lunes, 12 de noviembre de 2018

A CORUÑA 19:00



- ¿Es la primera vez que viene?
- Sí, nunca he estado antes en A Coruña. Pero solo voy a permanecer unas horas.
- ¿Qué viene a conocer la ciudad?
- Sí si por supuesto… turismo, sí, eso es – evidentemente no iba a desvelar mi verdadero propósito.

Las preguntas de aquel hombre que conducía el coche me empezaban a irritar. Como si quisiera saber más de lo que yo estaba dispuesto a contarle.

- Hemos llegado, que tenga un buen día. Pasaré a recogerle en 10 horas en este mismo lugar.

Bajo del coche, levanto la mirada y ante mí se erige cual fortaleza inexpugnable la fábrica de cervezas de Estrella de Galicia. No es mi intención visitarla aunque siento cierta curiosidad y durante unos minutos paseo por los alrededores… Es más grande de lo que me imaginaba. En lo alto coronando una torreta el logotipo de la marca gira sin cesar.

Siguiendo mi coartada me dirijo al centro a hacer un poco de turismo. Me subo al autobús, lleva publicidad de Estrella de Galicia… “ja. Juega en casa”, pienso.

Visito los lugares emblemáticos de la ciudad, a pesar de ser un día de otoño, el calor aprieta y mi estómago me dice que es hora de beber una cerveza y picar algo. Me adentro en el centro histórico, no tengo mucha idea de donde se encuentra la zona de bares, pero pronto observo que todo el mundo se mueve en la misma dirección, así que comienzo a seguirles.

Y a la vuelta de la esquina me recibe un gran bullicio, una estrecha calle con bares a ambos lados repleta de gente. Miro el nombre de la calle… calle estrella, claro nunca lo hubiera imaginado, estrella de Estrella de Galicia. Me empieza perturbar una obsesión y allá donde voy solo veo toldos y bares con la publicidad de la marca de cervezas local, difícil elegir en un lugar donde todos los bares son a mis ojos idénticos. Elijo un bar al azar y ¿sabéis? Solo tiene cerveza Estrella de Galicia, así que me decido por un ribeiro, la cerveza la dejaré para otro día.


De nuevo me veo en la disyuntiva de elegir un bar para tomar algo, voy caminando por una calle repleta de bares… pero todos iguales, me empiezo a sentir como el protagonista de una de esas películas de terror que haga lo que haga es rodeado y perseguido, aunque intentará escabullirse por todos los medios.

Si algo bueno tiene A Coruña es que las distintas calles de movida se suceden unas a otras. Por fin, en el medio de la calle un único local con un todo diferente en el que se puede leer Mahou… paga con creces su traición, es el único bar totalmente vacío en una calle repleta de gente…

Fuente: http://www.cervezotecamalte.com
Pero de repente como mimetizado con el resto de establecimientos encuentro un oasis un lugar diferente, “Malte beer & food” reza en su entrada. Así que sin pensármelo dos veces entro en el local. Bien ambientado, excelente trato, buen número de grifos y mejor variedad de cervezas entre ellas belgas y artesanales. Como indica a la entrada también se sirve comida, así que aprovecho para comer y beber algo.

A mi lado, tres clientes trataban de dilucidar aspecto, aromas y matices, evidentemente no es fácil identificarlos en las condiciones reinantes… por un me siento horrorizado, verdadera vergüenza ajena y me pregunto si en alguna ocasión yo mismo he podido dar una impresión tan absurda y superficial. Salgo rápidamente del local para adentrarme de nuevo en la realidad de las calles de bares de A Coruña, de nuevo la dictadura del negro y rojo de Estrella de Galicia.

Entro en uno de los bares emblemáticos de la ciudad y ante la ausencia de opciones... me resigno, “deme una ración de pulpo y una Estrella de Galicia”. He de decir que esta es una cerveza que nunca ha sido de mi devoción, ni siquiera dentro de las cervezas industriales nacionales.

Llamarlo paranoia pero tenía la sensación de que un hombre me llevaba siguiendo y observando desde que había entrado en el bar. Sin que hubiera entablado conversación previa, el hombre comienza a hablar con un marcado acento local.

- ¿Cómo? perdón, no le estaba atendiendo - dije disculpándome.
- Le decía que si quiere disfrutar de la verdadera Estrella de Galicia debe ir a "La Cervecería", allí pude beber su cerveza de bodega fresca.
- Ah, gracias... por supuesto... iré - Le dije más para quitármelo de en medio.

Salgo del bar y pienso ¿Por qué no? Al fin y al cabo, me acabo de beber una Estrella de Galicia y tampoco estaba tan mal… dirijo mis pasos hacia la dirección que me había dado el hombre… “Curiosity kill the cat”.

Llego a “La cervecería”, con mayúsculas añadiría alguien. El local es impresionante… más grande de lo que me había imaginado. Sin prolegómenos pido una Estrella de Galicia. El camarero de manera jocosa me contesta “Aquí es la única que tenemos”.


Empiezo a probar con algo de recelo, pero pronto descubro que… ¿está buena?, sí sí esta rica, creerme. Se trata de su llamada cerveza de bodega, cerveza fresca y sin pasteurizar, y ciertamente se nota en su sabor más intenso. Toque herbal más acentuado, bien equilibrada y con un toque fresco que invita a beber sin pausa. El camarero respira tranquilo… misión cumplida y se nota cierto grado de satisfacción cuando le indico que me ponga otra.


Salgo de bar sin ningún tipo de remordimiento, ha sido una visita satisfactoria, de lo mejorcito que me he encontrado en la Coruña. Dirijo mis pasos de nuevo hacia el lugar de partida, la fábrica del coloso cervecero gallego.

Al llegar, la silueta de la fábrica casi en silencio parece guardar algo siniestro, en su torre el logotipo sigue dando vueltas y por momentos se transforma en un ojo de fuego que me observa, me recuerda a la torre de Barac dur. El ojo que todo lo ve y que domina toda la ciudad y que ahora sabe que soy un súbdito más.


Casi iba a inclinarme mostrándole pleitesía cuando de repente escucho un “riiing riiiing riiiing” miro mi móvil, de repente vuelvo a la realidad, en la pantalla puede leerse “A Coruña 19:00. Gutemberg 11” y recuerdo el verdadero motivo que me ha traído a este lugar.

Como tratando de disimular ante el ojo de la torre empiezo a buscar el lugar y triste sorpresa, allí donde debería estar el número 11 se encuentra… la fábrica de Estrella de Galicia. "No puede ser, esto es una pesadilla!!!!" Camino sin rumbo durante unos minutos, la dirección indicada ¡No existe! A estas horas de la tarde el polígono industrial es un lugar desierto, inhóspito…

Estaba a punto de tirar la toalla cuando observe en la lejanía dos sombras que de pronto desaparecían en un callejón perpendicular a la calle Gutemberg. Les sigo, no tengo nada que perder. Al final del callejón sale luz de la puerta de una nave y a medida que me aproximo se empieza a escuchar música y el ruido de un futbolín. Esbozo una sonrisa cuando leo al lado de la puerta la palabra “Kel’s”. Este es el lugar que estaba buscando y por fin lo he encontrado.

Cervecera Kel’s, el lugar donde Arturo Mora, químico de formación y cervecero de devoción, elabora sus propia cerveza. Persona con la que un día coincidí en las redes sociales donde desborda cualquier conversación cervecera por sus conocimientos y honestidad en su propuesta. Siempre me he sentido afín a su forma de entender el mundo de la cerveza, así que ya que pasaba cerca de A Coruña no me hubiera perdonado no parar a conocer sus instalaciones y saludarle.


Entro en el local, nada de artilugios innecesarios, ni decoración a la moda. El lugar cumple con lo básico, una rudimentaria separación de lo que es la zona de producción, una sencilla barra con cuatro grifos, varias mesas donde varios clientes comen algunas viandas que se han traído mientras beben despreocupados las cervezas Kel’s y un futbolín donde dos chicos echan una partida entre tragos y carcajadas.

Me acerco a la barra y pregunto por Arturo, desgraciadamente no está, ha viajado a su Cuba natal, me siento algo decepcionado, pero ya que estoy aquí no me iré sin probar sus cervezas. Comienzo por su clásica “Kel’s”, para continuar por su maravillosa “Bitter Pan”. A continuación  pruebo su reciente creación “Blackfemia” y una Scotch/Wee heavy que a pesar de su graduación tiene un trago fácil y directo. Sus cervezas reflejan muy bien lo que predica: honestidad y buen hacer, sin atajos, cervezas equilibradas y sin las estridencias que inundan el mercado, concepto no fácil de encontrar en nuestros días.


Por desgracia no suele embotellar a menudo y si se quieren probar sus cervezas hay que acercarse hasta aquí, visita muy recomendable donde he regresado a la idea del pequeño productor local, más preocupado en hacer un producto de calidad que en la parafernalia y artificios que muchas veces rodean al mundo de la cerveza actual.

Mi visita a A Coruña ha terminado, conozco pocas ciudades con un mercado tan cautivo de una única cerveza, pero incluso aquí se puede disfrutar de otras cervezas que pueden colmar el paladar del más exigente. Salgo del local, paso sigilosamente delante de la fábrica de Estrella de Galicia intentando ocultarme del ojo de la torre. Puntualmente, me vuelve a recoger el mismo conductor.

- Que tal la visita a A Coruña ¿ha cumplido sus expectativas? – pregunta de manera atenta.
- Pues… en parte si, pero volveré hay algo que ha quedado pendiente.