martes, 21 de febrero de 2017

LA TRAPPE QUADRUPEL OAK AGED BATCH #11

Tras el éxito comercial de su cerveza Quadrupel, tanto es así que ahora todos identificamos esta palabra con un estilo de cerveza, La Trappe decidió dar un paso más y en el año 2009 empezó a elaborar y a experimentar con esta cerveza envejecida en distintas barricas de roble, cada lote distinto y con un carácter propio.

En la actualidad llevan ya 26 lotes y cada vez con mayor éxito y aceptación entre los amantes a las cervezas de este estilo. Baste decir, que cuando compré esta caja parecía un exceso pagar 5 euros por una botella de esta cerveza y la última vez que pude ver en una tienda costaba 17 euros.

No recuerdo el número de lote de la primera Quadrupel Oak Aged que probé, se trataba de una cerveza envejecida en barricas de whisky que me pareció soberbia, la siguiente visita a la Abadía de Koningshoeven tenía un objetivo claro, y así en el verano de 2012, en la tienda de la abadía adquirí una caja del lote #11.



LOTE #11: PRIMERAS BOTELLAS.

Las características del lote me resultaban inicialmente muy atractivas: el 55% envejecido en barricas de Malbec (vinos oscuros, frutales y con taninos que me suelen gustar bastante), 40% en roble francés y un 5% con madera de acacia. Con un contenido alcohólico del 10% y presentado en botella de 37,5 cl. y con “corcho” sintético y que proporcionaba un cierre bastante hermético a primera vista.

Sobre el papel una cerveza que sin duda debería ser compleja y tener un buen aroma y atesorar muchos matices distintos y por supuesto una muy buena proyección de cara al envejecimiento.

Inicialmente constaté las dos primeras afirmaciones, el aroma era potente, con cierta presencia alcohólica, y muy complejo. Era fácilmente detectable el vino, la madera en forma de notas a vainilla, el afrutado típico de la versión sin envejecer y las notas tostadas. El sabor igualmente complejo, potente y con clara presencia de taninos. Seguía el mismo perfil que el aroma, pero el alcohol no estaba tan presente como en este. En boca era algo seca y áspera. A tener en cuenta que no era muy corpulenta, lo cual me preocupaba de cara a dejarla envejecer.

Conclusión, de entrada, este lote no era tan espectacular como otros, por ejemplo el lote madurado en barricas de whisky que había probado previamente. Además, era algo aristosa, pero la proyección a un futuro de envejecimiento y guarda era alentadora, con la única reserva de su falta de cuerpo. Haciendo una valoración típica de las catas de este blog sería una cerveza de 8,5 sobre 10.


LOTE #11: EL PASO DEL TIEMPO

Tras dos o tres botellas mi percepción fue cambiando y la complejidad de este lote frente a otros me ha ido embaucando. Claramente no es una cerveza de esas que te enamoran a primera vista, sino de esas que en cada botella vas descubriendo sus atractivos e insinuaciones poco a poco. Tras tres o cuatro botellas creo que ya estaba en disposición de valorarla sobresalientemente.

Lo curioso del periodo de guarda y ya que he tenido la posibilidad de ir analizando cómo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, es que inicialmente la progresión en el sabor fue muy lenta. En ninguna de las cervezas que probé durante los 3 primeros años de envejecimiento se apreciaban cambios evidentes.

Fue a partir del cuarto año donde he comenzado a apreciar un pulido muy refinado en aquellos matices que para mi gusto desentonaban en una cerveza de este nivel. De hecho, es de estas últimas botellas donde he podido disfrutar de todo el potencial que podía esperar de esta cerveza.


LOTE #11: 5 AÑOS DE GUARDA

Quiero aclarar, por si hay alguien que quiere “hilar fino”, que la cerveza valorada cuenta con la referencia K23D12 11:27 embotellada a comienzos de 2012, con lo cual, si no cuenta con 5 años de envejecimiento, poco le falta.

Al abrir el corcho, buenas sensaciones, me alegra comprobar que la carbonatación sigue ahí y que la cerveza no se ha echado a perder por una fuga imprevista.

La cerveza tiene un color marrón oscuro con una burbujeante y fina capa de espuma beige que se reduce a un fino anillo casi al instante. En el fondo, algo de poso, el previsto en estos casos debido a la pérdida de las proteínas de la malta con el paso del tiempo.

El aroma muy muy complejo, ha ido tornando hacia un perfil más afrutado y licoroso algo entre ron y oporto, aunque las notas avinadas siguen estando ahí. Se distinguen dátiles, el caramelo y otras notas dulces están totalmente redondeadas e integradas. Al fondo hay algún matiz terroso y especiado.

Es agradable comprobar que el sabor se encuentra muy pulido, al igual que en el aroma, el tiempo ha logrado que los matices se encuentren más integrados y ninguno termine por tapar al resto. Notas maltosas, dátiles, uvas pasas, la madera sigue ahí, los taninos ponen el punto pero más suavizado que en las primera botellas del lote. En boca (y de paso en el aroma) el alcohol se ha suavizado y es muy agradable. Ha perdido cuerpo de manera evidente, de hecho, es el justo para sustentar una cerveza de este “calado”.

La evolución más evidente, de nuevo, es un incremento del perfil licoroso tipo oporto, que se va haciendo más evidente a medida que la cerveza va adquiriendo temperatura. De manera muy suave y placentera para el paladar. En general, cerveza de sobresaliente.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 9/10


CONCLUSIONES

Como gran aficionado a esta serie de estas cervezas envejecidas, en mi opinión este Lote #11 ha sido uno de los mejores de la serie La Trappe Oak Aged, aunque reconozco que es una cerveza a la que hay que dedicarle tiempo para apreciarla, no tan espectacular y directa, pero con muchos encantos… bien es cierto también, que de otros lotes he probado únicamente 1 ó 2 botellas.

El envejecimiento, aunque tardío (a partir del cuarto año) ha tenido su recompensa y ha llegado a ese punto que todos esperamos en cervezas de este tipo. Perfil de oporto una mayor complejidad, pulido de aristas y nuevos matices. Solo una nota negativa y es que ha llegado al quinto año muy justa de cuerpo, quizás en envejecimientos más prolongados pudiera convertirse en un problema.

Como nota al margen, constata que los últimos lotes de esta serie han sido excelentes se nota que ha habido una evolución y aprendizaje en el arte de envejecer en barrica por parte de los cerveceros de La Trappe. Por el contrario, estas ediciones se están convirtiendo en verdaderas cervezas exclusivas y elitistas, cada vez más difíciles de encontrar.