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jueves, 13 de julio de 2017

FARMHOUSE ALES PARA EL III ANIVERSARIO DEL SEÑOR LÚPULO

La semana pasada “El Señor Lúpulo. Despacho de Cervezas”, en Gijón, cumplió tres años. Tienda especializada en cerveza, con una exquisita selección de referencias, varios grifos dónde van rotando cervezas de lo más interesante y sobre todo un lugar para pasarlo bien y hablar de cerveza. Merecidamente se encuentra en la agenda de todo buen cervecero que se encuentre en Gijón.

Al frente, dos entusiastas de la cerveza, Miguel y Abel con su carácter arriesgado y su estilo “canalla”, signo de identidad de este local, han conseguido que muchos gijoneses encontraran ese lugar donde descubrir y fomentar su cultura cervecera…

Con motivo del tercer aniversario tenían una semana cargada de eventos. Desgraciadamente no pude acercarme al local para asistir a todos ellos, así que tuve que elegir alguno y de entre todos ellos su cata de Farmhouse Ales con una selección de cervezas de lo más interesante fue mi elegido.

La cata fue dirigida por Miguel, uno de los responsables del Sr. Lúpulo y seguramente de que entre sus estanterías haya verdaderas joyas de estos estilos. Entre los asistentes, alguna cara conocida de otras catas y un perfil de aficionado a la cerveza con la que gusta compartir este tipo de eventos, entusiastas y a los que le gusta disfrutar sin prejuicios de esta bebida.

La cata comenzó con unas pinceladas sobre el origen histórico y evolución del estilo, explicado de manera sencilla y bien documentada. A lo largo de la cata se aportaron detalles que al menos yo desconocía. Sin mucha dilación comenzamos con la primera cerveza, como buenos adictos a Untappd sacamos nuestros móviles… empezaba la diversión.

Todo preparado para la cata.

La primera cerveza que probamos fue una Surette Provision Saison de Crooked Stave, probablemente la cerveza que más ganas tenía de probar de toda la cata, había leído maravillas de ella. De intenso aroma a albaricoque, que por cierto, en el sabor era difícil de detectar. Vinosa, algo ácida y con un carácter a barrica muy marcado. En mi opinión una cerveza espectacular.

Continuamos con la Lost Abbey Red Barn Ale, elaborada con jengibre, cáscaras de naranja, pimienta negra y otras especias. No soy mucho de jengibre, pero en este caso estaba tan bien integrado que no me desagrado en absoluto. La cerveza cumplía todos los paradigmas del estilo, se podría poner como ejemplo de lo que es una saison, todo en ella era perfecto, pero como me imaginaba la sobra de la Surette era alargada.

Bruery Terreux Batch Nº1731 / La Calavera - La Raimada / Lost Abbey Red Barn Ale.

Tras las dos joyas que acabábamos de beber le tocaba defender sus argumentos a La Raimada, de los catalanes de La Calavera, que cual David se enfrentaba en lucha desigual a los Goliats que le acompañaban en la cata. Hay que decir que me sorprendió muy gratamente, era una saison muy al estilo americano, notas dulces y ácidas, algún toque a madera y con 8,5% de contenido alcohólico que estaba tan bien integrado que apenas se notaba. Realmente una saison muy interesante.

Batch Nº1731 de Bruery Terreux, bien… ni idea, en la vida había oído hablar de ella. Miguel nos comenta que esta cerveza tiene su origen en la receta de un homebrewer que ganó un prestigioso concurso. Fermentada 100% con bretts y 5,1% de contenido alcohólico. Aroma herbal, floral y algo que identifico con el vino que ya me cautiva. En boca es una cerveza dura. Una amalgama de matices y sensaciones, es amarga, ácida y un poquito dulce. Astringente y un final seco. En definitiva, tiene ese maravilloso toque rústico. Así es como entiendo estos estilos, adoro cervezas como esta.

Pero para cervezas desconocidas, Station 7 de los canadienses Hopfenstak. También es una saison, de 7% ABV y con ciertos rasgos florales y a miel tanto en el aroma como en el sabor. Además de cuerpo ligero que la hacían muy fácil y agradable de beber, pero lejos del altísimo nivel del resto de cervezas que conformaron esta cata. Aún así, probar una cerveza tan difícil de encontrar por estos lares se puede considerar un verdadero lujo.

Llega uno de los puntos álgidos de la cata, por desgracia no todos los días se puede beber una Hill Farmstead Ale - Dorothy. Es una saison elaborada con trigo, bretts y lúpulo citra. Sencilla, sin fuegos de artificio y armoniosa… simplemente perfecta. Notas florales, frutales, toque ácido a limón y un final delicadamente amargo y seco. Personalmente fue la cerveza que más me gustó de la cata.

La siguiente cerveza era La Saison de BFM, expectante de la acogida de esta cerveza, ya que había recomendado incluirla en esta cata. Es una reinterpretación de aquellas antiguas Saison belgas. Recuerdo que la primera vez que la probé me había parecido una cerveza peculiar. Hoy entre cervezas del mismo estilo estaba en el entorno adecuado. Parece que al final su perfil rústico y complejo gustaron a los asistentes a la cata.

Llegaba el momento de otra de las cervezas que tenía marcadas en mi agenda, Biére de ‘Shire de Smuttynose, una cerveza que aparece normalmente en lo alto de las listas cuando se habla de Bieres de garde. Lo cierto es que en cierta medida me defraudó un poco. En mi opinión se aleja bastante de los estándares del estilo, aún teniendo en cuenta el perfil con el cual los elaboradores americanos suelen ejecutar estos estilos. Sus notas ácidas podrían confundirse fácilmente con una saison al uso y no tanto con una biére de garde.

La cata terminaba con la extraordinaria “Avec les Bons Voeux” de Brasserie Dupont, a medio camino entre una triple y una cerveza de granja, con ese toque rústico que hizo que congeniara perfectamente con el resto de cervezas de la cata.

Quedaba una sorpresa, un bonus track con el que nos obsequió la gente del Señor Lúpulo, 1805 Farmhouse Rye Saison, cerveza de colaboración entre La Pirata y los londinenses Brew by numbers, de la que dadas las cervezas que llevábamos encima solo recuerdo que estaba muy buena.

A priori, tenía mis dudas de beber tantas cervezas con un perfil similar, pero a la postre se ha revelado como una cata muy variada, dentro del mismo estilo. Cervezas con mucha personalidad y carácter propio. Los asistentes disfrutamos de verdaderas joyas y pasamos un buen rato, que más se puede pedir. “Larga vida al Señor Lúpulo!!!” 






lunes, 21 de noviembre de 2016

CATA DE CERVEZAS BELGAS ENVEJECIDAS

De nuevo, Miguel y Abel del “Señor Lúpulo. Despacho de Cervezas” me ofrecieron la oportunidad de dirigir una cata en su establecimiento, esta vez con una selección de cervezas cuyo hilo conductor era el envejecimiento, como comprenderéis no pode negarme.

He de reconocer que dirigir una cata de cervezas envejecidas genera cierta incertidumbre, desconocer cómo han sido envejecidas o si en algún momento han podido sufrir algún traspiés en su envejecimiento.

Entre los asistente caras conocidas y grandes aficionados al mundo de la cerveza, que ya había conocido de la cata celebrada en marzo. Además, destacar la presencia de Olivier Lecerf cervecero artesano que en poco tiempo sacará sus cervezas al mercado bajo en nombre de “Berrea”.


La selección de cervezas envejecidas, espectacular y una ocasión única para saborear brebajes muy difíciles de conseguir y que paso a detallar:


WESTVLETEREN BLOND (2008)

Es el típico ejemplo de cerveza que no se me ocurriría envejecer por nada del mundo, en principio ningún argumento que la hiciera candidata a llevar más allá de uno o dos años de guarda. Y sin embargo estábamos ante una cerveza que había pasado 8 años en la botella!!! Expectación máxima.

Lo primero que se podía apreciar era la ausencia de esa espuma cremosa que tiene esta cerveza fresca. Ausencia de carbonatación y una apariencia menos nebulosa de lo esperado. El aroma sutil, con leves notas afrutadas, para nada desagradable. Al probarla la sensación en boca era totalmente acuosa sin nada de cuerpo, en el sabor predominaba la miel por encima de cualquier otro matiz. Sorprendentemente agradable de beber, aunque poco o nada que ver con la cerveza original. Aun confirmando que no es una cerveza para envejecer, he de reconocer que el resultado fue mejor de lo esperado.


TILQUIN GUEUZE (2011)

La segunda del día fue una Tilquin gueuze 2011, cerveza excelente ya de por sí y teniendo en cuenta lo bien que envejecen las gueuze sabía que iba a estar muy buena. Solo hacía unos meses que había probado la Tilquin gueuze de 2015 y tenía bastante reciente mis impresiones.

Los buenos presagios que hice de esta cerveza se confirmaron desde el primer momento. Visualmente la única diferencia respecto a la misma cerveza sin envejecer era una espuma menos prominente. El aroma, si cabe, más redondeado, afrutado pero mejor equilibrio entre las notas afrutadas, herbales y a madera. El sabor me sorprendió gratamente, los matices ácidos a manzana muy pulidos y perfectamente entremezclados con notas herbales. Era más evidente el amargor, debido sin duda a que el tiempo había suavizado el resto de matices. Muy complejo y de equilibrio perfecto.

Esta es una de las razones por las cuales muchos dejamos envejecer cervezas durante años. Claro ejemplo de cerveza que ha mejorado con el paso del tiempo.


ORVAL (2013)

Otra de las clásicas cervezas que se dejan envejecer. Una cerveza que gracias a los bretts en botella sigue evolucionando dando lugar a una cerveza con perfil muy distinto al original. Aunque aclaré que por mi propia experiencia nunca la dejaría envejecer más de 3 años, ya que los resultados no suelen ser tan buenos. Así que se podía decir que estábamos en el punto óptimo.

Su apariencia excelente, al abrirla se notó que mantenía un buen nivel de carbonatación y generó una buena capa de espuma al derramarla en la copa. Su color dorado, pero algo más oscuro que el original. El aroma algo apagado con alguna nota “a corral” y alguna nota afrutada perdida, pero sin mucha gracia. Se confirmó a la hora de llevarla a la boca, estábamos ante una cerveza totalmente distinta, tenía alguna nota afrutada y floral... era agradable pero demasiado apagada en mi opinión. Mantenía una buena sensación en boca y un regusto muy seco.

Personalmente nunca me había encontrado una Orval con este perfil, que aunque era perfectamente bebible y no había generado ningún sabor fuerte desagradable, no levantó demasiadas pasiones entre los asistentes, ni en mí. Aunque hubo quién la prefirió a su versión sin envejecer.


QANTELLAR OAK AGED

Fue la nota negativa de la cata, una cerveza que había probado y comentado en este blog en el mes de octubre, con buenas impresiones, a pesar de ser poco equilibrada, pero como dije entonces “nada que el tiempo no pudiera pulir”.

Me empezó a generar dudas cuando se abrió y esa gran espuma con buena permanencia se desvaneció casi al instante. Tanto en el aroma como en el sabor se habían disparado las notas ácidas hasta niveles poco agradables. Comparando entre las copas que tenían distintos asistentes el perfil de la cerveza era totalmente distinto. Sin mucha más dilación alguno de los asistentes concluyó “infected!!!” y no dudamos en pasar a la siguiente.

Analizando un poco el estado de la cera que recubría la chapa resquebrajado también me aventuro a pensar que la cerveza hipercarbonatada terminó por abrirse al exterior y el aire termino por desbaratar alguna/s botellas. Una verdadera lástima.


PANNEPOT (2007)

Empezaba uno de los platos fuertes de la cata, ya de por sí considerada una de las mejores cervezas belgas y con bastantes entusiastas entre los asistentes a la cata. Hace unas semanas había probado la elaborada este año, así que me encontraba en disposición de analizar convenientemente las diferencias.

Al derramarla en la copa nada nuevo, oscura con algún destello rojizo, poca carbonatación y espuma. El aroma ya presagiaba que aquella cerveza se había convertido en un verdadero oporto. Cuando la probamos confirmamos los mejores presagios: afrutada, con ciruelas y uvas pasas, alguna nota a chocolate al fondo y unas notas a vainilla, como a roble, que me hicieron jurar y perjurar que aquella cerveza había estado envejecida en barrica. En boca era avinada, suave con un toque licoroso.

Excelente!!! Colmó la satisfacción de la mayoría de asistentes y casi al instante se encumbró como la mejor cerveza de la cata. Era la mismísima versión de un buen vino de Oporto. Confirmamos que es una inmejorable opción para envejecer.


WESTVLETEREN 8 (2008)

Sin duda el plato fuerte de la jornada. Pocas oportunidades tendremos de beber una Westvleteren 8 y encima con 8 años de guarda. Como comentaba, ya solo por poder beber esta cerveza merecía la pena asistir a esta cata, independientemente del resultado de los años de envejecimiento.

Sin más espuma que un anillo pegado a las paredes de la copa y un color amarronado parecía una cerveza sin mucha gracia. Pero al acercarla a la nariz ya pude disfrutar de magnificas notas a fruta madura. En el sabor también predominaba una mezcla de fruta madura y uvas pasas. En el fondo algo de amargor y alguna nota ácida, un perfil muy agradable en mi opinión, pero no muy complejo. En boca el perfil era menos avinado que en el caso de la Pannepot.

Los resultados me parecieron muy interesantes ya que es una cerveza que yo nunca había conseguido envejecer más allá de los 5 años y que calificaba casi de “indestructible”. Parece como si hubiera evolucionado más en estos 3 años dando lugar a unos buenos resultados, como ya presagiábamos inicialmente. Pero no sabría decir si preferiría esta, a una sin envejecer y dificilmente a algunas de las experiencias de envejecimiento de Westvleteren 8 que he tenido con 3-5 años, realmente magnificas.



BONUS TRACK

Para concluir la cata, la gente de “El Señor Lúpulo” nos sorprendieron con una Rodenbach Vintage 2011. Como siempre un valor seguro, una cerveza muy disfrutable, que puso un colofón a la altura del evento.


CONCLUSIONES

A pesar de algún punto oscuro, pasamos una buena sesión donde las cervezas fueron las protagonistas. Cervezas envejecidas, un hándicap para muchos que se acercan a este mundo por primera vez, pero que algunos disfrutamos plenamente. 

A grandes rasgos, las triunfadoras fueron la Tilquin y Pannepot, buen resultado para esa Westvleteren 8 y una Orval que me dejó indiferente. Evidentemente confirmamos que la Westvletren blond no es una cerveza para envejecer y el fiasco de la Qantelaar Oak Aged.

Por cierto, el queso con el que maridamos la sesión estaba buenísimo.

Un privilegio haber participado en esta excepcional cata y solo me queda agradecer a Miguel y Abel de “Señor Lúpulo. Despacho de Cervezas” que organicen eventos como este y que me hayan invitado. Gracias!!!


jueves, 10 de marzo de 2016

HISTORIA DE UNA CATA

- “Hola, estábamos pensando en organizar una cata de cervezas belgas… Habíamos pensado en ti para dirigirla ¿Cómo ves la idea?”
- “Pues es una idea tentadora” – Respondí al momento.

La persona que me hacía semejante proposición era Miguel, que junto a Abel regentan “Señor Lúpulo.Despacho de cervezas”, uno de esos lugares cerveceros de los que no me cabe la menor duda que si estuviera en Madrid o Barcelona estaríamos hablando de un lugar cervecero de referencia. Al frente dos grandes conocedores y aficionados del mundo de la cerveza y que conocía desde un día que me dejé caer por allí.

En realidad, no podía negarme, aunque haciendo memoria desde el 2008-09 no me metía en una de estas, pero “me lo pedía el cuerpo”. Solo faltaba fecha y elegir las cervezas, el tema se retrasó unos meses hasta el pasado 5 de marzo y de la selección de cervezas, que voy a decir, a parte de tocar varios estilos puramente belgas, me pareció impresionante (Blanche de Namur, Cuvée Rene, Orval, Rochefort 6, Oerbier Reserva y Prearis Quadrupel).


Las plazas se agotaron en un visto y no visto, por un lado, me alegraba porque siempre que organizas un evento de estos está la duda de si vas a cubrir las plazas o no. Significaba también que iba a tener personas interesadas y en realidad no me sorprendía del todo. En los últimos tiempos hemos asistido a como los estilos belgas vuelven a reclamar ese espacio que realmente se merecen.

Por otro lado, sabía que este tipo de eventos, con un título tan genérico, puede ser un arma de doble filo, personas con conocimientos y expectativas muy dispares. 

Así que a la hora de preparar el evento nunca perdí de vista los objetivos que no eran otros que:

1 – Disfrutar de buenas cervezas (estaba asegurado con la selección)
2 – Divertirnos (entiendo que desde un punto de vista amateur debe ser la premisa fundamental).
3 – Que todos aprendiéramos algo (en un mundo donde tenemos toda la información que queramos a un click de ratón, es cada día más difícil).
4 – A título personal, tratar de transmitir toda la pasión que siento por las cervezas belgas.


Para todo ello utilicé la misma filosofía que rige este blog, siempre tratando de dar un toque personal, lleno de experiencias y sentimientos. Así que, sin más guion que el que marcaban las cervezas, allí me presenté con la garganta y nariz un poco tocadas, ya que dos días antes había pillado un catarrazo de cuidado, lo cual presumiblemente me iba a limitar bastante a la hora de captar y saborear los matices de las cervezas.

Poco antes del evento pincharon el barril de Préaris Quadrupel, la única cerveza del evento que no había probado previamente, así que me apresuré a hacer una cata rápida para tratar de definir las características relevantes y no ir a ciegas a la cata.

Llegan los asistentes y empezamos la cata. Siempre me ha gustado aprovechar la presentación para lanzar una pregunta a los participantes, el objetivo claro, identificar sus motivaciones y calibrar el nivel de los asistentes.


Son comedidos, en las respuestas, como con miedo a decir algo erróneo, pero por el contrario se revelan como un grupo que, aunque muy dispar les une el gusto por las cervezas belgas… ¡que más se puede pedir!

Siguiendo el orden lógico, comenzamos por la cerveza más suave, Blanche de Namur una Witbier, ese estilo suave y delicado casi la antítesis de los estilos de moda. La acerco a mi nariz, tomo un sorbo y… efectivamente no aprecio ningún matiz, ni sabor… ¡¡¡maldito catarro!!!

Y se van sucediendo las distintas cervezas en un tono informal. De cada cerveza voy dando pinceladas de su estilo, elaboración, historia… Pierre Celis, Rene Lindemans, las peculiaridades que hacen a la Orval una cerveza única, las cervezas de abadía…

Los asistentes, van aportando sus percepciones, surgen muchas e interesantes preguntas y yo trato de que cada uno consiga eso que esperaba de esta cata. Es difícil en un grupo de 20 personas y se suceden momento de todo tipo, más distendidos, que rozan el caos, con momentos de gran interés por parte de todos, lo que me va dando una idea de cuáles son los aspectos que resultan más interesantes para el grupo.

Y mientras tanto mis papilas olfativas y gustativas siguen aletargadas, paso por cuvée Lindemans casi sin darme cuenta, de una cerveza tan especial como la Orval únicamente capto unos leves matices cítricos y especiados, mi querida Rochefort 6 me pasa desapercibida.

Y llega el que yo creo que fue el gran descubrimiento para casi todos los asistentes, Oerbier Reseva. Recuerdo otro tiempo cuando para conseguir esta cerveza tenías que visitar las instalaciones de De Dolle. Una cerveza majestuosa que no pasa desapercibida, introduzco un poco los estilos de Flandes y sus exponentes representados en Rodenbach y Liefmans para dar un salto rápidamente a lo surrealista que puede ser una visita a las instalaciones de De Dolle con la imagen desenfadada de los miembros de esta cervecería… tiro de anecdotario de mis tres visitas a estos “cerveceros locos”… Kris, la abuela, etc. Pero que nadie se confunda, esta gente haciendo cerveza no tienen ni un pelo de locos.

Terminamos con la Préaris Quadrupel, de la que hago una breve introducción al estilo y presento a esta cerveza como mejor cerveza artesana belga de 2011. Sin pararme mucho pego un nuevo salto en el guion, quiero dedicar el final de la cata a contestar a esa pregunta con la que comenzaría cualquier cata de este estilo, pero que yo he dejado para el final “¿Por qué Bélgica?”. No puedo terminar una cata de cervezas belgas sin dejar de mencionar a Michael Jackson y hago un alegato a su gran labor para descubrirnos las cervezas de este país.

La cata ha terminado, los asistente rompen en un aplauso, que agradezco enormemente…  pero ¿la cata ha terminado? No!!!!! Miguel y Abel nos han reservado una sorpresa final de cata y abren una botella de 1,5 L de Chimay Cinq Cent (la blanca). Extraordinaria tripel que aprovechamos todos para seguir hablando de cerveza.


Miro el reloj, nos hemos pasado en más de una hora el tiempo que tenía previsto para la exposición, el tiempo ha volado, buena muestra de lo entretenidos que estábamos hablando y disfrutando de las buenas cervezas belgas que saboreamos durante la mañana, unos más que otros (debido a mi catarro).

Para finalizar quiero agradecer nuevamente a Miguel y Abel,  de Señor Lúpulo, y a todos los asistentes a la cata, la oportunidad que me han dado de contar batallitas y hablar de una de mis grandes pasiones como son las cervezas belgas. 

Gracias!!!