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domingo, 14 de enero de 2018

NAVIDADES CON CHIMAY BLEUE

Mediados de enero de 2018, las Navidades solo quedan en el recuerdo, pero no quería dejar de escribir este post. El pasado diciembre, con motivo del sexto aniversario del blog “El jardín del Lúpulo” y en colaboración con "Cervebel" se lanzó a las redes sociales un concurso bajo el nombre #BeerFiel. Se nos animaba a dejar la promiscuidad cervecera de lado para beber y disfrutar una misma cerveza 4 veces en 4 semanas y compartirlo en las redes sociales.

En cualquier otra época del año hubiera dudado que cerveza elegir, pero en Navidad, no había duda. No recuerdo en los últimos 20 años una Navidad sin Chimay “Azul”, simplemente porque siempre ha estado ahí, es una especie de tradición en casa y por supuesto una cerveza a la que siempre he sido fiel.

Así que, con esta excusa, dedico este post a uno de los clásicos más populares dentro del mundo de la cerveza trapense.


CHIMAY / ABBAYE DE NOTRE DAME DE SCOURMONT

En el pequeño pueblo de Scourmont a pocos kilómetros de Hainaut y de la frontera con Francia se encuentra desde mediados del siglo XVII la abadía de Notre-Dame de Scourmont, aunque en el mundo cervecero todos la conocemos como Chimay, uno de los mayores productores de cerveza trapenses.

Abadía fundada en 1850, elabora cerveza desde 1862 para conseguir fondos para la abadía y sus cervezas se comercializan desde 1925.

Abbaye Notre-Dame de Scourmont. Fuente: scourmont.be

Con el padre Theodore se convirtió en la mayor fábrica trapense. Al parecer Theodore estudio en la universidad de Lovaina los procesos contemporáneos de elaboración y trasladó a Chimay todo aquello que aprendió. 

Podemos imaginar la evocadora visión de unos monjes elaborando cerveza de manera artesanal, pero lo cierto es que Chimay es una gran industria.

En tiempos el Auberge de poteaupré era un restaurante donde se podía parar y probar todas las cervezas y quesos de la abadía. Pero la evolución a lo largo de los años la han convertido hoy en día en el llamado Espace Chimay, donde se puede hacer una visita muy interesante por la historia de la abadía y su cerveza, comprar en la tienda cerveza o merchandising y por supuesto acabar en el restaurante comiendo y bebiendo los productos chimay. Para acompañar vuestra cerveza pedir el queso “Le Poteaupré”, no os arrepentiréis. Visita muy recomendable.

Auberge de poteaupré (Espace Chimay). Fuente: chimay.com


CHIMAY BLEUE

Originariamente elaborada como una cerveza de Navidad. Según las fuentes a las que se acuda nos dirán que es una Belgian Stron Ale o incluso una Quadrupel. Lo cierto, es que si decimos que es una cerveza fuerte y oscura de abadía tendremos una buena descripción de lo que es realmente. Con 9% de contenido alcohólico y elaborada con agua de sus propios pozos, agua pura y blanda que contribuye al resultado final.

Se vende en varios formatos: 33 cl. , 75 cl. , 1,5 L. …. Tampoco debemos olvidar de sus versiones envejecidas en barrica, un verdadero lujo.

De color marrón oscuro, con destellos rojos y con una buena capa de espuma beige de burbuja fina. Es muy aromática, podemos distinguir notas florales, afrutadas, azúcar moreno, maltas tostadas, … En el  sabor predominan las maltas tostadas, el caramelo, frutas oscuras (ciruela uvas) y maduras, levadura y un toque especiado. Buen equilibrio y una sensación en boca aterciopelada donde el alcohol se encuentra bien escondido. El final es dulce maltoso y algo seco.

Muy recomendable maridarla con el queso “grand chimay” bañado en esta cerveza, una auténtica delicia. Si se deja madurar toma perfil de oporto, se suaviza y se vuelve más seca.


MI PARTICIPACIÓN

Chimay Bleue es una cerveza que suelo envejecer desde hace muchos años, sigo un programa bastante estricto con varias líneas de envejecimiento. Así que el primer problema era que, aunque tengo entre 20-30 Chimay bleue en “el baúl” no tenía ninguna disponible para esta ocasión al margen de 2 cervezas envejecidas a 5 y 10 años a las que le tocaba ser consumidas en esta Navidad, así que hubo que hacer algún pequeño sacrificio.

Esta fueron las cervezas elegidas:

1. Chimay Bleue 2016 (33 cl.): La primera elegida fue el pequeño sacrificio. Esta Chimay con un año de guarda y que en principio tenía pensado beberla dentro de dos años. Propiedades intactas y sin signos de evolución evidentes. Eso sí, mucho más asentada que la que pude beber días después.


2. Chimay Bleue 2017 (33 cl.): No desaproveché la oportunidad cuando un amigo al llegar a su casa me abrió una Chimay azul. Yo que estoy acostumbrado a beber esta cerveza envejecida me sorprendió su apariencia nítida y su poderosa espuma, aunque en el sabor la noté más tosca e insípida incluso que la que había tomado días antes con un año más de maduración.


3. Grande Reserve 2013 (75 cl.): Al ritmo de maduración que se alcanza en mi bodega sé que con 4-5 años está como más me gusta. Así que desde hace años mi línea de guarda favorita es la de Grande Reserve con 5 años, siempre voy rotando 5 botellas, compro hoy la que me beberé en las Navidades de dentro de 5 años, es siempre un momento esperado.

Como siempre hizo mis delicias. Perfil de oporto, toffe, regaliz, chocolate, uvas pasas y una sensación en boca todavía aterciopelada y plena. Por eso es la cerveza perfecta para terminar una comida de Navidad... increíble, extraordinaria.


4. Chimay Bleue 2008 (33 cl.): Esta Chimay Bleue tiene su historia, hace exactamente 10 años cuando cambié de casa y de emplazamiento para mi bodega, compré 10 botellas de Chimay azul para comparar la evolución a 3, 5, 10, 15 y 20 años en el antiguo y nuevo emplazamiento.

Esta corresponde a la Chimay con 10 años en la nueva ubicación. Esta semana he probado la correspondiente a la antigua (ya sé tenía que haberlas probado a la vez) con resultados muy similares, aun siendo mejor emplazamiento que el actual.

El resultado bastante satisfactorio, ya que a pesar del tiempo transcurrido tenían cuerpo suficiente para hacer apetecible una cerveza con perfil de jerez/oporto, llena de matices y todavía aterciopelada en boca. En cuanto a matices la evolución ha sido mucho menor en estos últimos años que en los 5 primeros. Los abundantes posos indican que si ha habido degradación de las maltas pero ciertamente la sensación aterciopelada tapa a esa pérdida de cuerpo bastante bien.


5. Magnum Grande Reserve 2016 (1,5 l.): Formato ideal para envejecer, el problema es encontrar un momento para compartir este formato con varias personas, por mucho que nos guste la Chimay bleue beberse un litro y medio no creo que sea muy recomendable. En esta ocasión la comida de cumpleaños de mi cuñado quién siempre nos sorprende con una cerveza trapense, este año la elegida fue esta Chimay.

Los primeros sorbos no fueron para nada espectaculares, estaba demasiado fría, hay que tener especial cuidado en este aspecto, a partir de 12ºC empieza a desplegar todos sus matices de manera inusitada pero si se toma muy fría puede ser una verdadera decepción incluso para un “beerfiel” de esta cerveza como yo.

Finalmente cuando la cerveza fue adquiriendo su temperatura cumplió el dicho de “En botella grande sabe mejor”, sobre todo si la comparamos con la misma añada que pude probar anteriormente en formato de 33 cl.





jueves, 28 de septiembre de 2017

SPENCER MONKS’ RESERVE

Desde que conocí la existencia de la Abadía de St. Joseph (Spencer Brewery) y de la inclusión de sus cervezas dentro del club de las “Auténticas cervezas trapenses” siempre tuve la convicción de que esta incorporación iba a dar juego.

A día de hoy podemos confirmar que en el surtido de Spencer está lo mejor de dos mundos, por un lado, cervezas de inspiración “Monacal/Trapenses” y por otro cervezas de estilos clásicos del movimiento “Craft/Artesanal” como son su Imperial Stout y su IPA.

Spencer Monks' Reserve
Fuente: spencerbrewery.com
De Spencer Brewery ya hablé en su día en este blog cuando probé su Spencer Trappist Ale, por eso solo quería añadir una nota, que suelo comentar en charlas y catas, y que suele sorprender y no es otra que indicar que esta congregación tiene su origen en la afamada Abadía de Sint Sixtus (Westvleteren) famosa por sus cervezas y sobre todo por su Westvleteren 12, ya que en 1858 veinte monjes salieron de esta congregación para establecerse en Nueva Escocia y posteriormente en Spencer.

Dentro del portfolio de cervezas que nos presentaba Spencer echaba en falta esa cerveza, paradigma de las cervezas trapenses y que no es otro que el de las cervezas oscuras, fuertes y de alta graduación… no hay más que pensar en sus máximos exponentes Rochefort 10, Chimay Azul, Achel Extra Bruin o la misma Westvleteren 12… la mayoría de ellas incluidas dentro de ese estilo que se ha denominado, muy a mi pesar, como Quadrupels (*).

(*) Nota: creo que definitivamente tendré que adoptar el concepto de Quadrupel, aunque para mí es totalmente equivocado.. pero dada su extendida utilización entre los aficionados, elaboradores y gente del mundillo tendré que claudicar… así que a partir de ahora me escucharéis hablar de Quadrupels o Quads y sabréis exactamente de que hablo.

Pues bien, por fin un día en las redes sociales, no podía ser en otro lugar, descubrí no solo que Spencer ya tenía su Quadrupel en el mercado, sino que podía beberla aquí en España en una cervecería de Bakio (Itxas-Ondo) verdadero lugar de culto para los amantes de las cervezas belgas y en especial de las trapenses y que sin duda merecería un post en este blog… algún día lo escribiré. Pues hasta Bakio me desplacé, con la excusa de visitar Gaztelugatxe.


DESCRIPCIÓN

Spencer Monks’ Reserve es una cerveza de las llamadas Quadrupels, con un contenido alcohólico de 10,2% ABV. Utilización de cebada local y para  la cual la cervecería de Spencer estuvo 3 años de pruebas. Como resultado 13 cervezas experimentales quedaron por el camino hasta llegar a esta Monks’ Reserve.

Spencer Monks' ReserveAntes de empezar con la descripción me gustaría aclarar que como esta cerveza la tomé en un local mientras conversaba, me dediqué más a disfrutarla y menos a escudriñar sus matices, con lo cual aquí añadiré una vaga descripción con notas generales.

Cuando la derramas en la copa genera una espuma densa marrón, de esas que deja alguna lazada en la copa. El color es marrón chocolate y sobre todo llama la atención por su opacidad.

Ya el aroma me suena familiar afrutado y especiado me recuerda mucho a una St. Bernardus Abt. 12 o una Westvleteren 12. El sabor no se aleja demasiado de esta percepción, Inicialmente me pareció muy plano, pero en cuanto adquirió cierta temperatura desplegó algunos matices a maltas tostadas, pasas, ciruelas y toffe. En cualquier caso me pareció una cerveza bastante contenida, equilibrada y redonda.

La sensación en boca nos lleva a esa misma conclusión, uniforme y suave con un final cálido que nos recuerda que tiene 10,2% de contenido alcohólico, pero que no afecta a la cabeza.


CONCLUSIONES

Buscando la descripción comercial de esta cerveza me había encontrado con algunas malas críticas, así como algún comentario destacando su originalidad y alejado de otras cervezas del estilo…

Sinceramente debemos haber bebido una cerveza distinta o vivimos en mundos diferentes. Creo que llevo el suficiente tiempo bebiendo este tipo de cervezas como para reconocer cuando me cruzo con una buena “Quadrupel” y esta lo es…

En cuanto a lo de que es una Quadrupel diferente… leyendo estas palabras me siento confundido, ya que la sensación que tuve durante todo el tiempo que estuve bebiéndola fue que era un intento claro de acercamiento a las grandes cervezas del estilo. Y solo podría achacarle una falta de identidad propia y quizás una menor complejidad que las "quads" clásicas.

Si dejamos las comparaciones a un lado, tenemos ante nosotros una cerveza muy completa, redonda, equilibrada y muy disfrutable para todo aquel que le guste el estilo. Cerveza notable que a mí me ha dejado buen sabor de boca.

Para los amantes al envejecimiento, creo que no es una cerveza que recomendaría envejecer especialmente. Es una cerveza bastante pulida, en principio no es muy corpulenta, lo cual limitaría los resultados en envejecimientos especialmente largos… quizás el tiempo haga que afloren algunos matices interesantes, pero ¿por qué arriesgarse cuando ya tenemos un producto redondo?


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,5/10


Ficha Técnica:
Fabricante:
Spencer Brewery
Elaborada en:
Spencer (Massachusetts, USA).
Estilo:
Abt./Quad
Color:
Marrón chocolate.
Alcohol:
10,2% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º-14ºC.
Servir en:
Copa Caliz.




miércoles, 24 de agosto de 2016

SPENCER TRAPPIST ALE

En 1997 distintas abadías decidieron crear un “club de calidad” para proteger sus productos de aquellos productos que utilizaban fraudulentamente su nombre, aprovechándose de la buena imagen de estos. En el caso de la cerveza fueron siete abadías las que obtuvieron inicialmente este sello.

Pero tuvimos que esperar 15 años para que un nuevo miembro se uniera al club de las “Auténticas cervezas trapenses”. Desde ese año 2012, año tras año, se han ido uniendo nuevos miembros. En este grupo de los nuevos admitidos se encuentra la Abadía de St. Joseph (Massachusettes).


SPENCER BREWERY

La comunidad trapense de la Abadía de St.Joseph siguen, como no podía ser de otra forma, la Regla de San Benito y desde mediados del siglo XX han elaborado mermeladas y jaleas.

Hace algunos años recuperaron la idea de elaborar cerveza, de hecho, algunos monjes habían mostrado cierto interés e incluso habían recibido formación en una fábrica de cerveza local. Sin duda era un buen plan para el mantenimiento de su congregación y de la tarea de asistencia caritativa.

Durante dos años tuvieron distintos contactos e incluso visitaron distintas cervecerías trapenses (Westmalle, Sint Sixtus, ….) y así en 2012 abrieron Spencer Brewery, la primera cervecería trapense situada en el continente americano. El nombre de Spencer no es más que un reconocimiento a la ciudad donde se encuentra ubicada la congregación.

Cervecería de Spencer. Fuente: spencerbrewery.com

Siguiendo la tradición trapense comenzaron con la elaboración de la cerveza que nos hoy nos ocupa, aunque han tomado su propio camino con elaboraciones más acordes a su entorno y muy en la órbita de lo que hacen otros elaboradores americanos como son una Imperial Stout y una IPA. Su surtido se completa con otras dos cervezas una de acusado corte de abadía y una pilsner.


SPENCER TRAPPIST ALE

Pues tras estas notas que nos ubican, vamos a probar esta “Trappist Ale” y como amantes de las cervezas trapenses lo hacemos con cierto interés y curiosidad.

Cómo indica su descripción comercial estamos ante una cerveza inspirada en las “Patersbier” , aquellas cervezas para acompañar las comidas elaboradas por y para el consumo de propios los monjes. Cuenta con un contenido alcohólico de 6,5%. Su carta de presentación se completa con el título de “Primera cerveza trapense americana”. Pues allá vamos:

Derramamos el brebaje en una copa de corte trapista (caliz) y observamos su apariencia. Es de un color entre ámbar y naranja oscuro, algo opaco y nebuloso. Aproximadamente un dedo de espuma blanca, que se va reduciendo lentamente y va dejando alguna lazada en la copa.

El Aroma es dulce, con sutiles notas a miel y especiado, diría que es clavo. Cuando la probamos confirmamos estos matices. En el sabor predomina el dulce a miel, frente al amargo que se encuentra presente de forma más discreta. También hay notas cítricas, a naranja. La levadura aporta un carácter picante y de nuevo notas especiadas, ahora con las pistas que da el sabor apostaría que es clavo y cilantro. Ciertamente tiene un marcado carácter de cerveza de abadía y que fácilmente nos lleva irremediablemente a las cervezas trapenses.


CONCLUSIONES

De nuevo abro el debate, es inevitable escuchar en muchos círculos y entre los amantes a las cervezas trapenses comentarios sobre el nivel de las nuevas cervezas de este club.

Sinceramente creo que estamos siendo profundamente injustos. La mayoría de las cervezas trapenses aparecidas en los últimos años no se nutren de una profunda tradición cervecera dentro de su abadía, en la mayoría de los casos son cervecerías muy recientes y aunque hayan contado con la ayuda de las clásicas quizás necesiten algún tiempo más para redondear sus recetas. A pesar de ello siguen una línea coherente y dentro de lo que podemos esperar de estas cervezas y en líneas generales calidad no les falta.

Quizás diréis que no soy objetivo con estas cervezas dada mi afición a estos estilos, pero os diré que a mí personalmente esta Spencer Trappist Ale me parece una elaboración muy digna y más teniendo en cuenta que los miembros de la congregación de St. Josephs hace unos años no tenían experiencia de ningún tipo en la elaboración de cerveza. 

Me parece que es una cerveza notable, seguro que resultado de esos valores que se les presuponen a las órdenes religiosas a la hora de elaborar sus productos: dedicación, mimo, ausencia de prisas, … Sin duda no está a la altura de sus hermanas clásicas, pero a mí sí me ha gustado y le doy mi visto bueno, no será la última que pruebe.

Fuentes: http://spencerbrewery.com/


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 7,75/10



Ficha Técnica:
Fabricante:
Spencer Brewery.
Elaborada en:
Spencer (Massachusetts, USA).
Estilo:
Belgian Ale.
Color:
Naranja oscuro.
Alcohol:
6,5% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º
Servir en:
Copa Caliz.


domingo, 20 de marzo de 2016

CARDEÑA, OTRA VEZ EL DEBATE DE LAS TRAPENSES

“Cardeña, La 1ª cerveza trapense de España” En otros tiempos estaría dando saltos de alegría mientras cogía el teléfono para reservar algunas unidades en la tienda online del Monasterio de San Pedro de Cardeña.

Pero no sé si es la edad, la que me hace más sosegado o más desconfiado y me empiezo a hacer preguntas: ¿cómo? ¿por qué? ¿cuándo? ¿dónde? Leo atentamente toda la información que ha inundado las redes sociales en los últimos días y aparte visito la web de dicha institución monástica.

Fuente: Facebook de Bodegas Monasterio San Pedro de Cardeña.

Soy de esos cuya afición por el término trapense/trapista nació a la puerta de una abadía comprando los productos que elaboraban. Me llevaba una caja de cervezas, una botella de licor, unas galletas o un queso, lo que correspondía en cada lugar… pero todos ellos productos de gran calidad. Y así, me cree una visión quizás demasiado idealizada, de los productos elaborados por los monjes y monjas de abadías, monasterios y conventos.

Centrándonos en las cervezas, con el tiempo fui matizando aquella visión, si de trapenses hablamos había una organización la AIT que certificaba que un producto era un auténtico producto trapista. Sus requisitos no eran tan estrictos como pudiera parecer en un principio, pero algunas congregaciones ante el declive de las vocaciones habían tenido que echar mano de personal laico para que le ayudara en la elaboración de sus productos y no por ello dejaban de perder su esencia.

Pues bien, el Monasterio de San Pedro de Cardeña encargó a un elaborador madrileño ajeno a la congregación, la elaboración de una cerveza tripel. Su presentación en sociedad, con cámaras y micrófonos por medio, al más puro estilo rueda de prensa, se ha hecho con el lema de “La 1ª cerveza trapense española”.

Fuente: Facebook de Bodegas Monasterio San Pedro de Cardeña.

Mi primera reacción fue “no nos estaremos precipitando” y así lo publique en las redes sociales, comentario que llevó a todo un aluvión de opiniones enfrentadas de toda índole.

Evidentemente, aunque el fin último sea elaborar cerveza dentro del monasterio de Cardeña y conseguir la preciada certificación de “Authentic Trappist Product”, de momento el proyecto parece estar en un paso previo.

¿no deberían guardar un poco los tiempos, las fases y las formas? Sobre todo para no caer en el mismo hecho que dio origen a la certificación, que no fue otro que protegerse de productos no eleaborados ni en monasterios ni por monjes que usurparan el nombre de estos.

Un buen ejemplo el de Grimbergen donde un elaborador privado pidió permiso a los monjes de dicha abadía para utilizar su nombre y beneficiarse de su imagen, aunque en realidad dicha cerveza nunca se llegó a producir dentro de los límites de la abadía. Lo mismo ocurrió con muchas marcas que hoy en día rápidamente identificamos con estos.

Hasta donde sé, el Monasterio de San Pedro de Cardeña nunca ha elaborado cerveza, este hecho de no contar con tradición no creo que sea un hándicap importante, puesto que sí elabora otros productos como vino y queso, experiencias que seguro le serán de gran ayuda. 

Además seguro que cuenta con esos  grandes valores que aseguran a los productos elaborados dentro de los muros de abadías, monasterios y conventos como productos de calidad. La dedicación, el mimo, la elaboración del producto sin prisas, ni imperiosa necesidad de obtener un beneficio empresarial inmediato son virtudes al alcance de pocos elaboradores.

Así que miro este hecho con gran curiosida y expectación. Espero que pronto podamos decir, de pleno derecho que Cardeña es la primera cerveza Trapense española, pero por favor, no nos precipitemos.  




Fuente: Facebook de Bodegas Monasterio San Pedro de Cardeña.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

TRAPPIST WESTVLETEREN 12

Sin duda estamos ante la estrella de las cervezas. Su curriculum es impresionante desde que en el año 2005 la web “American ratebeer”, la declarara como la mejor cerveza del mundo. Desde entonces ocupa lo más alto de cualquier ranking cervecero que se precie.

Hay que empezar diciendo, que esta cerveza no se comercializa y solo puede adquirirse en la propia abadía (mediante previa reserva teléfonica) pudiéndose adquirir un máximo de 1 caja de 24 botellas por vehículo y en algunos bares y negocios de los alrededores (normalmente limitan a 1 ó 2 botellas las que puede adquirir de una vez). Si no has reservado la mejor opción es adquirirla en "De Vrede", el bar de su propiedad frente a la abadía donde puedes adquirir hasta 6 botellas por persona, aunque creo que desde mi última visita esto puede haber cambiado ya que en la propia web del bar pueden verse packs de 12 unidades.


Todo lo anterior, teniendo en cuenta la corta producción y que esta variedad no se produce durante todo el año, y solo se vende durante unas pocas semanas. Por eso, si se quiere adquirir, es más que conveniente visitar la web de la abadía y enterarnos previamente de que cerveza se está produciendo en el momento de la visita.

Cuando adquieres esta cerveza, haces la promesa de que no vas venderla y que es únicamente para autoconsumo. A pesar de ello, en Bruselas puedes encontrar botellas en algunas tiendas de cervezas a un jugoso precio que en ocasiones supera en 30 o más veces el precio original.

La  botella no tiene etiqueta y  toda la información “legal” se encuentra en su chapa de color amarillo. Que nos indica que estamos ante una cerveza de “alta” graduación alcohólica 10,6º, aunque esto último puede variar de un año a otro.

La botella está acondicionada, como se suele decir, lo cual nos indica que fermenta en botella y que lo seguirá haciendo. Esto es muy interesante por dos motivos: porque podremos almacenarla durante más tiempo (siempre en condiciones óptimas) y que además su sabor puede seguir evolucionando a lo largo de los años hasta que la consumamos.

Se trata de una cerveza Trapista puesto que está fabricada en una de las abadías que producen bajo el paraguas de esta marca de calidad. Es una Ale fuerte y oscura de las llamadas “De abadía”.

Cuando la abrimos y la acercamos a la nariz se nos presenta un olor potente a malta tostada y madera, aunque hay quien aprecia otros olores como queso azul y quién sabe que más.Tiene un color marrón oscuro con algún destello cobrizo.

Ya en la boca, pronto descubrimos que se trata de una cerveza muy sólida y carnosa, casi se puede comer. Es una cerveza muy cremosa con sabores a pasas, caramelo o chocolate,  como a toffee (supongo que varía dependiendo del tiempo de fermentación) y malta. El final es largo y algo alcohólico, donde muchos identifican un sorprendente acabado a Oporto.

Lo que sí me parece claro es que hay un equilibrio tan perfecto entre notas dulces y amargas que cuando la tomas no sorprende al paladar. De hecho la primera reacción es algo como ¿me estoy tomando la mejor cerveza del mundo?

Al final supongo que es un cúmulo de todo, las expectativas al abrir una de esta botellas son altas, es casi un ritual y al paladearla por primera vez, no despierta el entusiasmo esperado. Después de sucesivas catas, ves en su equilibrio una virtud difícilmente encontrada en otras cervezas. Es perfecta para tomar plácidamente, sin prisas, saboreándola lentamente mientras miras por la ventana la lluvia caer.

Pero aún pasando por alto el aspecto subjetivo de la pregunta ¿es realmente la mejor cerveza del mundo? pues realmente, no lo creo, aunque su calidad es indiscutible y sin duda una de mis cervezas favoritas. 

La dificultad para adquirirla y todo lo que rodea al lugar donde se fabrica no han hecho sino acrecentar el mito que rodea a esta cerveza.

Durante el año 2011 se produjo mayor cantidad de esta cerveza para recaudar fondos para la construcción de una nueva área dentro de la Abadía, puesto que parte del edificio estaba en pésimas condiciones. 

Incluso se llegaron a comercializar 93.000 estuches, bajo la denominación de "Westvleteren XII" que contenían 6 botellas serigrafiadas y 2 copas y que según recogen varios medios de comunicación belgas, ¡¡¡se agotaron en 2 días!!!

Para aquellos que no puedan adquirir este verdadero tesoro, decir que lo más cercano a esta cerveza que he encontrado es la "St. Bernardus Abt. 12", no en vano, fueron los propios monjes de la abadía de Sint Sixtus quienes en 1946 preguntaron a Evariste Deconinck, propietario de una pequeña fábrica de quesos en Watou, si quería hacerse cargo de parte de la actividad cervecera del monasterio y así comercializar sus cervezas, con lo cual se supone que es la misma receta aunque existen sensibles diferencias entre ambas.

Valoración del Baúl de las Cervezas: 9,5/10