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martes, 19 de mayo de 2015

7 DIAS SIN ALCOHOL

Hoy solamente quería hacer unos pequeños comentarios sobre un tema que tarde o temprano tenemos que abordar los aficionados a la cerveza en particular y de bebidas alcohólicas en general.

En algún momento de nuestra vida, ya sea puntualmente, durante un periodo de tiempo o de manera permanente debemos renunciar a beber alcohol.


Motivos hay muchos, ahora me viene a la cabeza el caso de un bloguero cervecero americano que quería bajar peso antes de la inminente temporada ciclista y quería eliminar de su dieta esa cantidad ingente de calorías vacías que contiene el alcohol y como consecuencia las cervezas.

Entiéndase por calorías vacías aquellas cuyo aporte energético no es aprovechado por el organismo y que aparte son perjudiciales para este, favoreciendo el desarrollo de la obesidad y otras dolencias.

Por fortuna, dentro de las bebidas alcohólicas la cerveza es de la más saludables, en general el contenido alcohólico es mucho menor que en otras bebidas y su aporte calórico y nutricional provienen principalmente de otros ingredientes presentes en la cerveza, que es más, la convierte en una bebida muy saludable, consumida con moderación claro está.

Nunca ha sido conveniente beber mucho alcohol si tienes que ponerte al volante, no hablo únicamente del daño irreversible que produce en nuestro bolsillo sino también en el que puede hacernos al incrementar el riesgo de accidente.

Así llegamos a los motivos de salud, bien porque nuestra maltrecha salud no permite dañarla de este modo o por que los medicamentos hacen conveniente reducir o eliminar cualquier gramo de alcohol en nuestro organismo. Normalmente es el hígado el encargado de eliminar medicamentos y alcohol. Así que tampoco conviene  hacerle trabajar en exceso.

En otras ocasiones el alcohol interfiere en el efecto de los medicamentos o lo que es peor provoca efectos adversos como en el caso de algunos antibióticos. El conocido efecto Antabús, que para el que no lo sepa, Antabús es un tratamiento empleado contra el alcoholismo… imaginaros que por tomar alcohol durante un tratamiento de antibióticos provocamos que nuestro organismo repela el alcohol y no podamos volver a beber cerveza.

Los motivos de salud se encuentran desgraciadamente entre mi día a día, por eso últimamente he reducido la cantidad y me he centrado más en la calidad, o por lo menos en beber aquellas cervezas que realmente me gustan o me interesan.

Pero más aún, hace dos semanas tuve que acudir al médico, ya lo estaba viendo venir y no por ello deja de pillarte desprevenido… el médico levanta la mirada y con toda naturalidad te dice “el tratamiento es extremadamente fuerte, nada de alcohol, ni una gota durante los próximos 7 días ”.


Ya en casa me maldigo por no haber comprado las cervezas sin alcohol que muchos compañeros me habían recomendado en las redes sociales, cuando hace unas semanas les planteaba la pregunta ¿cuál es para vosotros la mejor cerveza sin alcohol?

Weihenstephaner, Bavaria de trigo 0.0, Clausthaler, Jever, Schneider Tap 3, Welterburger, Paulaner…. Hicieron un repaso a las que no podia dejar de probar. También repasaron algunas con baja graduación Nanny State de Brewdog parecía ser la estrella en este grupo.

Pero ahí estaba yo sin ni una sola cerveza sin alcohol en el frigorífico y una semana por delante, que se me iba a hacer muy larga… el hombre es un animal de costumbres y esa cervecita a media tarde la iba a echar de menos.

Así que solución de emergencia, mandar a las huestes al supermercado a por cerveza sin alcohol… “Cervezas 0,0% variadas” dije, pero lamentablemente entre las que me trajeron no había ninguna de la lista.

Tras esta semana, he podido comprobar que al igual que ocurre con las cervezas con alcohol, algunas de las marcas más conocidas del mercado, tratan con igual desgana a la cerveza sin alcohol y eso que reconozco que en todos los casos el producto ha mejorado desde aquellas primeras cervezas sin alcohol que empezaron a proliferar hace 10-15 años.

En cualquier caso, para mi, el principal hándicap es el aroma. El sabor puede estar más o menos conseguido pero el aroma es algo que en ninguna de las probadas conseguía un comentario de “pasable”.


De las probadas algunas imbebibles, ahora mismo recuerdo una cerveza negra sin alcohol, que ya me había advertido un compañero de sus malas cualidades. La mayoría a pesar de todo se podía beber y tengo que decir que incluso dos las pude “disfrutar” una Buckler 0,0 de trigo, cuyo intenso sabor a levadura camuflaba el resto y una Damm con limón que hizo mis delicias en un día muy caluroso, aunque casi la consideraría más un refresco, que una cerveza.

A ver si para otra aprendo, de momento y como medida preventiva voy a incluir en mi frigorífico una o dos cervezas sin alcohol de la lista que me recomendaron los compañeros en las redes sociales.... por cierto, podéis recomendarme alguna más en los comentarios de esta entradaSaludos.