mostrada.

Es curioso que siempre he leído la fama de las Big foot de 5 años, parece que después el deterioro se comienza a notar. Creo puede estar en lo cierto, la añada de 2014 ha destacado en esta cata, aunque personalmente me la añada de 2012 me ha sorprendido más gratamente.

Si miramos entre-lineas podemos afirmar que estamos ante una cerveza que sufre pocas variaciones con el paso del tiempo: apariencia un poco más oscura y nebulosa, carbonatación aparente en todas las añadas, notas a lúpulo persistente incluso en las añadas más antiguas. El resto de matices y alcohol presentes aunque redondeados por el tiempo y solo unos leves toques a jerez en las últimas añadas, introducen algún cambio.

Opinión general: No parece que el paso de los años haga aflorar nuevos matices en esta cerveza, lo que resulta casi decepcionante, aunque nos abra la puerta a poder disfrutar de esta cerveza durante muchos años. Debemos cambiar el chip, la cerveza no va a ganar complejidad al envejecerla, sino que iran redondeando los que ya tiene. Personalmente me quedo con lo sorprendente de beber una cerveza envejecida donde la presencia del lúpulo sigue siendo destacada.







domingo, 20 de octubre de 2019

FULLER’S VINTAGE ALE 2012


Hacía ya mucho tiempo que no traía una cata de una cerveza a este blog. Primero porque hay muchos otros con mejor paladar y que lo hacen infinitamente mejor que yo y segundo porque desde que existen plataformas y webs de rating ha ido perdiendo un poco el sentido hacerlo en un blog de corte clásico… pero hoy voy a hacerlo con esta Fuller’s Vintage Ale 2012.

En este caso, se trata de una de esas cervezas que guardas para una ocasión especial y nunca encuentras el momento para beberla y pasan los años… en este caso 7 años y aunque durante este tiempo ha sido tratada y almacenada con esmero, no con el objetivo de que evolucione, sino de que mientras llegase su momento se mantuviera en plenas condiciones… veremos si lo hemos conseguido.


FULLER’S

Fuller, Smith & Turner es una vieja conocida del panorama cervecero inglés y mundial. Como no es el objetivo de este post, para el que quiera ahondar en su historia puede hacerlo en su web https://fullersbrewery.co.uk/our-story/

Solo quiero destacar ese elegante equilibrio que ha sabido mantener entre la producción comercial, en masa, y ese perfil de corte tradicional si nos adentramos en el mundo de las “real ales”.

Fuller’s mantiene un interesante portfolio de cervezas, algunas verdaderos clásicos como su ESB o su Porter, delicias para el paladar o sus joyas Brewer’s Reserve y Vintage Ale, muchas veces esquivas, pero que merece la pena conseguir si se cruzan en nuestro camino.


VINTAGE ALE 2012

Sus Vintage Ales llevan elaborándose desde 1997, desde entonces fieles a la cita elaboran esta cerveza seleccionando cada año distintas maltas y lúpulos

Unboxing:

Fuller's Vintage Ale 2012Incluso antes de abrir la caja donde viene: contenida la botella, te das cuenta que Fuller’s Brewery ha puesto una dedicación especial en “vestir” esta cerveza, es un aspecto a destacar y que no pasa desapercibido.

Elegancia, calidad y carácter británico se encuentran presentes en esta edición de esta. La botella viene dentro de una caja de cartón, muy similar a la que contiene a otros licores como un buen whisky. En ella ya podemos obtener mucha información sobre la cerveza que vamos a beber.

Edición limitada y numerada, así como una descripción bastante convincente supuestamente escrita por el maestro cervecero de Fullers John Keeling, en la que incluye el concepto de global de la cerveza, lúpulos utilizados (importante para los fanáticos al envejecimiento) … pero también una frase perturbadora “best before 2015”, creo que me he pasado unos años.

Evidentemente la frase queda matizada con “A pesar de que estamos obligados por la normativa…”. Finalmente, para mi tranquilidad total se añade “al igual que un buen vino o whisky la cerveza puede mejorar durante muchos años más”.

En el interior de la caja, un pequeño libro con las características de todas las añadas elaboradas desde 1997, cuando se elaboró por primera vez, hasta esta Vintage ale 2012. En la botella sigue respirándose ese aroma a exclusividad y elegancia que rodean toda la presentación de esta cerveza. Botella personalizada con el emblema de Fuller, unas etiquetas de calidad con el correspondiente número de edición limitada, en este caso se trata de la botella 127529.



Fuller's Vintage Ale


Cata:

Se trata de una clásica “English Strong Ale” de 8,5% ABV. Como base para su elaboración utiliza su cerveza Golden Pride variando cada año sus ingredientes. Para esta edición utiliza lúpulos Goldings, Soverign y Target, así como la levadura y cebada orgánica de la casa que le dan un toque exclusivo.

Previamente había probado las añadas de Vintage Ale correspondientes a 2006, 2007 y más recientemente la correspondiente a 2015, todas ellas cervezas notables. En todo caso no al emplear para cada una de ellas distintas maltas y lúpulos, no podemos compararlas con esta.
Sin duda, el envejecimiento de cervezas pierde parte de su sentido si no puedes comparar con la cerveza sin envejecer, pero en este caso ya aclaré que se trata de una cerveza que en principio no pensaba dejar tanto tiempo en mi baúl.

A pesar de ello la botella se encuentra acondicionada, lo cual nos asegura que la cerveza ha sufrido cierta evolución.

Puesto que no he probado esta cerveza sin envejecer he acudido a distintas plataformas para hacerme una idea de cómo era esta cerveza sin guarda y he obtenido la siguiente descripción:

“Color ambar claro con una buena cabeza de espuma color blanquecino. Aroma maltoso, caramelo, galletas, notas florales y algo de alcohol. Sabor entremezcla notas maltosas, caramelo, lúpulos, alcohol y final seco. Cuerpo medio y carbonatación media-alta”

Partiendo de esta descripción hacemos nuestra propia cata de una cerveza por la que han pasado casi 7 años.

Fuller's Vintage Ale 2012Aspecto:

Al derramar la cerveza en la copa, sorprende la buena presencia que tiene. La degradación de las maltas no es muy acusada y no se aprecia un exceso de poso en el fondo de la botella. En copa presenta un color marrón claro, ligeramente brumoso, un dedo de sorprendente espuma blanca que tras unos minutos se reduce a un anillo. La carbonatación es débil y apenas apreciable.

Aroma:

En el aroma predomina un perfil claramente dulce Toffe, afrutado del tipo dátiles o uvas pasas y en el fondo se aprecia algo de madera y cuero.

Sabor:

Dulce maltoso, Caramelo amargo, Frutos secos, pasas, manzana madura y madera. suave amargor final, un regusto no muy largo donde se percibe un ligero toque a cuero que se mezcla con alguna nota afrutada. El alcohol se siente, pero no es destacable, le da un toque incluso elegante al acabado.

Sensación en boca:

En boca presenta cuerpo medio, pero nada que incomode el trago, la sensación es vinosa y la carbonatación débil. Sorprende en una cerveza con este añejamiento y más teniendo en cuenta que las descripciones iniciales no hablaban de una cerveza corpulenta.


CONCLUSIONES

Soy un ferviente defensor de la idea de que una cerveza es mucho más que el resultado de la pericia de un buen maestro cervecero. Muchas cervezas y su degustación son una experiencia, sobre todo aquellas que no podemos beber todos los días o que incluso son difíciles de conseguir. Por ello, muchas de estas las reservamos para ocasiones especiales.

Teniendo en cuenta las descripciones de esta cerveza sin envejecer advertimos signos evidentes del paso de los años, el alcohol se ha suavizado y redondeado mutando a sabores dulces, han aparecido ciertas notas a cuero. Sorprendentemente la base de maltas original sigue proporcionando un cuerpo más que suficiente para dar un carácter vinoso a la cerveza.

Lo que es muy interesante es que podemos estar tranquilos de dejarla olvidada unos años sin que se eche a perder, siempre y cuando se cuide su almacenamiento.

El resultado es una cerveza dotada de armonía, agradable y elegante, con muchos matices que parecen funcionar bastante bien integrados, aunque al final, no podemos afirmar si ha mejorado o no con el paso del tiempo.  

Fuller's Vintage Ale 2012


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8/10



Ficha Técnica:
Fabricante:
Fuller's Brewery.
Elaborada en:
Chiswick (Londres - Inglaterra).
Estilo:
English Strong Ale.
Color:
Marrón claro.
Alcohol:
8,5% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º C.
Servir en:
Copa Snifter.



miércoles, 24 de octubre de 2018

ALASKAN SMOKED PORTER VINTAGE 2008


Alaskan Smoked Porter, más allá de los reconocimientos que ha obtenido, a los que tenemos la costumbre de guardar cervezas durante largos periodos de tiempo, esta cerveza nos sugiere una mezcla de admiración, curiosidad y sobre todo la tentación irremediable de llevarla hasta el límite de sus facultades para mantenerse a lo largo de los años.

La acción de los fenoles derivados del ahumado que sufre la malta de esta cerveza la ha convertido, a pesar de sus “apenas” 6,5% de contenido alcohólico, en una de las cervezas paradigmáticas en la guarda de cervezas.

Por ello, en la red pueden encontrarse un buen número de espectaculares catas verticales de Alaskan Smoked Porter Vintage, algunas probando distintas añadas que abarcan más allá de 10 años.

Desgraciadamente, mi aportación es mucho más modesta. Mi relación personal con esta cerveza se limita a cuatro encuentros: en dos ocasiones sin envejecer, otra con 5 años de guarda (cata relatada en este blog ) y ahora esta que ocupa este post de una botella Vintage 2008, es decir de 10 años.


LA CATA

Cuido los detalles, sin prisas, a la temperatura adecuada, ya que en la anterior ocasión que bebí esta cerveza esta no desplegó su verdadero potencial hasta que no adquirió algo de temperatura. Copa Snifter, quizás haya un efecto psicológico en esta elección, ya que asemeja la experiencia a la que se puede tener bebiendo un brandy o un whisky envejecido.

Como siempre al verter en la copa una cerveza que ha estado tanto tiempo en guarda es necesario esperar unos momentos a que airee y se asiente. Así que, aprovecho para observarla detenidamente.

La apariencia es realmente sorprendente, como siempre ese color marrón oscuro casi negro, el dedo de espuma beige imperturbable a pesar de los años y más digna de una cerveza joven, pero sobre todo esa ausencia del poso característico que nos alerta de que las maltas han sufrido la degradación propia del paso del tiempo… seguro que los fenoles del ahumado han tenido algo que ver en esto.

En el aroma, el humo es detectable nítidamente, sin lugar a dudas más que en aquella Vintage 2011 con 5 años de guarda, lo cual puede parecer contradictorio. También se pueden detectar algunas notas como a jerez… en cualquier caso el aroma es igualmente embriagador.

En cuanto al sabor, lo primero que me viene a la mente son términos como complejidad, armonía, equilibrio e integración de los distintos matices que tiene esta cerveza en origen. Pero los matices no se presentan nítidos, debido a lo entrelazados que se encuentran. A pesar de todo podemos distinguir el caramelo, la vainilla y un toque a jerez. En la boca queda un regusto seco donde, por fin, es identificable el ahumado característico. El sabor es extraordinario pero desgraciadamente han perdido “punch”, ante mi paladar se presenta más desgastado de lo que sería deseable.

La sensación en boca es bastante buena teniendo en cuenta que estamos ante una cerveza con 10 años de guarda. Es detectable la pérdida de cuerpo que visualmente no apreciábamos en forma de sedimentos. Aun así, la degradación es significativamente menor que en otras cervezas que he bebido y eso el paladar lo aprecia.


ALGUNAS REFLEXIONES

Tras probar las versiones envejecidas de esta cerveza me doy cuenta de lo aristosa que es esta cerveza sin envejecer. Una sensación de la que uno no es consciente hasta que no se prueba tras varios años de guarda.

Me da la sensación que existe una variabilidad significativa entre las distintas añadas de esta cerveza, ya que de haber seguido la guarda de aquella Vintage 2011, que probé anteriormente, en ningún caso hubiera podido evolucionar hasta donde ha llegado esta Vintage 2008.

Finalmente, si tuviera que elegir el nivel óptimo de envejecimiento seguramente se encontraría en un punto intermedio entre los 5 y los 10 años. Así que no descarto seguir intentándolo con esta Alaskan Smoked Porter.

Como corolario, de nuevo la confirmación de que ciertas cervezas merece la pena ser envejecidas, no solo por ver su evolución o pulir determinados aspectos, sino por el hecho de beber una cerveza única. El tiempo y las distintas condiciones de almacenamiento dan una personalidad difícilmente reproducible, y eso rodea de cierto encanto a esta práctica de la guarda difícilmente comprensible para los que nunca se han acercado a ella.



Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,5/10



Ficha Técnica:
Fabricante:
Alaskan Brewing CO.
Elaborada en:
Juneau (Alaska – USA).
Estilo:
Cerveza Ahumada.
Color:
Marrón oscuro.
Alcohol:
6,5% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º C.
Servir en:
Copa Snifter.