Mostrando entradas con la etiqueta DEFECTOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DEFECTOS. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de octubre de 2016

CONTAMINACIÓN!!!

Abro una botella comprada en un supermercado en mi último viaje. Me hace ilusión porque me recuerda una visita que hice a la fábrica que fue muy gratificante y por qué además es una cerveza que hace muchos años que no bebo. Derramo la cerveza en la copa, la acerco a la nariz para disfrutar de su aroma y … pero ¿qué es esto?  huele a huevo podrido!!!

Aunque me jacto de identificarlos a la primera, mis conocimientos en el campo de los defectos y las contaminaciones en la cerveza son más bien escasos, así que suelto un globo sonda en las redes sociales “Doctor, doctor, la cerveza que estoy tomando huele a huevo podrido ¿es grave? ¿puedo beberla tranquilo o la tiro directamente por el fregadero?”

Empiezan a aparecer comentarios en la publicación, la mayoría tratando de identificar la marca de cerveza en cuestión, marca que me he preocupado de ocultar para no perjudicar al elaborador sin estar seguro de su “culpa”, la presunción de inocencia, ante todo.

Pronto aparecen comentarios que empiezan a darme pistas de que le pasa a esta cerveza. Finalmente, un compañero me da un clinic sobre contaminación por Ácido Sulfhídrico (SH2).

Mi primer impulso es identificar en qué lugar de la cadena se produjo el “error” y si un mal almacenaje o una exposición directa a la luz pudo producir el desastre, ya que la cerveza en cuestión estaba de oferta a precios inusualmente bajos.

Un compañero me comenta que las causas pueden ser, una fermentación a alta temperatura o por contaminación bacteriana. La primera causa me atrevería a decir que es difícil en un proceso de fabricación medianamente estandarizado y controlado. Quizás sea más frecuente en el mundillo homebrewer.

El ácido sulfhídrico se produce durante la fermentación y es muy volátil a temperaturas inferiores a 22ºC, de hecho, en muchos casos se va disipando durante la maduración, así que aquí introducimos además la posibilidad de una oxigenación inadecuada.

Una levadura contaminada o en mal estado puede ser la causa de una contaminación bacteriana, también lo veo más común en un elaborador que cambia constantemente de proveedores de levadura y este tampoco parece el caso… sea como sea, la contaminación está ahí.

Y mientras tanto en menos de media hora me llegan los mensajes de más de 20 personas, a parte de los que lo han hecho de manera pública, interesándose única y exclusivamente por la identidad de la cerveza…. ¿estamos locos?

Lo más curioso es que una vez que les decía que no era español perdían todo el interés en el tema. La verdad esto me da que pensar, como somos los españoles!! …  en otros lugares ¿actuarían igual? quizás sigamos pensando que lo de fuera siempre es lo mejor o simplemente es una buena forma de pegar una puñalada al cervecero colega que tenemos al lado.

En lo que a mí respecta, hace ya mucho tiempo que no encuentro una cerveza española con defectos evidentes, aunque he de decir que ahora selecciono mucho más los elaboradores nacionales que llegan a mi baúl. Lo cierto que empiezo a ver cierta solidez en las elaboraciones de un buen puñado de fabricantes artesanales de este país.

Para finalizar quiero agradecer a Rubén por su sabiduría y dedicación por explicarme en qué consistía esta contaminación. Por cierto, sí… finalmente la cerveza se fue por el fregadero.