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lunes, 25 de mayo de 2020

FONDO DE ARMARIO - MAYO 2020, #FFdA EDICION CONFINAMIENTO


Hoy vuelvo a escribir en este blog, exhortado por Joan desde su blog Birraire, para cumplir lo que en tiempos fue una tradición dentro de la blogosfera cervecera de este país… y que recibía el nombre de #FFdA (Fondo de armario).

Pues sí, cada cierto tiempo, Birraire nos incitaba a buscar dentro de nuestras despensas y bodegas y elegir, abrir, degustar una de esas cervezas que teníamos olvidadas desde hace tiempo y luego contarlo en nuestros blogs y redes sociales.

En un entorno bloguero dinámico y activista, reflejo de la realidad cervecera de esos años, eran muchos los que se animaban a participar en el evento. Evidentemente no hace falta decir que siempre que podía mi participación estaba asegurada.

Hoy como antaño he bajado a la bodega, he abierto el baúl y he hecho un rápido repaso a lo que tenía. No me ha sido difícil seleccionar una vieja botella de La Trappe Quadrupel en formato de 50 cl. y botella de barro/cerámica que llevaba más de 10 años de guarda… de hecho mi planificación hubiera sido beberla mucho antes, pero fue fruto del olvido, lo cual creo que cumple exactamente con la filosofía de este evento.

No tengo precisamente un número pequeño de cervezas en mi bodega, pero puedo alardear que detrás de la mayoría de ellas hay una historia, anécdota o simplemente recuerdo el lugar y el momento en el que me hice con ellas.

Esta no es una excepción, adquirida en la visita que realicé a la Abadía de Koningshoeven en 2010, que recuerdo especialmente por dos descubrimientos: la primera vez que probaba una Quadrupel de su serie “Oak aged” y no menos importante el licor de cerveza que vendían en la tienda y que siempre que paso cerca de la abadía me desvío para comprar.

De esta Quadrupel que estoy probando hoy me compre una caja de 6 botellas que he ido bebiendo a lo largo de los años, sin guarda o con 2, 4, 5, 8 y hasta estos algo más de 10 años que he esperado para probar la última de aquel lote.

Si queréis una cata un poco más formal diré que, ya al derramarla en la copa se aprecia su ligereza. Visualmente se pueden apreciar pequeñas burbujas a modo de espuma que se desvanecen tan rápido que casi no me ha dado tiempo a disparar la foto y ya no estaban. Sin carbonatación alguna y con un color ámbar oscuro con algún destello cobrizo.

El aroma recuerda claramente a un jerez y cuando tomamos el primer trago comprobamos que por ahí van los tiros. En el sabor predominan los frutos secos, en particular la nuez, por debajo el caramelo sigue sirviendo de base pero más suavizado que en su versión sin envejecer. Completan el prisma unas notas especiadas y el alcohol sorprendentemente redondeado.

La peor parte viene de la sensación en boca, como era de esperar, es demasiado liviana, las maltas se han degradado hasta un nivel que el trago resulta demasiado “delgado” como para ser disfrutado plenamente. A parte, tiene un toque picante en el paladar y el alcohol a pesar de su redondez sigue calentando el gaznate. El final es increíblemente largo donde los matices comentados en el sabor se mantienen durante mucho mucho tiempo.

A medida que los sorbos se suceden voy descubriendo que se ha vuelto algo “cabezona”, lo cual al final torna en una cerveza que termina por cansar, sobre todo si intentas beberle los 50 cl. del contenido de la botella… yo he optado por dejar para más adelante y beber solo la mitad… pero eso es otra historia que algún día contaré en este blog.

Como siempre el disfrute de probar algo único fruto de las condiciones específicas de mi bodega, donde ha sido cuidada con esmero todos estos años. Al final se trata de una cerveza que sabe rica, si bien, como podréis entender después de la cata, creo que para otras botellas de esta cerveza que tengo en mi baúl no esperaré tanto, de hecho, mi mejor valoración de toda la serie se ha obtenido con 5 años de guarda y creo que será a lo que seguiré tendiendo con esta cerveza. Pero como experimento de hasta donde puede llegar ha resultado cuanto menos interesante.

Para finalizar, agradecer de nuevo a Joan esta edición especial confinamiento de su #FFdA (Fondo de armario) y por supuesto deseando que no sea el último… cuenta conmigo!!!





lunes, 1 de diciembre de 2014

FONDO DE ARMARIO (6to #FFdA)

Siempre he sido un entusiasta del “Fondo de Armario”, entiéndase por esto, la costumbre de dejar “olvidadas” cervezas durante largos periodos de tiempo, en este caso en mi “Baúl de las Cervezas”, antes de ser consumidas.

Inicialmente por descuido, ni siquiera prestaba mucha atención qué tipo de cerveza quedaba olvidada. Claro no todas las cervezas asumen el paso de los años por igual.

Posteriormente se convirtió en una necesidad. Como consecuencia de mis viajes donde aprovechaba a comprar cervezas, que aquí no podía conseguir y almacenarlas para el resto del año.

Pero reconozco que últimamente lo hago por hobby, por curiosidad y ver como van evolucionando las cervezas con los años. Así que de algunas cervezas compro premeditadamente dos botellas, una para beber en el en el momento y otra para dejarla unos años olvidada en el baúl.

He de confesar un secreto, no existe un único “Baúl de las cervezas”, en realidad existen dos:

Un baúl de madera donde se guardan mis mayores tesoros, cervezas especiales y que en realidad permiten se almacenadas, añejadas, ganando en matices durante años. En este momento ya tengo alguna cerveza alrededor de los 10 años.

Al lado tengo otro baúl, en este caso de plástico, donde guardo cervezas  que por sus características es preferible que sean consumidas en un periodo más corto de tiempo.


Volviendo al motivo que ha dado lugar a esta entrada, desde el blog Birraire.com llevan planteando durante varios años (esta es la sexta edición) unas jornadas en las que todo aquel que desee participar, debe sacar alguna cerveza de su fondo de armario y posteriormente escriba sobre ella.


MI APORTACIÓN AL 6to #FFdA

Mis cervezas para este 6to #FFdA son una Smkisje Kuvee Elektrik 979W, Caracole Nostradamus y una Flensburger Gold. Inicialmente había seleccionado una Chimay Azul de 2007, pero el domingo y tras la cata ya de dos belgas fuertes, decidí variar un poco de estilo.

La razón fundamental es la de llegar a una conclusión sobre si guardar una cerveza durante años merece la pena o no.


VIERNES 28/11/2014 - SMISJE – KUVEE ELEKTRIK 979W

Introducción:

En el 2010 Johan Brandt decidió dejar de fabricar las cervezas que le habían encumbrado como un destacado maestro cervecero. Con esta noticia mi viaje a Bélgica en 2011 se convirtió en una odisea para obtener las cervezas retiradas. Finalmente pude adquirir algunas, entre ellas esta “Kuvee Elektrik 979W”.

Datos de la Cerveza:

La etiqueta reza: Cerveza de alta fermantación, extremadamente lupulada (80 IBU), elaborada con agua, malta de cebada, azúcar candi, lúpulo y levadura. Botella acondicionada. 9% Vol. Así pues estamos ante una “Belgian Strong Ale”

Esta cerveza se encuentra fuera de los 5 años que indica en la etiqueta como consumo óptimo. La botella está acondicionada lo cual asegura que haya seguido fermentando en esta.

Cata:

Como siempre la primera sensación es de expectación miedo a que una cerveza de que lleva años guardada pueda haberse estropeado.

El color es marrón profundo. La espuma color crema que desaparece moderadamente rápido. Se pueden ver la gran cantidad de depósitos, supongo que se debe al acondicionamiento de la botella.

El aroma es intenso a licor de chocolate, quizás algo afrutado. Pero de repente, llega un olor ácido, desagradable que no identifico.

Temeroso pruebo, con el primer sorbo hay algún resquicio del olor desagradable en el sabor, de esos que quedan en la boca tras tragar, dudo un momento y en el siguiente sorbo prácticamente ha desaparecido.

El sabor es potente, licoroso a chocolate y ciruela. Por momentos me recuerda a Chimays añejadas que he probado antes. En el paladar el contenido alcohólico da mucho más allá de los 9% que marca la etiqueta. En mi opinión bien equilibrado.

Esta cerveza en origen era muy lupulada, pero apenas queda algo del amargo en su sabor, quizás un pequeño matiz al final del sorbo, imperceptible.

Conclusión:

Indudablemente, la cerveza ha cambiado, se ha convertido en un maravilloso licor de chocolate con toques de ciruelas. Pero la experiencia no ha sido redonda, ese olor desagradable y su traslado al sabor en el primer sorbo lo han impedido. Después desapareció con lo cual entiendo que la cerveza debería haber tenido un periodo de “aireación”.

Puesto que en origen ya era una cerveza esplendida ¿Por qué arriesgarse a guardarla y que el defecto detectado se pueda acentuar con el paso de los años? Mejor consumirla en su periodo de consumo… el problema con esta cerveza es que ya no se fabrica, con lo cual no queda otra.


SÁBADO 29/11/2014 – CARACOLE NOSTRADAMUS

Introducción:

Adquirida en la propia Brasserie Caracole cerca de Dinant (Bélgica) en 2009. Cómo oí decir por entonces a alguien en aquella cervecería, es la maravilla desconocida de Caracole, aunque hoy en día parece que goza de cierta popularidad y es fácil encontrarla.

Datos de la cerveza:

Es una “Strong Ale” Belga artesanal, con un contenido alcohólico del 9%. Fecha de caducidad 09-2011.

Cata:

Color marrón oscuro, con una espuma crema, en principio bastante compacta pero que desapareció bastante rápido. Con gran cantidad de depósitos en el fondo.

Aroma dulzón a caramelo, lo recordaba más fuerte, alcohólico…que aunque luego no se trasladara al sabor, era una de las pegas que ponía a esta cerveza. Sin duda ahora es más agradable.

El sabor es muy intenso, afrutado y dulce maltoso. Podría decir que tiene indicios de toques a chocolate amargo muy leve. Tiene bastante cuerpo y el sabor es bastante complejo. Largo regusto un poco amargo.

Conclusión:

La realidad es que la cata realizada no difiere mucho de las veces que he consumido esta cerveza en su periodo de consumo. Lo único que noto es un aroma más suave y que el amargor ha decaído un poco y eso en mi opinión, en el caso de esta cerveza, la hace más interesante. Me quedo con esta, creo que el almacenamiento ha merecido la pena.


DOMINGO 30/11/2014 – FLENSBURGER GOLD

Introducción:

Tras dos belgas “fuertes” no me apetecía una tercera y además encontré esta Larger caducada en casa. Así que mi última contribución al 6to #FFdA es esta Flensburger Gold. En realidad no sé ni donde la adquirí, pero ahí estaba.

Datos de la cerveza:

Es una “Pale Larger”, elaborada en Flensburg (Alemania) por Flensburger Brauerei, de acuerdo a la ley de pureza alemana de 1516.

Cata:

Tenía preparada la frase de “Otra típica larger”, pero no lo es. Agradable de beber y refrescante.

Color dorado brillante con una buena espuma blanca. El aroma es dulce con un toque herbal.

El sabor confirma lo detectado en el aroma: dulce, herbal, malta y te deja en el paladar un regusto algo amargo. No está mal, mejor de lo que me esperaba.

Conclusión:

En este caso se trata de una cerveza que no había probado antes, así que no puedo comparar. Lo que sí parece claro es que a pesar de que caducó hace 10 meses la cerveza estaba en perfecto estado. Quizás no sea un tiempo significativo y un almacenamiento correcto también colabora a ello.