jueves, 8 de octubre de 2015

LA BARRIGA CERVECERA

Lo cierto es que cada vez me parto más con los estudios que tratan de mostrar las cualidades beneficiosas de la cerveza… bueno, seamos precisos, con los estudios en sí no. 

Lo cierto es que en su mayoría creo que estos estudios no faltan a la verdad, y la cerveza la podemos considerar como saludable dentro de ciertos parámetros de consumo, ya que a parte del alcohol contienen en su composición gran cantidad de nutrientes y sustancias beneficiosas para la salud... pero hasta aquí. Sin embargo muchos estudios se empeñan en destacar las propiedades mágicas o medicinales de la cerveza y eso ya me parece demasiado.

Pero si vamos a los titulares con los que nos venden dichos estudios, pronto nos damos cuenta que se encuentran rayando la publicidad subliminar. Siendo excesivamente pretenciosos y simplificando o alterando el resultado del estudio en cuestión. Nos presentan las propiedades medicinales.... mágicas... milagrosas de la cerveza. Todavía no entiendo como me pongo enfermo si bebo cerveza a diario.

Deberíamos ser un poco críticos con lo que nos cuentan en este tipo de artículos, y por mucho que nos guste la cerveza, hay que analizar bien lo que se cuenta y no quedarnos en el sensacionalismo.

Para empezar debemos tener claro varios puntos: en la inmensa mayoría de estos estudios hay una intencionalidad, alguien que paga el estudio para demostrar algo. En este caso, que la cerveza es buena y saludable. Además, eso suponiendo que el estudio se haya llevado a cabo y no sea todo una campaña publicitaria, por que no sería la primera vez que el mismo estudio, con mismos datos e idénticas conclusiones lo han realizado equipos diferentes según la fuente que consultes... sospechoso.


A nadie se le debe escapar que existen gran multitud de tipos de cervezas, con un punto en común, su obtención por fermentación… pero poco más, con distintas características (ingredientes, graduación alcohólica, etc).

Últimamente aparece por todas partes en las redes sociales ese recurrente artículo que trata de demostrar que la cerveza no produce la famosa barriga cervecera. Seguro que muchas personas relacionadas con la industria cervecera utilizan para romper uno de esos eternos mitos sobre la cerveza.

Entonces nos miramos al espejo, nos ponemos de perfil, miramos hacia abajo y ¿Anda y esto? Eso es una barriga y ¿de dónde ha salido? Pues recordamos el artículo que acabamos de leer y lo justificamos rápidamente “como demasiado, quizás debería comer media ensalada, no no eso es por los pinchos que me como cuando bebo cerveza”… porque claro de la cerveza no es, lo acabamos de leer, un equipo de la universidad de tal y cual lo ha dicho.

Pero tranquilos no hace falta que racionéis la ensalada o dejéis de tomar ese rico pincho que siempre os sirven con la cerveza… seamos serios, no nos autoengañemos, si en el fondo todos lo sabemos….

Fuente: cronica.com
Veamos, la cerveza es una bebida alcohólica, sabemos que el alcohol aporta lo que se llaman calorías vacías, es decir, aquellas que solamente suministran energía, no aportando ningún otro tipo de nutrientes. Vamos que el cuerpo o las utiliza en el momento o sino las convierte en grasas y las almacena para cuando las necesite.

Pues sí, lees el artículo más allá del titular y te das cuenta que el estudio empieza a hablar de una cerveza de 4% de contenido alcohólico y de unas 80 kcal. por caña, etc. Claro dentro del contexto de una dieta sana de 2000-2500 kcal al día no es mucho. Vamos que el artículo se refiere a tomarnos una o dos cañitas de Cruzcampo.

Pero a ver, ¿Cuántas cervezas de esas características nos tomamos al día? pues yo pocas o ninguna. Porque si vamos al otro extremo, quizás más acorde con nuestros gustos, pongamos que un día nos bebemos dos Imperial Stouts (recordemos entre 300-600 kcal la copita dependiendo de su graduación alcohólica). 

Obviando su influencia sobre la tensión arterial, ostras que con dos Black me meto en más de 1.000 kcal, prácticamente la mitad de una dieta saludable y como dije antes calorías vacías que tienen muchas papeletas para que sean almacenadas en forma de grasas y ¿donde se suele guardar la grasa?… pues la barriga parece un buen sitio ¿no?

Pues eso, que la cerveza no es la causa de “la barriga cervecera”.