domingo, 14 de enero de 2018

NAVIDADES CON CHIMAY BLEUE

Mediados de enero de 2018, las Navidades solo quedan en el recuerdo, pero no quería dejar de escribir este post. El pasado diciembre, con motivo del sexto aniversario del blog “El jardín del Lúpulo” y en colaboración con "Cervebel" se lanzó a las redes sociales un concurso bajo el nombre #BeerFiel. Se nos animaba a dejar la promiscuidad cervecera de lado para beber y disfrutar una misma cerveza 4 veces en 4 semanas y compartirlo en las redes sociales.

En cualquier otra época del año hubiera dudado que cerveza elegir, pero en Navidad, no había duda. No recuerdo en los últimos 20 años una Navidad sin Chimay “Azul”, simplemente porque siempre ha estado ahí, es una especie de tradición en casa y por supuesto una cerveza a la que siempre he sido fiel.

Así que, con esta excusa, dedico este post a uno de los clásicos más populares dentro del mundo de la cerveza trapense.


CHIMAY / ABBAYE DE NOTRE DAME DE SCOURMONT

En el pequeño pueblo de Scourmont a pocos kilómetros de Hainaut y de la frontera con Francia se encuentra desde mediados del siglo XVII la abadía de Notre-Dame de Scourmont, aunque en el mundo cervecero todos la conocemos como Chimay, uno de los mayores productores de cerveza trapenses.

Abadía fundada en 1850, elabora cerveza desde 1862 para conseguir fondos para la abadía y sus cervezas se comercializan desde 1925.

Abbaye Notre-Dame de Scourmont. Fuente: scourmont.be

Con el padre Theodore se convirtió en la mayor fábrica trapense. Al parecer Theodore estudio en la universidad de Lovaina los procesos contemporáneos de elaboración y trasladó a Chimay todo aquello que aprendió. 

Podemos imaginar la evocadora visión de unos monjes elaborando cerveza de manera artesanal, pero lo cierto es que Chimay es una gran industria.

En tiempos el Auberge de poteaupré era un restaurante donde se podía parar y probar todas las cervezas y quesos de la abadía. Pero la evolución a lo largo de los años la han convertido hoy en día en el llamado Espace Chimay, donde se puede hacer una visita muy interesante por la historia de la abadía y su cerveza, comprar en la tienda cerveza o merchandising y por supuesto acabar en el restaurante comiendo y bebiendo los productos chimay. Para acompañar vuestra cerveza pedir el queso “Le Poteaupré”, no os arrepentiréis. Visita muy recomendable.

Auberge de poteaupré (Espace Chimay). Fuente: chimay.com


CHIMAY BLEUE

Originariamente elaborada como una cerveza de Navidad. Según las fuentes a las que se acuda nos dirán que es una Belgian Stron Ale o incluso una Quadrupel. Lo cierto, es que si decimos que es una cerveza fuerte y oscura de abadía tendremos una buena descripción de lo que es realmente. Con 9% de contenido alcohólico y elaborada con agua de sus propios pozos, agua pura y blanda que contribuye al resultado final.

Se vende en varios formatos: 33 cl. , 75 cl. , 1,5 L. …. Tampoco debemos olvidar de sus versiones envejecidas en barrica, un verdadero lujo.

De color marrón oscuro, con destellos rojos y con una buena capa de espuma beige de burbuja fina. Es muy aromática, podemos distinguir notas florales, afrutadas, azúcar moreno, maltas tostadas, … En el  sabor predominan las maltas tostadas, el caramelo, frutas oscuras (ciruela uvas) y maduras, levadura y un toque especiado. Buen equilibrio y una sensación en boca aterciopelada donde el alcohol se encuentra bien escondido. El final es dulce maltoso y algo seco.

Muy recomendable maridarla con el queso “grand chimay” bañado en esta cerveza, una auténtica delicia. Si se deja madurar toma perfil de oporto, se suaviza y se vuelve más seca.


MI PARTICIPACIÓN

Chimay Bleue es una cerveza que suelo envejecer desde hace muchos años, sigo un programa bastante estricto con varias líneas de envejecimiento. Así que el primer problema era que, aunque tengo entre 20-30 Chimay bleue en “el baúl” no tenía ninguna disponible para esta ocasión al margen de 2 cervezas envejecidas a 5 y 10 años a las que le tocaba ser consumidas en esta Navidad, así que hubo que hacer algún pequeño sacrificio.

Esta fueron las cervezas elegidas:

1. Chimay Bleue 2016 (33 cl.): La primera elegida fue el pequeño sacrificio. Esta Chimay con un año de guarda y que en principio tenía pensado beberla dentro de dos años. Propiedades intactas y sin signos de evolución evidentes. Eso sí, mucho más asentada que la que pude beber días después.


2. Chimay Bleue 2017 (33 cl.): No desaproveché la oportunidad cuando un amigo al llegar a su casa me abrió una Chimay azul. Yo que estoy acostumbrado a beber esta cerveza envejecida me sorprendió su apariencia nítida y su poderosa espuma, aunque en el sabor la noté más tosca e insípida incluso que la que había tomado días antes con un año más de maduración.


3. Grande Reserve 2013 (75 cl.): Al ritmo de maduración que se alcanza en mi bodega sé que con 4-5 años está como más me gusta. Así que desde hace años mi línea de guarda favorita es la de Grande Reserve con 5 años, siempre voy rotando 5 botellas, compro hoy la que me beberé en las Navidades de dentro de 5 años, es siempre un momento esperado.

Como siempre hizo mis delicias. Perfil de oporto, toffe, regaliz, chocolate, uvas pasas y una sensación en boca todavía aterciopelada y plena. Por eso es la cerveza perfecta para terminar una comida de Navidad... increíble, extraordinaria.


4. Chimay Bleue 2008 (33 cl.): Esta Chimay Bleue tiene su historia, hace exactamente 10 años cuando cambié de casa y de emplazamiento para mi bodega, compré 10 botellas de Chimay azul para comparar la evolución a 3, 5, 10, 15 y 20 años en el antiguo y nuevo emplazamiento.

Esta corresponde a la Chimay con 10 años en la nueva ubicación. Esta semana he probado la correspondiente a la antigua (ya sé tenía que haberlas probado a la vez) con resultados muy similares, aun siendo mejor emplazamiento que el actual.

El resultado bastante satisfactorio, ya que a pesar del tiempo transcurrido tenían cuerpo suficiente para hacer apetecible una cerveza con perfil de jerez/oporto, llena de matices y todavía aterciopelada en boca. En cuanto a matices la evolución ha sido mucho menor en estos últimos años que en los 5 primeros. Los abundantes posos indican que si ha habido degradación de las maltas pero ciertamente la sensación aterciopelada tapa a esa pérdida de cuerpo bastante bien.


5. Magnum Grande Reserve 2016 (1,5 l.): Formato ideal para envejecer, el problema es encontrar un momento para compartir este formato con varias personas, por mucho que nos guste la Chimay bleue beberse un litro y medio no creo que sea muy recomendable. En esta ocasión la comida de cumpleaños de mi cuñado quién siempre nos sorprende con una cerveza trapense, este año la elegida fue esta Chimay.

Los primeros sorbos no fueron para nada espectaculares, estaba demasiado fría, hay que tener especial cuidado en este aspecto, a partir de 12ºC empieza a desplegar todos sus matices de manera inusitada pero si se toma muy fría puede ser una verdadera decepción incluso para un “beerfiel” de esta cerveza como yo.

Finalmente cuando la cerveza fue adquiriendo su temperatura cumplió el dicho de “En botella grande sabe mejor”, sobre todo si la comparamos con la misma añada que pude probar anteriormente en formato de 33 cl.