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viernes, 17 de abril de 2015

COLECCIONISMO

Ayer me pasé la mañana clasificando y archivando las nuevas etiquetas de cerveza de mi colección. Mientras, no podía dejar de pensar en la decisión  de un compañero bloguero, al que sigo desde hace mucho tiempo, que hace unas semanas anunciaba que dejaba/reorientaba su colección de etiquetas de cerveza, incluso cedía parte de ella. Como coleccionista creo que entendí muy bien su decisión.

Echando la vista a atrás creo que supe parar a tiempo… me refiero a mi colección cervecera. Como muchos aficionados a la cerveza, empecé coleccionándolo todo: chapas, botellas, placas, cristalería, posavasos, panfletos publicitarios, etc.


Al poco tiempo, me centré en las botellas y cuando empezaron a surgir los problemas de espacio me pasé definitivamente a la colección de etiquetas de cerveza, que no da muchos problemas de espacio, en teoría, pero es muy laboriosa… digo que no dan problemas de espacio, pero las botellas que esperan a que se le retire la etiqueta se van acumulando y si no eres muy metódico surgen problemas de espacio y otros que ni habías imaginado.

Empiezas por diversión, te entusiasma, acumulas todo lo que te llega a las manos y en poco tiempo ya tienes la primera duda, ¿cómo las clasifico? ¿cronológicamente, por país, por estilo…? Das un giro y vuelves a clasificar las etiquetas. Las sacas de los álbumes y vuelves a organizarlas, te lleva varios días e incluso semanas en los que has tenido que sacrificar horas de ocio… pero las has disfrutado recordando donde bebiste aquella cerveza, donde conseguiste la etiqueta.

La colección va creciendo, al principio es fácil identificar las que no tienes… poco a poco es más difícil e incluso se haría  necesario un listado y seguimos adelante y llega ese momento, que ya vas intentando tapar los huecos de la colección…de tal productor me falta esta o la otra.


Poco a poco la colección se adueña de tu voluntad y se convierte en un fin en si misma y llega ese punto de no retorno en el que o lo dejas o reorientas tu colección (especializándote en algún tema, país, etc) o entras en un bucle sin fin. Porque no nos engañemos, ninguna colección que se precie tiene fin, siempre habrá algo nuevo que conseguir, que buscar….

Entonces ocurre, ya no viajas para probar nuevas cervezas o disfrutar de las tradiciones cerveceras de algún país, sino para buscar esa etiqueta que se te ha resistido o para asistir a una convención de coleccionistas y conseguir alguna rareza. Dedicas gran parte de tus recursos económicos a tú colección y la afición se convierte en obsesión.

Por suerte, mi punto “de no retorno” llegó pronto y a la mínima que sentí que el coleccionismo de etiquetas se estaba adueñando de mí vida, lo atajé, creo que de una manera ingeniosa….

Un día que estaba archivando unas etiquetas que me había traído un amigo de un viaje por Indochina y Australia lo comprendí, “estas etiquetas no me dicen nada ¿cómo saben estas cervezas? ¿Dónde las habrá conseguido?" Les faltaba lo más importante… unta historia que contar.


No quiero coleccionar todas las etiquetas de todas las cervezas de todos los países, quiero que mi colección tenga por título “las cervezas de mi vida” que cada etiqueta me diga algo, me cuente su historia y desde entonces sigo siendo coleccionista, pero no de etiquetas de cerveza, sino coleccionista de momentos, de sensaciones, de lugares maravillosos, de personas que hicieron de la cerveza su pasión e intentaban contagiármela.

Desde ese momento mi colección se ha convertido en un tesoro más apreciado que cualquier otra que un coleccionista puede ofrecerme y lo que es mejor, he eliminado el estrés  que conlleva conseguirlo todo y no poder con ello, de conseguir más y más… sin fin.

En mi colección la cerveza sigue siendo la protagonista y la etiqueta su testimonio, y estoy orgulloso de ello. Nada más relajante y adictivo que abrir cualquiera de los albums de mi colección y empezar a recordar... no sé quizás me estoy haciendo mayor. En cualquier caso y a diferencia de otras colecciones creo que no podría deshacerme ni de una sola etiqueta de las más de 5.000 que forman mi colección porque son parte de mí.