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viernes, 16 de marzo de 2018

PORTER… PERO ¿QUE ES UNA PORTER?


Tarde lluviosa y fría, pero pequeños detalles hacen presagiar que la primavera se empieza a abrir paso, va siendo hora de apurar esas reservas de cervezas pertenecientes a estilos que solo bebo en invierno. Saco del frigorífico dos cervezas de La Debauche su interpretación de una Baltic Porter y la misma cerveza envejecida en barricas de vino Domaine de I’ile Margaux.


Llevaba tiempo con la idea de enfrentarlas y escribir una comparativa en este blog, pero pronto esta intención empieza a disiparse, trago a trago comienzan a aparecer preguntas y confusión ¿qué es una Baltic Porter? ¿esto no es una Stout? ¿en qué se diferencian? Y una última pregunta aún más peligrosa y sorprendente ¿qué es una Porter? Como diría el gran divulgador cervecero Randy Moser “Pues… no lo sé”, o por lo menos de manera exacta. Lo cierto es que dentro de ese universo de las cervezas negras con limites difusos y múltiples interpretaciones a veces me pierdo.

Estoy completamente seguro que muchos aficionados a la cerveza tienen que haberse hecho estas preguntas en alguna ocasión. Yo personalmente, no puedo vivir con la duda, así que mientras que saboreo y disfruto estas dos cervezas me acerco a las estanterías y saco mis libros sobre cerveza y este post se convierte en un nuevo capítulo bloguero sobre los estilos cerveceros.


PORTER, UNAS NOTAS HISTÓRICAS

Porter, estilo originariamente inglés, parece que fue una evolución de estilos predecesores a los que se les llamaba Brown ales y que hacían referencia a las cervezas más oscuras que se bebían allá en Inglaterra allá en el siglo XVII, pero llegó con la Revolución industrial, y con ella una multitud de cambios sociales y fue en ese preciso momento cuando a esas cervezas oscuras se les empezó a llamar Porter… esos rudos, cansados y sedientos trabajadores llamados porteadores, que para soportar su agotadora jornada laboral bebían esas cervezas oscuras, de sabor fuerte y sobre todo nutritivas.

Fuente: museumoflondon.com

Así que todo hace pensar que a estas cervezas les empezara a llamar así, porque eran las cervezas que bebían los porteadores que trabajaban en los muelles y surtían a los mercados de abastecimiento.

Algunas fuentes hablan de que originariamente era una mezcla de Brown, pale y mild ale, aunque pronto el estilo adquirió relevancia propia. Cerveza fuerte, espesa y oscura… y sobre todo muy muy barata que se hizo tan popular que se convirtió en un verdadero fenómeno en la Inglaterra industrial.

Fue una de las primeras cervezas en exportarse a escala industrial, primero a los países bálticos y posteriormente a Norteamérica y es que se dice que George Washington era buen aficionado a este estilo que gozaba de buen éxito entre los norteamericanos.

El estilo sufrió su retroceso tras la primera guerra mundial. Pero a finales del pasado siglo y principios de este, la inquietud de los nuevos cerveceros por reinterpretar los viejos estilos y la creciente curiosidad del aficionado a la cerveza han hecho resurgir de nuevo este estilo en los últimos años.


¿PORTER? ¿STOUT? ACOTANDO EL ESTILO

Las primeras Porter poco o nada tienen que ver con las que bebemos hoy en día, ni siquiera con las que se bebían a mediados de siglo XX. Sucesivas evoluciones del estilo y cambios radicales en su elaboración han llevado a que cada generación de Porter fuera distinta a la anterior y solo su nombre sea nexo de unión entre ellas… así que permitirme que no me meta en este territorio que haría este post enormemente aburrido.

Así que centrémonos en lo que es una Porter hoy y lo primero que aprecio es que existen multitud de subestilos: English Porter, Baltic Porter, American Porter, Robust Porter, Brown Porter, Imperial Porter, Rauch Porter, …

Simplificando, la English Porter correspondería a una visión “clásica” del estilo, la American Porter… bueno ya sabemos de las reinterpretaciones que hacen los cerveceros americanos de todos los estilos llevándolos a su terreno y una Baltic Porter, es lo que podríamos denominar una Imperial Porter, adjetivo el de “imperial” suficientemente descriptivo en el mundo cervecero de nuestros días.

Dicho esto, mi idea de una Porter es una cerveza que va desde marrón oscuro a color negro. Con poca presencia de lúpulo y donde las maltas suavemente tostadas y las notas a café y chocolate son predominantes.

A poco que nos paremos a pensar en la definición anterior, surge la gran duda, ¿entonces, en que se diferencian una Porter y una Stout? Pues esta inocente pregunta puede convertirse en un auténtico dilema sin solución dentro de la cabeza de un buen aficionado a la cerveza.

Si me preguntáis daría una respuesta vaga y confusa como que las Porter son más claras, menos corpulentas, más cremosas y dulces, más fáciles de beber. Pero todo ello se cae abajo cuando comparamos con algunas Porter como por ejemplo las llamadas Baltic Porter.

Muchas webs y blogs acuden a las reseñas históricas y su origen para diferenciar ambos estilos. Pero entonces me pregunto, Si sabemos que las Porter actuales poco o nada tienen que ver con las que dieron origen al nombre, su origen no puede ser la diferencia ¿no? Además, nos encontramos con que las primeras Stout eran denominadas Stout Porter, es decir, una versión más corpulenta y fuerte de una Porter y no fue hasta que Guinness denominó a su cerveza Stout cuando los dos estilos comenzaron su andadura por separado.

Ante tanta confusión, he tenido la idea de acudir a uno de esos organismos que se han preocupado de definir y acotar los diferentes estilos de cerveza, sí, me refiero a la BJCP. Así que de las páginas de su “Guía de estilos” hago la siguiente comparativa:



El cuadro no nos va a sacar de nuestras dudas, pero comienza a ser revelador. Está claro que existe una gradualidad y continuidad entre Porter y Stout, en muchos casos incluso superposición ya que sus características se van solapando.

Pero lo primero que podemos decir con claridad es que las Porter son más claras, por norma general. Esto que inicialmente parece una simplicidad en realidad no lo es. Seguimos viendo que en las Stout aparece claramente definido en primer lugar su carácter torrefacto y tostado, mientras que en las Porter hablamos como mucho de tostado moderado y suave y nunca como característica predominante en el aroma, ni sabor.

¿Qué hay detrás de todo esto? Pues bien sabemos que el color de la cerveza se debe principalmente a las maltas utilizadas, así que solo hace falta indagar si existe alguna diferencia en las maltas utilizadas y su tratamiento… ya sin mirarlo me imagino que sí y vosotros también… ¿a que sí? Claro el tostado de la malta en las Stout nos da esas notas torrefactas que en principio en la Porter es algo secundario.

Pues sí,  en la elaboración de una Porter se utilizan granos de cebada malteada, mientras que para una Stout se utiliza cebada tostada sin maltear, esto sin duda marca la diferencia entre los dos estilos.

Aún así, seguro que en algunos casos nos resultará muy difícil diferenciar entre lo que es una Porter y una Stout, pero espero que después de este post nos haya quedado un poco más claro y nos dé alguna pista más. Y sobre todo no olvidemos lo más importante… disfrutar de la cerveza ¿Porter? ¿Stout?... y ¿Qué más dá?


MIS PORTER FAVORITAS

Este posts se me ha ido de las manos y está siendo mucho más extenso de lo que pensaba, así que de manera rápida os doy una lista, sin más, de aquellas Porter que más me gustan:

Entre las interpretaciones “clásicas”:

Fuller’s London Porter (5,4% ABV)
Samuel Smith Taddy Porter (5,5% ABV)

Versiones americanas:

Porter de Founders (6,5% ABV)
Anchor Porter (5,6% ABV)

Versiones Imperial/Baltic:

Les Trois Mousquetaires Porter Baltique (10 % ABV)
De Molen Tsarina Esra Imperial Porter (11 % ABV)

Aun así, reconozco aún no he probado algunas de las porter con gran prestigio y rating que hay en el mercado, me viene a la mente ahora algunas Baltic porter polacas como la Kormoran Imperium Prunum o las porter de Funky Budha Brewery… si las encontráis, no dudéis en probarlas.


Nota final: Este post estaba pensado inicialmente como una comparativa entre La Debauche Baltic Porter y la misma envejecida en barricas de vino Domaine de I’ile Margaux. Dos cervezas de esas que si cuesta determinar si es una Porter o un Stout. Dos cervezas interesantes de las que, para no extender más este post, podéis ver mi valoración en mi perfil de Untappd.


lunes, 7 de noviembre de 2016

#ISD16Spain - INTERNATIONAL STOUT DAY

Cuarto año que celebro el “International Stout Day”, ya empieza a ser una cita que espero ansiosamente desde que comienza el otoño, en el que se ha afianzado como un evento imprescindible e ineludible.

Como viene siendo habitual aquí en España este evento es dirigido por José Benedicto desde su blog "Rubias, Morenas, Negras,... hablo de cerveza" quién nuevamente nos alienta a que escribamos unas palabras bajo la etiqueta #IS16SPAIN y compartamos nuestra celebración y hagamos una reflexión pública sobre este estilo.


Qué queréis que os diga que no sepáis, la familia de las “Stouts” (así de manera genérica, incluyendo porters, stouts, russian,…) pasan por ser de los estilos más apreciados por los aficionados a la cerveza, aunque lo cierto es que yo nunca había prestado especial interés, mis intereses cerveceros iban por otros derroteros.

Varios hitos hicieron cambiar mi perspectiva, un buen día probé una "London Porter" y su sutileza me embaucó. Pero quizás no fue hasta que, en un viaje a Bélgica, sí habéis leído bien, probé dos cervezas "Cuvée Delphine" y "Ellezelloise Hercule" (las dos ya han sido protagonistas de este día en pasadas ediciones) las que hicieron tambalear todas mis creencias sobre estos estilos.

Finalmente, como paso lógico llegaron las grandes Imperial Stouts americanas, que por aquel entonces eran bastante difíciles de conseguir, pero obligatorias para un aficionado a estos brebajes… ¿qué aficionado en algún momento no ha escrito en el buscador de internet, “las mejores cervezas del mundo”? y ante él han aparecido ineludiblemente “The Abyss”, “Expedition Stout”, “Speedway Stout” o “KBS”.

Durante estos años el mundillo de las Stouts ha ido creciendo como la espuma, nuevos elaboradores y muy buenas elaboraciones, en España también… por supuesto. Nuevas cervezas de estos estilos ocupan lo más alto de las webs de rating por poner una referencia. Así que, este otoño me apetecía hacer una revisión a los viejos clásicos.

Dentro de ese proceso de revisión incluyo la celebración de este “Stout Day 2016” donde la elegida no ha sido otra que la afamada AleSmith Speedway Stout, aunque últimamente también han pasado otros clásicos como la Bell’s Expedition Stout, otra maravilla hecha cerveza.


ALESMITH Y SPEEDWAY STOUT

Alesmith Brewing fue una de esas micros que aparecieron en USA a mediados de los 90 dentro de ese gran movimiento de las micros craft. En San Diego, un verdadero paraíso para los cerveceros, surgió este elaborador, aunque por aquel entonces el afamado Peter Zien no formaba parte del proyecto. De hecho, hasta el año 2002, no se incorporó. A partir de ese momento, su fama y reputación creció sobre todo por esos envejecimientos en barril que tanto nos gustan. Tras un montón de galardones y un crecimiento sin zozobra, el año pasado culminaron su proyecto de expansión “Alesmith 2.0” que esperemos no decaiga.

Pero centrémonos en esta Speedway Stout, ¿he dicho que es una de mis Stouts favoritas? Lo es, quizás dos o tres podría poner a su nivel y entre ellas su versión envejecida en barricas de bourbon.

Como siempre en Alesmith una presentación muy cuidada y con bastante información en la botella, cosa que se agradece. En ella de manera detallada se indica una descripción muy sugerente del contenido, como debemos servirla (tipo de cristalería y temperatura adecuada) e incluso maridajes recomendados.

Centrándonos en la cerveza, es una Imperial Stout de 12% de contenido alcohólico. La vierto en la copa snifter (un verdadero copazo para la ocasión). Su color es negro… muy negro. Veo con satisfacción como sube esa espuma marrón cremosa, la aprecio durante unos momentos, no tengo prisa, a pesar de que la he sacado del frigorífico hace unos 5 minutos, todavía necesita tiempo para que con la temperatura todos sus matices afloren para embriagar mis sentidos.

Acerco la copa a la nariz, humm esto promete, todavía no he pegado ni un sorbo y empiezo a disfrutarla plenamente, lo primero que llega es un aroma acaramelado, chocolate, cacao y al fondo alguna nota que me recuerda al oporto.

No espero mucho más para dar el primer sorbo, la sensación global es deliciosamente acaramelada, sin estridencias todo muy sutil, no hay lugar al empalagamiento. Los matices predominantes son los del chocolate y toffee acompañados por unas notas a café, que según indica la botella se lo debemos a “Ryan Bross Coffee” y que empiezan a poner el contrapunto para girar la elaboración a algo más serio y no a una simple golosina. Las notas uvas pasas y frutos secos colaboran también a ello. A estas alturas os habréis dado cuenta de su complejidad.

En boca es aterciopelada, con buen cuerpo… es una cerveza redonda. A medida que se va calentando se acentúa su perfil a bourbon/oporto, pero un momento, ¿Dónde están sus 12% de contenido alcohólico? Se bebe tan fácil… la pinta se me hace corta.

El veredicto no admite discusión, sigue siendo una de mis stouts favoritas, una maravilla… La perfección hecha cerveza. Por cierto, es una cerveza que mejora con los años de guarda, pero eso será para otra ocasión.



Hasta aquí mi participación en este #ISD16SPAIN y deseando que llegue el próximo… Oye José ¿no podríamos adelantar el de 2017 y celebrarlo la próxima semana?