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viernes, 12 de febrero de 2016

PIENSA GLOBAL BEBE LOCAL

La primera vez que leí el lema “Piensa global bebe local” aplicado a la cerveza fue en una publicación americana a finales de los años 90. Me llamó la atención, como adaptación del lema atribuido originalmente a Patrick Geddes y popularizado por Frank Feather. Lema que descubrí en mi época universitaria como “Think globally, act locally” dentro de un contexto de sostenibilidad y como estrategia de marketing para grandes multinacionales.

Sin duda, un buen lema aplicado al mercado cervecero americano de entonces, con un mapa plagado de microcervecerías y grandes distancias entre ellas, donde se hacía muy difícil que un pequeño elaborador pudiese abastecer a otro mercado que no fuera el local.

Se decía al bebedor de cerveza, que la micro de al lado podía ofrecerle todo lo que podría desear: cerveza de calidad, gran variedad de estilos y que encima beneficiaba al productor local, a su vecino. El objetivo el mismo, crear raíces locales ya que había barreras evidentes a buscar nuevos mercados demasiado distantes.

Ya en España, varios elaboradores de cerveza de los llamados “artesanales”, han adoptado este lema como arma básica en su marketing de batalla. Me viene a la mente Dougall’s donde este lema viene impreso en la chapa de las botellas.

Todo esto surge de un comentario en las redes sociales en el que un elaborador exponía sus idea lícita y loable de “elaborar cerveza aquí, para consumir aquí y estar cerca de la gente que bebía su cerveza”. Así pues, este comentario me sirve de excusa para exponer mi opinión al respecto.

Bueno llegado este punto, he de decir que soy contrario a lo que promulga este lema o por lo menos a la aplicación que se hace por algunos elaboradores artesanales de cerveza que lo han adoptado como una filosofía global de su negocio, lo cual bajo mi punto de vista es un error catastrófico.

El lema “Piensa global, bebe local” puede ser una solución sostenible para un hipotético mundo perfecto, donde todo mercado tiene un elaborador local que lo abastece, y donde oferta y demanda se han adaptado a nivel local. Pero en el mundo real, esto no ocurre y este lema puede ser una buena estrategia para una gran multinacional consolidada a la que le cuesta entrar en los mercados locales. Pero para un pequeño elaborador de ámbito local debe ser un lema dirigido a sus clientes y nunca su filosofía de negocio.

Entiendo que cuando eres muy pequeño tu capacidad productiva es limitada, esta puede ser absorbida por el mercado local, pero personalmente no entiendo un negocio que no piense en crecer más allá del ámbito local y que con los tiempos que corren no tenga una vocación global. Y más si nos paramos a pensar en la evolución y situación actual de la cerveza artesanal.

Bajo mi punto de vista hay varios argumentos que justifican cambiar el lema por “Piensa global, actúa global”:

- En la actualidad, no existen diferencias en el perfil del bebedor de cerveza “artesanal”, por lo menos en los países más influenciado por este movimiento. Lo cual es una gran ventaja ya que no implica un cambio de estrategia radical al introducirse en otros mercados.

- El problema de la geolocalización no es un problema en un mundo cada vez más global con canales de distribución globales e interconectado por la red, es una ventaja a aprovechar y empieza por estar presente en redes sociales, en las ferias de cerveza... hay que utilizar estas, no para vender cuatro cervezas, sino para publicitar la cerveza y abrir canales más allá de localismos.

- Cada vez estoy más convencido que esta puede ser la salida para muchos elaboradores, dada la aparente saturación de elaboradores que se producirá cuando el crecimiento del movimiento “craft” muestre signos de agotamiento. En algunas zonas geográficas quizás sea posible sobrevivir únicamente con un mercado local, pero no será lo habitual, en muchas áreas geográficas hay tantos elaboradores que a poco que crezcan… y lo harán, no habrá pastel para todos.

Ya existen muchos elaboradores que lo han entendido así y vemos algunos ejemplos de cervezas artesanales españoles que amplían mercados más allá de nuestras fronteras. Solo el tiempo les dará o quitará la razón.

martes, 15 de diciembre de 2015

#LARONDA38: DISTRIBUIDORES, PRECIOS, BURBUJAS Y ESO QUE LLAMAN EL HYPE

Y un mes más que seguimos con #LARONDA esta vez desde el blog “Birras a tutti” nos invitan a hablar esta vez de un tema que sigue el hilo de alguna de las últimas rondas:  distribuidores, precios, burbujas…” (Convocatoria)



Muchas veces me plantee dedicarme al tema de la distribución de cerveza de modo amateur. Traer el coche lleno de cervezas ya podía llegar a ser un negocio rentable en los años 90, cuanto menos ahora.

Lamentablemente nunca llegué a realizarlo y las cervezas que cargaban mi coche a la vuelta de mis vacaciones y que llegaban a mi baúl, terminaban en mi gaznate o regaladas a amigos y familiares… ay cuantas Westvleteren 12 he regalado en mi vida!! Y ahora las venden en cualquier tienda entre 15-25 € la botella…

Tras esta reflexión inicial, me he visto tentado a explayarme soltando una parrafada de economía de empresa en la que tienen respuesta cada una de las preguntas que guían esta convocatoria, pero creo que el objetivo de la ronda no es ese y si a alguien le interesa el tema hay una amplia bibliografía sobre estrategia empresarial, canales de distribución, etc. que es perfectamente aplicable al mundo de la cerveza.

No sé si podré escaparme de hacer algún comentario teórico, pero voy a tratar opinar y contestar a estas cuestiones como lo haría cualquier consumidor de a pie.

Yo como consumidor lo que aprecio es que pueda adquirir al lado de casa todo tipo de referencias, no solo las locales, sino también las que se fabrican en otros lugares del mundo y todas ellas a precios razonables.

Por supuesto, la anterior afirmación incluye las que son muy exóticas, escasas y apreciadas y esas que todos los días se encumbran desde la publicidad y redes sociales en ese concepto que se conoce como “el hype” y que se venden como un signo de exclusividad. Evidentemente por estas  últimas sé que voy a tener que pagar más, sea producto de costes reales o no.

Estos dos párrafos anteriores justifican por si solos que un distribuidor trabaje no solo con referencias más cotidianas, sino también con estas referencias famosas y exclusivas. Pero es que además, trabajar como distribuidor con ciertas referencias “te pone en el mapa” y dan caché, aunque luego representen un porcentaje insignificante de tu negocio.

Otra idea que me surge al leer las preguntas de la convocatoria es una de esas “de perogrullo”. Los distintos negocios que se mueven en el canal de distribución de cualquier producto no suelen hacerlo por amor al arte, están para ganar dinero y no es que elaboradores y distribuidores estén en guerra, es que cada uno amplia su margen en función de los precios y condiciones que pacte con el otro.

En cuanto al sistema de distribución, hay que tener en cuenta que la cerveza “artesanal” no utilizó los canales de distribución habituales para otras cervezas y en muchos casos se crearon de la nada, quiero pensar que aquella frase de que el mercado termina eligiendo la mejor opción para su distribución es cierta. Pero entiendo que en España todavía estamos ante unos canales en desarrollo y existen determinadas barreras de entrada que amparan ciertas ineficiencias y conductas monopolísticas.

Hace unos meses vi un gráfico, no sé si cierto o no, que reflejaba como se repartía el pastel en el precio final de una cerveza artesanal en España. El cacho de los distribuidores me pareció desorbitado en relación al existente en otros productos similares, lo cual me hace pensar que están en una situación de poder o que hay demasiados eslabones antes de que una cerveza llegue a nuestra tienda favorita, en cualquier caso, esto se deja sentir en el precio final de la cerveza.

Parece que dada la ascensión de los precios en los últimos tiempos, se está empezando a hablar de burbuja, que todos los intervinientes alientan con el objetivo, como no, de poder vender a mayor precio y ampliar sus márgenes. Esto no deja de ser arriesgado, ya que “estiras hasta que rompe”. Es como jugar en bolsa, los precios van subiendo hasta que llega un punto y se derrumban, el problema es saber donde se encuentra ese momento para vender en el punto más alto y maximizar nuestras ganancias… buscándolo muchos pierden fortunas antes de que se den ni cuenta.


Y hasta aquí mi participación, no sé si me he dejado algo en el tintero, pero creo que es un tema demasiado abierto, amplio y con muchos frentes. Solo con el concepto “Hype” daba para una ronda bien calentita. Saludos.