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jueves, 24 de noviembre de 2016

LATAS PARA EL ENVEJECIMIENTO DE CERVEZA

Quizás la pregunta más interesante que me hicieron durante la reciente cata de cervezas belgas envejecidas fue sí las latas de cerveza eran buenos recipientes para envejecer cerveza.

Dada la proliferación de este formato de envase en cervezas artesanales, en las industriales siempre lo fue, creo que resolver esta duda tiene su transcendencia para alguien que se planea la opción dejar en guarda sus cervezas y es que además no me lo había planteado previamente.

fuente: beerstreetjournal.com
De entrada, hay que decir que es un formato poco atractivo de cara a ediciones exclusivas, cervezas “limited edition”, “barrel aged”, etc.  Nuestra mente relaciona inmediatamente la lata con cervezas baratas y de gran consumo. A pesar de ello, existe alguna cerveza envejecida que ha elegido este envase como es la “Kentucky Bourbon Barrel Ale”.

He intentado buscar información al respecto en la red, la verdad, sin mucho éxito. Así que no queda otra que tirar de conocimientos y un poco de sentido común. También hago un llamamiento a todo aquel que lea este post y pueda aportar información al respecto.

El mejor punto de partida que se me ocurre es el de repasar que efecto puede tener la lata sobre los tres grandes enemigos de la cerveza (aire, luz y calor), sin perder de vista que nuestro objetivo es el envejecimiento de estas:


EL AIRE

A priori parece que el cierre de las latas es hermético, lo cual evitaría que el aire se introdujera en la lata y reduciría todos esos malos sabores derivados de la oxidación y que pueden ser frecuentes a la hora de envejecer cervezas.

 ¿pero esto es así? Me viene a la mente el tema de los refrescos carbonatados, si abrimos uno pasado de fecha se encuentra sin carbonatación y ha perdido todas sus propiedades organolépticas, ¿se debe al oxigeno que había en el interior o a que en realidad no es tan hermético como parece?

Esta es otra cuestión que hace a las botellas un formato ideal para el envejecimiento, el  cuello de botella estrecho limita el área de cerveza expuesta al aire. Evidentemente en la lata esta área sería superior.


LA LUZ

Evidentemente una lata impide por completo la exposición de la cerveza a la luz. Aunque he de decir que esto sobre todo es más favorable para cervezas que utilizan lúpulos ricos en ácidos alfa (la mayoría de cervezas lupuladas americanas), ya que el contacto de la luz con estos produce el llamado olor a mofeta.

Las cervezas que utilizan lúpulos ricos en ácidos alfa nunca han sido buenas candidatas al envejecimiento ya que con el tiempo dan lugar a sabores rancios. En cualquier caso, siempre es conveniente alejar de la luz nuestras cervezas para que envejezcan convenientemente y en este caso es evidente que la lata presenta más ventajas, sin desmerecer a las clásicas botellas coloreadas, sobre todo las de color marrón, proporcionan una buena protección frente a la luz directa.


EL CALOR

Echemos mano del libro de “Física y química” del instituto. El calor se transmite por conducción, convección y radiación. De aquí me quedo con los dos primeros, pero sobre todo con el de conducción.

En una situación de exposición al calor ¿Qué material transmitiría mejor el calor a la cerveza que se encuentra en el interior? Los metales son excelentes conductores, mientras que el vidrio no lo es tanto, de hecho está considerado como mal conductor del calor.

En este aspecto gana la botella pero ¿es realmente relevante? En realidad pienso que no y que frente a una temperatura inapropiada ninguno de los dos envases evitarían el deterioro de la cerveza.


OTROS FACTORES

Ese momento en el que descubres que esa lata que tenías en la bodega está oxidada. La bodega tiene las condiciones óptimas para que las cervezas envejezcan bien: temperatura entre 10ºC-14ºC durante todo el año, poca exposición a la luz y un nivel medio-alto de humedad, esto último viene muy bien para que los corchos que cierran muchas de las botellas se mantengan en buenas condiciones… pero estos parámetros parecen no sentar bien a las latas que al cabo de poco tiempo se oxidan.

Las latas oxidadas terminan por tener pequeños orificios, lo que permite el ingreso no solo de aire sino también de bacterias. A parte de que el óxido no es un material seguro ni para la cerveza ni para ningún alimento.

Lo anterior podemos unirlo a la posibilidad de que las lastas reciban golpes y se desprenda el esmalte interior que es el que aísla el contenido del metal, con el consabido peligro de que los sabores metálicos y el óxido entre en contacto con la cerveza.

En relación al revestimiento interno me surge la pregunta si este se deteriora en procesos de envejecimiento largos y puede llegar a mezclarse con la cerveza.

Otro aspecto a considerar, este a favor de la lata, es la facilidad de almacenamiento. Quizás pueda parecer una ventaja menor, pero cuando empiezas a acumular cervezas para envejecer es fácil que llegues a tener problemas de espacio, las botellas ocupan lo suyo y no son apilables.


Tras este post todavía me quedo con la sensación de que no he despejado del todo mi duda ¿es buena/es mejor la lata para envejecer? En realidad veo un hándicap importante en el posible deterioro de la lata a largo plazo frente a la botella, esto implicaría cierto riesgo adicional en envejecimientos prolongados. ¿vosotros que pensáis?


jueves, 25 de febrero de 2016

ENVASES PARA CERVEZA: LA LATA

Hoy Arriaca presenta su nuevo envase en lata para sus cervezas, el primer elaborador “artesanal” español que se atreve con este formato. Lamentablemente no puedo asistir al evento, pero esta noticia me sirve de excusa para escribir algo en la sección más abandonada de este blog, esa que lleva por nombre “Lo esencial” y que trataba de recopilar información sobre temas didácticos y básicos sobre el mundo de la cerveza. Así que, esta entrada, será la primera de varias en la que trataré de analizar y dar mi opinión sobre los distintos formatos en los que podemos encontrar la cerveza.


Siempre he oído que la cerveza, para que llegue a nuestro gaznate en perfecto estado, tiene tres enemigos: el contacto con el aire, la luz directa y la temperatura. Así que en un análisis formal habría que atender a estos tres factores. Pero personalmente, añadiría otros dos: el sabor que puede transmitir un envase a la cerveza y el efecto psicológico sobre el consumidor del envase, ya que todo ello va a determinar que nuestra experiencia cervecera sea agradable o no.

Hay que decir que últimamente la lata se está convirtiendo en un envase de moda en la cerveza, de hecho, en alguna ocasión he leído como algunos compañeros blogueros se preguntaban cuál sería el primer elaborador “artesano” español en sacar su cerveza en este formato... pues bien, ya lo tenemos.

Si lo utilizan las grandes industriales nos podemos hacer una idea de cuáles son sus requerimientos y ventajas. Básicamente, necesita producciones grandes dada la importante inversión que requiere adquirir un equipo para enlatar, aunque un elaborador también puede alquilar equipos cuya capacidad no esté al 100% o viceversa.

La lata tiene grandes ventajas en el almacenamiento y distribución, pesan y ocupan menos espacio y son fácilmente apilables, lo cual para vendedores y consumidor es también una ventaja, ya que nos cogerán mayor número de ellas en el frigorífico.

Son la delicia de un diseñador gráfico, ya que cuentan con mayor superficie de diseño y se puede jugar con composiciones entre ellas.

Respecto a la cerveza en sí, pues en teoría se conserva mejor que una botella convencional, puesto que la luz no penetra y daña la cerveza. Se trata de un recipiente estanco con lo cual tampoco permite la entrada de aire. Para determinados estilos muy sensibles tiene grandes ventajas.

Creo que las principales desventajas, se encuentran en la mente del consumidor. Lo ya comentado relacionamos este formato con las llamadas “cervezas industriales” y productos de baja calidad. Lo utilizan las grandes corporaciones cerveceras y eliminar este efecto sobre nuestra percepción lleva tiempo. Aunque muchos elaboradores de cerveza de calidad se han puesto a ello desde hace tiempo, me viene a la mente el caso de la Heady topper de Alchemist.

Además, está ¿el sabor metálico? de la lata. Siempre sostuve que era capaz de reconocer por su sabor una cerveza de lata de otra que estuviera en otro soporte, pero un día un amigo que trabaja en una empresa que fabrica latas, me comentó que el interior de las latas se forra para que no contamine el sabor y que el contenido sabe a metal cuando lo bebes directamente de la lata y el olfato actúa completando el sabor de la bebida con el olor externo esta... evidentemente lo comprobé y era cierto.

Por último, para un coleccionista de etiquetas como yo, la lata presenta otro gran inconveniente y es que aquellas cervezas que bebo en lata nunca tendrán representación en mi colección, asunto que me ha tirado para atrás en alguna ocasión a la hora de comprar cerveza.

Con todas sus ventajas e inconvenientes creo firmemente que tendremos que irnos acostumbrando a ver grandes cervezas de calidad en este formato.