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jueves, 9 de enero de 2020

BIG FOOT – VERTICAL TASTING RELEASE

De entre todos los productos cerveceros que pude disfrutar el pasado 2019, uno llamó especialmente mi atención. Dada mi afición al envejecimiento de cervezas, no es raro, que este fuera el Six-pack que ya viene siendo un clásico en Sierra Nevada con seis añadas distintas de su afamada barleywine Big Foot, en este caso las que van desde 2012 a 2017.





BIG FOOT

Dentro del mundo cervecero americano Big Foot no es una cerveza que requiera de mucha presentación. Es todo un clásico, elaborado por primera vez por Sierra Nevada allá en los años 80 y que ha servido como base para definir esas cervezas que damos en llamar Barleywines americanas, potentes y lupuladas a partes iguales.

Desde el punto de vista de los aficionados al envejecimiento esta Big foot goza de una merecida fama que vamos a poner a prueba en esta cata vertical. Ya que he de confesar que aunque es una cerveza que me gusta, nunca he tenido oportunidad de guardarla en mi baúl durante más de unas pocas semanas.

Siempre que hablamos de cervezas lupuladas y envejecimiento de cerveza surge la misma pregunta ¿sus lúpulos son ricos en ácidos alpha? Ya que en caso afirmativo la desecharíamos automáticamente. Los sabores rancios derivados de su oxidación limitan casi por completo la posibilidad de éxito. Esto justifica que ninguna barleywine americana pase mucho tiempo en mi baúl.

¿Por qué el caso de la Big Foot es distinta? En parte hay que atribuirlo a la utilización de lúpulo cascade, sobre todo rico en ácidos beta. La literatura al respecto también atribuye el éxito a la atención que Sierra Nevada presta durante la elaboración.

CATA VERTICAL

El proceso seguido para la cata vertical es sencillo. La iniciaremos probando una Big Foot 2019, sin envejecer, para posteriormente ir probando las cervezas del six-pack desde la más reciente a la más antigua. Todas las cervezas se han degustado en condiciones similares (temperatura en torno a los 12ºC, en copa snifter y sin acompañamientos gastronómicos).

Big Foot 2019:

Esta Barleywine de 9,6% ABV se nos presenta como una cerveza color ámbar anaranjado, espuma blanca duradera. Lúpulo muy presente en el aroma, así como ciertas notas a caramelo. El sabor sigue los mismos derroteros, por un lado, las notas amargas resinosas y cítricas y por otro el caramelo para equilibrar el resultado. El alcohol detectable a medida que se calienta la cerveza, pero de manera bastante contenida dado su contenido alcohólico. Sensación en boca plena, con cuerpo y amargor predominante en el final.



Big Foot 2017:

La primera diferencia que nos llama la atención se encuentra en el contenido alcohólico, según la etiqueta 9,5% ABV, aunque en la práctica resulta inapreciable. La apariencia es muy similar, la espuma quizás más oscura de color beige. Ya en el aroma apreciamos un amargor tosco tirando a rancio que se materializa plenamente en el sabor. Es una mala versión de la cerveza sin envejecer, apagada y sin gracia. Adelanto que fue sin duda la peor de toda la cata y con diferencia. El sabor es tosco y lleno de notas rancias. Final muy largo amargo y seco. Es una cerveza dura y sin esperar a probar otras añadas concluyo que ha tenido que haber algún problema en su conservación.



Big Foot 2016:

Esta Big Foot me confirma mis sospechas sobre la añada de 2017. Aquí nos encontramos sorprendentemente con una cerveza muy similar a la cerveza sin envejecer, a pesar de los 3 años de guarda. El color ámbar empieza a dejarnos destellos rojizos, pero el resto de características permanecen: las notas lupuladas, la base dulce maltosa a caramelo. Algún rasgo afrutado, pero no hay diferencias significativas.



Big Foot 2015:

Empiezo a sospechar que esta cerveza ha firmado un pacto con el diablo para no envejecer. La apariencia similar a la de 2016. El perfil sigue siendo increíblemente parecido a la cerveza sin envejecer. El amargor parece ser un poco más seco con alguna nota a cuero en el retrogusto, pero nada significativo.



Big Foot 2014:

En apariencia parece más nebulosa y oscura que el año precedente. Sorprendente buena carbonatación y espuma beige generosa. Pero en aroma y sabor siguen ese dulce maltoso, el lúpulo, y leves notas a fruta madura y cuero. Lo que he leído sobre esta cerveza parece indicar que esta debe ser la más redonda de todas las añadas y puede ser, por que hay armonía. No cambian los matices pero, para mi gusto, se encuentran todos en su justa medida.


Big Foot 2013:

Sin llegar a los extremos de su versión 2017, en esta apreciamos un bajón importante. Todos los matices se encuentran presentes de nuevo, pero especialmente apagados. Noto ciertas notas acartonadas al fondo que desentonan en la percepción global, en este caso de cerveza “aburrida”, es más seca que la versión anterior. Todo ello me hace pensar que el horizonte temporal de esta cerveza puede encontrarse en torno a los 5 años.



Big Foot 2012:

Pues no, el horizonte temporal de esta cerveza no se encuentra en torno a los 5 años, sino que parece que mucho más allá, con esta cata no lo descubriré. Esta Big Foot 2012 es el claro ejemplo de que esta cerveza aguanta el paso del tiempo sin despeinarse. De hecho, creo que esta ha sido, junto a la de 2014, la mejores de todas las probadas. A parte de la apariencia más oscura y que el aroma se encuentra más apagado. El sabor resulta el más redondeado y compensado de todas las que he probado. Sorprendentemente, de nuevo, ahí están los mismos matices clásicos en esta cerveza, mezclados de manera armoniosa, el lúpulo más suave, el caramelo entremezclándose y esa sequedad en el final aquí parece más agradable. Quieren aparecer ciertas notas a jerez, pero no de manera clara.





CONCLUSIONES

Lo primero que he de decir es que esta cerveza tiene su fama como cerveza para guardar merecidamente ganada. Soporta el paso del tiempo casi sin inmutarse. Unido a que es una cerveza es fácilmente accesible y asequible económicamente, no me extraña que sea en una cerveza indispensable en las bodegas americanas.

Otra conclusión a destacar es que la cata vertical no muestra linealidad, se ve rota sobre todo por las añadas 2017, en la que baja mucho el nivel de esta cerveza y de 2013. Entiendo que puede ser por algún problema en la conservación o simplemente por que cada añada tiene sus características propias dentro de la homogeneidad mostrada.

Es curioso que siempre he leído la fama de las Big foot de 5 años, parece que después el deterioro se comienza a notar. Creo puede estar en lo cierto, la añada de 2014 ha destacado en esta cata, aunque personalmente me la añada de 2012 me ha sorprendido más gratamente.

Si miramos entre-lineas podemos afirmar que estamos ante una cerveza que sufre pocas variaciones con el paso del tiempo: apariencia un poco más oscura y nebulosa, carbonatación aparente en todas las añadas, notas a lúpulo persistente incluso en las añadas más antiguas. El resto de matices y alcohol presentes aunque redondeados por el tiempo y solo unos leves toques a jerez en las últimas añadas, introducen algún cambio.

Opinión general: No parece que el paso de los años haga aflorar nuevos matices en esta cerveza, lo que resulta casi decepcionante, aunque nos abra la puerta a poder disfrutar de esta cerveza durante muchos años. Debemos cambiar el chip, la cerveza no va a ganar complejidad al envejecerla, sino que iran redondeando los que ya tiene. Personalmente me quedo con lo sorprendente de beber una cerveza envejecida donde la presencia del lúpulo sigue siendo destacada.







jueves, 18 de febrero de 2016

MIKKELLER BIG WORSTER

Mikkeller again!!! Pues sí, otra vez Mikkeller en este blog… y quiero dejar claro que no recibo sobornos en forma de cerveza por ello ni nada parecido. La explicación tiene su origen en mi relación de amor-odio con las cervezas de este elaborador danés que se inició hace ya unos cuantos años.

Estaba de viaje por Europa, en unas vacaciones en las que había dejado mi agenda cervecera en casa y de repente un chico con un vaso de plástico lleno de un líquido oscuro se acercó a ofrecerme aquel brebaje. Lo probé, me pareció demasiado amarga y aunque no me convenció demasiado le dije que estaba bien, que era muy intensa mientras me daba la vuelta.

El chico fue lo suficientemente hábil para rápidamente derramar otro poco de otra botella y ponérmela en la mano antes de completar la maniobra de fuga. La probé y al instante quedé maravillado. Entablé una conversación que acabó con una bolsa llena de cervezas. Mientras me alejaba veía la cara de satisfacción del chico, seguramente había hecho la tarde conmigo.


Cuando llegué a casa me puse a investigar sobre aquel elaborador que tanto me había sorprendido y descubrí que era Mikkeller y que ya por entonces tenía cerca de 300 cervezas!!! Y yo que pensaba que me había llevado todo el surtido y me faltaban 295 cervezas.

Por entonces, era un coleccionista empedernido de etiquetas y mi reacción fue “Mikkeller fuera de mi colección”… si no podía completarla para qué intentarlo. Y así pasaron los años hasta hace aproximadamente dos años, que reorienté mi colección y pasé a coleccionar únicamente lo que bebía.

Casi coincidiendo con la creación de este blog me propuse recuperar el tiempo perdido y desde entonces decenas de Mikkeller han visitado “mi baúl” así que no es extraño que se cuelen habitualmente en este blog, por encima de otros elaboradores que quizás me gusten más… o no, porque lo cierto es que tiene varias cervezas entre mis favoritas.

A estas alturas ya no voy a decir nada de un elaborador del que existe muchas publicaciones en la red y que es de sobra conocido por la mayoría de amantes a la cerveza, así que sin más paso a hablar de la cerveza que centra este post.


BIG WORSE WORST WORSTER

Se trata de Big Worster, un Barley wine al estilo americano de 16,5% de contenido alcohólico. Elaborado en las instalaciones de De Proef (Bélgica) y que al ver la etiqueta y el nombre me ha hecho recordar a una de aquellas primeras cervezas que compré de Mikkeller llamada Big Worse. Ahora solo se trata de descubrir si este tan parecido en nombre tiene algo que ver con aquel y sobre todo si me consigue entusiasmar de igual manera.



Descripción:

Es de color dorado-anaranjado. Algo turbia, de hecho, pueden verse con toda claridad las partículas en suspensión. Al verterla en la copa genera una buena capa de espuma, sobre todo teniendo en cuenta su graduación alcohólica, pero desaparece rápidamente para dejar una fina capa, que eso sí, va dejando lazada en las paredes de la copa.

El aroma ya nos adelanta lo que nos vamos a encontrar en el sabor, predominan las maltas, es afrutado, como a fruta madura y ya se distinguen notas alcohólicas y caramelo.

El sabor es maltoso, a las notas ya detectadas en el aroma de fruta madura y caramelo, se unen algún matiz cítrico. El alcohol está presente, aunque teniendo en cuenta su graduación alcohólica podríamos decir que se encuentra bien escondido, aunque calienta el gaznate. No es que sea una cerveza con un gran cuerpo, de hecho, tiene el justo y necesario para mantener a duras penas una cerveza tan vigorosa.

Conclusiones:

Este Mikkeller es un granuja!!! me ha vuelto a embriagar con una de sus cervezas. Repasando mis notas diría que se parece bastante a su precesora. En mi opinión, todo está en su justa medida: dulce pero no empalaga, su graduación alcohólica es sorprendente para lo bien que entra, sobre todo en un día frío de invierno.

En definitiva, una gran barley wine, de hecho, no alcanzo a comprender algún comentario no muy positivo sobre esta cerveza. Pero ya se dice, que sobre gustos no hay nada escrito… a mi me ha convencido.


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,75/10




Ficha Técnica:
Fabricante:
Mikkeller.
Elaborada en:
De Proef (Bélgica).
Estilo:
Barley wine.
Color:
Dorado anaranjado.
Alcohol:
16,5% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º
Servir en:
Copa snifter.



jueves, 31 de diciembre de 2015

LOST ABBEY ANGEL'S SHARE

Angel’s share... Así se conoce a aquella parte de whisky (pero también de vino u otro licor) que se pierde por evaporación durante el envejecimiento en barricas de roble… muchos dirán que es una parte que se pierde para siempre, aunque a mí me gusta más la idea de que se llevan “los ángeles”, quizás a modo de tributo o simplemente movidos por la curiosidad de comprobar el carácter que va adoptando el licor con el paso del tiempo.

Me resulta muy difícil hablar de una de mis cervezas favoritas y hacerlo con cierta objetividad. De las 4 ó 5 cervezas que más me gustan, esta Angel’s Share es la más inaccesible y esquiva, de hecho, esta es la tercera vez que la pruebo.

No hace mucho, ya escribí unas líneas sobre su elaborador, que no es otro que Port Brewing… o mejor dicho Lost Abbey ya que esta cerveza pertenece a la línea de cervezas de inspiración belga… y algo más.


DESCRIPCIÓN Y CATA

Es un Barley wine de 12,5% de contenido alcohólico que pasa un año en barricas de roble de brandy o bourbon. Está elaborada con grandes cantidades de maltas Caramel (Cristal), para realzar los sabores a vainilla y roble, todo ello según la descripción de la etiqueta de la propia cerveza. La presentación, como siempre en Port Brewing/Lost Abbey, muy cuidada, en una elegante botella de 37,5 cl. con corcho y una etiqueta en clara alusión a su nombre.

El color de la cerveza se encuentra entre un marrón oscuro y burdeos. Es turbia y al verterla en la copa deja una fina capa de espuma beige que al poco tiempo se sitúa junto a las paredes de la copa, acompañándonos ahí el resto de la degustación.

El aroma ya me empieza a embaucar desde el primer momento, huele licorosa y me recuerda a un vino de Oporto. Notas de roble, caramelo y vainilla, estás últimas ocultas en el fondo y tras buscarlas bien, puesto que nombraban este matiz en la descripción.

En boca tiene gran cuerpo, sientes el calor del alcohol, pero en el sabor se encuentra bien escondido, no sé como expresarlo... Sorprendente.

El sabor es una mezcla prodigiosa suave y dulce, pero a la vez intenso y vigoroso. Las maltas caramelo se dejan notar, al igual que la vainilla, esta vez sí, y el roble. El envejecimiento dota de un carácter único a esta cerveza. Entre medio a veces surgen unas leves notas a cacao y a medida que la cerveza va adquiriendo temperatura aparecen frutas y nuevas notas a malta.

  
CONCLUSIONES

Nuevamente en la descripción me he dejado llevar por esta cerveza… En las tres ocasiones que la he probado mi opinión sobre ella no ha variado ni un ápice… Brutal, es una cerveza que me desarma desde el primer sorbo.


No sé si meto la pata si digo que me parece que está a medio camino de un barley wine y una belgian strong ale. Es muy compleja, la combinación de las maltas y el carácter a madera me parece soberbio. En mi opinión, Perfecta en todos los aspectos, haciendo referencia a su nombre, “el ángel” parece que se queda con la mejor parte del licor.


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 9,75/10



Ficha Técnica:
Fabricante:
Port Brewing/Lost Abbey
Elaborada en:
San Marcos, California (USA)
Estilo:
Barley wine
Color:
Marrón oscuro
Alcohol:
12,5% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12-14º
Servir en:
Copa snifter (tipo brandy)


sábado, 22 de noviembre de 2014

Y A VECES SUCEDE (‘T IJ STRUIS)

Siempre que abro una cerveza tengo unas expectativas en mente, es increíble hasta que punto determinan nuestras percepciones. 

No hace mucho, que probaba la única cerveza que me quedaba por catar de uno de mis productores favoritos, las expectativas de encontrarme con una cerveza majestuosa apagaron los destellos de lo que era una gran cerveza… pero me esperaba más.

Y de repente un día, sucede, abres una cerveza sin prejuicios, sin expectativas y te encuentras con algo que no esperabas, una cerveza deslumbrante. Esto es lo que me ha ocurrido con la ‘T IJ Struis.

En mi último viaje a Holanda tuve que decidir entre las cervezas de Brouwerij ‘T IJ y las de otra (ambas desconocidas para mí). Finalmente elegí a la otra.

Hace unas semanas, en una tienda especializada, me encontré de nuevo con una cerveza de Brouwerij ‘T IJ y me picó la curiosidad y la compré, me costó más del doble de lo que me hubiera costado en origen (quizás otro día habrá que hablar del margen de los intermediarios, pero hoy no me siento polémico).

Al abrirla, antes de verterla sobre la copa, siempre me gusta oler la cerveza nada más abrirla y ya en ese momento me di cuenta que estaba ante una gran cerveza.

Como reza la descripción comercial es un vino de cebada (Barley wine) al estilo inglés, de color muy oscuro y una suave espuma color crema persistente.

El olor es dulce y equilibrado que adelanta lo que nos espera al probarla. Con cuerpo y de sabor agradable y fino, que permanece mucho tiempo en la boca.

Una cerveza muy elegante y equilibrada, cuyo contenido alcohólico se encuentra bien camuflado, si bien cuando llevas un tiempo se deja notar en garganta. la conclusión es que "Está muy muy rica!!!"

Y a veces sucede, sin expectativa bebes una cerveza y descubres un tesoro…. una cerveza maravillosa.


Valoración del Baúl de las Cervezas: 8,5/10


Ficha Técnica:
Fabricante:
Brouwerij ‘t IJ
Situación:
Amsterdam (Holanda)
Estilo:
Barley wine
Color:
Marrón muy oscuro
Alcohol:
IBUs:
N/A
Temperatura:
8-10º C
Servir en:
Copa snifter (tipo brandy)