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viernes, 27 de marzo de 2015

DULLE GRIET

Hace unos días, mientras conversaba con un compañero de afición, que regenta una tienda especializada de cervezas, recordaba mi primera visita a Gante como una de las más reconfortantes cerveceramente hablando y eso que solo me bebí una cerveza, eso sí…. de 1,2 litros!!!

Pues ahí estábamos los dos, tras una insípida visita a la ciudad de Brujas, aparcamos el coche en uno de los parkings subterráneos de Gante situado bajo la plaza Vrijdagmarkt (del mercado de los viernes), el lugar no se eligió al azar.

- Bien, hemos llegado a Gante, saca el plano – decía mientras sacaba una bolsa del maletero con unas chanclas viejas que utilizaba para estar más cómodo en los hoteles

- ¿pero qué haces? ¿no irás por ahí con eso? ¡Vaya pintas, con esos calcetines pareces “un güiri”!!!

Esbocé una sonrisa, todo tenía su explicación, pero de momento no quería desvelar mis intenciones.

Una vez en la superficie nos encontramos ante una bonita plaza, en el centro puede verse una estatua de Jacob Van Artevelde… -  A ti te he visto yo en algún sitio….


Ya eran las 4:30 h. de la tarde ¿para qué esperar más?, así que directos dirigimos nuestros pasos hacia el gran cañón rojo El Dulle Griet del siglo XV, de 5 m. de largo y 16 toneladas de peso.

En la guía turística leo que recibió su nombre de una figura del folclore flamenco… “Rita la loca” que diríamos nosotros. Parece que la tradición viene de una supuesta hija de Carlos V con supuestos poderes “heredados” de bruja y a la que este oculta con una modesta familia burguesa para protegerla.


No me entretengo ni 10 segundos en admirarla, me doy la vuelta y dirijo mis pasos hacia “la Dulle Griet” que más me interesa.

- Ey ¿A dónde vas? Espera!!!

- Vamos a tomar una cerveza

A escasos metros se encuentra el famoso Pub/Cervecería que recibe el mismo nombre, en mi agenda de “Para hacer en Bélgica” pone claramente “Tomar una Max en el Dulle Griet”, así que entro sin pensármelo dos veces.

El lugar es acogedor, más pequeño de lo que me imaginaba, en las fotos parecía más grande… es un lugar donde parece haberse detenido el tiempo siglos atrás y realmente piensas que así debían de ser las tascas en el Flandes de Carlos V. Todo en madera y con multitud de adornos por todas partes.


A uno de los dueños se le atribuye ser heredero lejano de “la loca Meg” (Dulle Griet) y el otro puso el local, que había recibido como herencia. Ahora entendemos que este lugar no podría haberse llamado de otra manera.

Nos acercamos a la barra y sin mirar la carta digo – A Max please!!!

- Shoe off  - contestó rápidamente el camarero con una sonrisa en los labios.

Pero no le iba a ser tan sencillo, y aunque era buen conocedor de la tradición de aquel lugar, quería oírla de primera mano.

- Que me quite la zapatilla ¿por qué?

- Mire es una de nuestras normas, si pides una Max debe dejarnos un zapato en prenda.

- Tranquilo, no me voy a llevar la copa – y acompañé la frase de un guiño mientras me quitaba la vieja chancla.

El camarero esbozó una media sonrisa mientras comento algo como

- Ya venias preparado – pero que seguro que por dentro incluso pudo pensar que le estaba tomando el pelo o algo peor… en fin lo que hay que aguantar con los turistas.


Al parecer los dueños cansados de que les desapareciesen las copas gigantes tipo Kwak, optaron por exigir un zapato en prenda… seguramente no tenían ni idea que este acto se convirtiera en una tradición que les distingue de la gran cantidad de cervecerías que hay en esta ciudad.

Sigo con la mirada mi zapatilla mientras es colocada junto a la de otro cliente en una especie de cesta y es alzada hacia el techo mediante una polea. A mi lado oigo un - Ya me parecía a mi que lo de las chanclas tenía truco.

Sin zapatilla dirijo mis pasos a la mesa más acogedora del local, desde donde puede observarse todo el bar, más pequeño de lo que me imaginaba al ver las fotos. La verdad es que tiene su encanto, a pesar de que es la hora de apertura ya hay bastante gente en el local conversando y bebiendo unas cervezas apaciblemente.


A la vista, para que todo el mundo los lea, se encuentran “Los 10 mandamientos del local”: 1- No se permiten fiestas, ni gritar o chillar, ni malgastar (supongo que cerveza, jaja), dejar la comida en casa, si bebes una “Max” quítate el zapato (bien los sé), se paga solo en efectivo, pagar después de cada ronda, no beber durante las horas de trabajo, la última ronda se sirve a las 12:30 h. de la noche y se cierra media hora más tarde….. me parecen perfectas!!!

Rápidamente detectas a los turistas, las copas de Max les delatan… es una locura pedir esta cerveza cuando tienes para elegir entre más de 260 cervezas, algunas verdaderos tesoros, pero la tradición es la tradición y esta es perfecta para atraer a los turistas.


Suponía que era una Kwak, pero ya el aroma y color delatan que no es así. Aún asi, estaba convencido de ello hasta que la probé…. Ya se sabe que en barril y elaboración reciente las cervezas no saben igual, pero aquello definitivamente no era una Kwak.

Lo cierto es que la Max Van Het Huis es una “Belgian Ale” elaborada por un productor local situado a las afueras de Gantes, De Proef ¿os suena? Si, ese mismo que ahora elabora muchas de las creaciones de Mikkeller.

La cerveza en sí no es ninguna maravilla, de aroma y sabor dulzón dejando un regusto amargo. Diría que  la graduación alcohólica está en torno a 6-7% y aunque su copa de algo más de un litro (1,2 l.) es majestuosa, no me extraña que hubiese gente que se la llevase, cuesta acabarla. Tanto es así, que yo no pude con ella, menos mal que mi acompañante había pedido algo ligerito, previendo algo similar y me pudo ayudar, creo que tampoco le costó mucho.

Una vez cumplida la tradición, el resto de la tarde aprovechamos para hacer la típica ruta turística por la ciudad y bajar un poco el alcohol en sangre antes de volver al hotel. Gantes es una ciudad muy bonita, con una movida importante y plagada de bares llenos de gente y tiendas donde puedes llevarte alguno de los productos típicos de la zona… incluido cerveza, por supuesto.

En cuanto al Dulle Griet, volveré, pero no para tomarme una Max. Está bien para cumplir la tradición, pero nada más. El Dulle Griet es un lugar agradable, con buen ambiente y con un surtido lo suficientemente amplio de cervezas como para hacer las delicias de cualquiera.



Información:

Dirección: Vrijdagmarkt 50, Gantes (Bélgica)

Horarios:  
  • Lunes 4:30 pm.–1:00 am.
  • Martes-Sábado: 12:00 pm.-1:00 am.
  • Domingos: 12:00 pm.-7:30 pm.
Imágenes extraídas de la web www.dedullegriet.be