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martes, 25 de abril de 2023

STRUISE AARDMONNIK / EARTHMONK

Lo primero que hice al llegar a Bruselas aquel verano de 2009 fue comprarme un ejemplar del libro de Tim Webb y Joris Pattyn “100 belgian beers to try before you die”. No porque no fuera conocedor del mercado cervecero belga, pero su atractivo título y la posibilidad de encontrar alguna joya que desconociera me llevaron a una compra compulsiva… de hecho, por aquel entonces ni siquiera sabía quién era Tim Webb.

Ya en el hotel pasé hoja tras hoja mientras tomaba notas en mi agenda cervecera ¡Me faltaban 6 cervezas por probar!!! Así que dediqué los sucesivos días a buscarlas. Puedo considerar un éxito aquella búsqueda ya que al final del viaje solo tenía pendiente dos, una de ellas esta “Aardmonnik”

Por aquel entonces Struise Brouwers estaban en plena conversión desde un modelo Gypsy a uno con fábrica propia. De hecho, me acerqué hasta las viejas escuelas de Oostvleteren, muy cerca de la abadía de Sint Sixtus, donde acababan de asentarse, pero respuesta fue algo así como “estamos en ello, pero ahora no la tenemos”, quizás por las exigencias de maduración que tiene esta cerveza.

Fue en el año 2011, en una nueva visita a Bruselas, cuando llegué a la “casa del libanés”, como la había bautizado años antes mi pareja. Una especie de tugurio donde si le caías en gracia al dueño podías descubrir verdaderas joyas cerveceras. Presenté mi Wishlist al “Libanés” y torciendo la boca en una mueca que parecía ser una sonrisa, creí entender “¿cuanto estás dispuesto a pagar por ellas?”…… “¿perdón? (sorry?)” y me invitó a entrar en la trastienda, a una pequeña sala, encendió la luz y la cueva de los tesoros apareció ante mi… alguien podría decir que era un cuchitril donde se guardaban viejas botellas desordenadas, llenas de telarañas y suciedad, pero a mí me pareció poco menos que un hallazgo arqueológico sin precedentes… para los estándares de la época pague una auténtica barbaridad, pero me vine con varios tesoros cerveceros, incluida una botella de la Struise Aardmonnik elaborada en las instalaciones de DECA.

Por suerte, hoy en día resulta mucho más sencillo adquirir esta cerveza, primero porque Struise Brouwers sigue elaborándola con cierta periodicidad, que teniendo en cuenta los 18 meses de maduración en barrica, suele ser cada dos o tres años y segundo porque por suerte tenemos tiendas especializada y tiendas on-line.


AARDMONNIK/EARTHMONK

En la etiqueta ya nos indica que estamos ante una Flemish sour ale de 8% ABV de contenido alcohólico, de fermentación mixta, la cual se envejece durante 18 meses en barricas de roble.

En algún lugar he leído que debe servirse a temperatura de bodega y se recomienda verter el contenido de la botella en una copa tulipa desde una altura aproximada de 15-20 cm. (un mini escanciado, como diríamos en Asturias). Lógicamente he seguido estas recomendaciones ya que entiendo que favorece la oxigenación de una cerveza envejecida como es esta.

Inicialmente la cerveza forma una pequeña cabeza de espuma beige de burbuja grande, que se reduce rápidamente. De carbonatación suave y color marrón oscuro, algo turbio.

En el aroma ya se vislumbra ya el carácter “sour” de la cerveza, aunque los más sagaces ya comenzarán a darse cuenta de la complejidad de esta cerveza.

Pero donde esta cerveza desarrolla todo su potencial es en el sabor. Por un lado, notas a chocolate, bourbon, en un perfil afrutado compensa en su justa medida el otro lado de la balanza dominante y dominado por notas ácidas (lácticas). Al final, hay armonía y permite también descubrir las notas de roble que completan el sabor. Realmente compleja, deleitará a todo aquel que intente descubrir todos estos matices y más. El final es seco, derivado del embarricado y limpio.

Hay que decir, para finalizar la descripción, que no es una cerveza corpulenta, todo lo contrario, o al menos no tanto como esperaba.


CONCLUSIONES

Quizás ya en estos tiempos sea una cerveza que no llame tanto la atención como antaño, por suerte el mundo de las “Sour” nos ha acostumbrado a beber cervezas de este perfil de gran calidad. Pero en su día supuso una bocanada de aire fresco en el estilo y hoy no deja de sorprender por los pequeños/grandes detalles. Su acierto en el proceso de elaboración. Y al menos, en mi caso, me han hecho recordar buenos momentos en mis viajes a Bélgica, ya solo por eso se merece este post.


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,75/10

 

 

 

Ficha Técnica:

Fabricante:

De Struise Browers.

Elaborada en:

Oostvleteren (Flandes – Bélgica).

Estilo:

Oud Bruin/Sour Flemish Ale.

Color:

Marrón oscuro.

Alcohol:

8% Alc.

IBUs:

N/A

Temperatura:

10º C.

Servir en:

Copa Tulipa.

martes, 25 de julio de 2017

DRY & BITTER EN EDICION LIMITADA

Dry & Bitter es una joven cervecera danesa, abrieron sus puertas en el 2015. Según ellos mismos afirman, con la intención de producir IPAs “super frescas”.

No es la primera vez que Dry & Bitter visitan este blog. Recuerdo su “Emotional intelectual” colaboración con Stillwater que me llamó gratamente la atención.

Paralelamente han trabajado en una compleja y ambiciosa línea de cervezas sour envejecidas en barril y posteriormente maduradas con diferentes frutos del bosque (frambuesas, arándanos y cerezas).

Fuente: dryandbitter.com
La verdad, que muy mal no les ha ido, sus cervezas tienen excelentes valoraciones en las webs de rating y a nivel europeo se han ido abriendo paso, con un buen número de colaboraciones con otros pequeños elaboradores craft.

Sus cervezas son elaboradas en Ølkollektivet cuyo lema viene a decir “Donde los cerveceros vienen a elaborar buena cerveza”, negocio donde también se producen otras marcas de cervezas artesanales danesas (Bad seed, Gamma, etc).

He tenido la oportunidad de probar 2 de las 3 cervezas que conforman su edición limitada de cervezas envejecidas, y aquí están mis impresiones:


PALE BLUE DOT

Según la descripción comercial, se trata de una “Belgian Golden Ale” de 7% de contenido alcohólico. Envejecida durante 9 meses en barricas de roble francés y posteriormente mezclada con arándanos y envejecida nuevamente durante tres meses más.

La presentación es en botella de 37,5 cl. y una etiqueta más o menos “elegante” con líneas doradas. Está bien cuidar detalles si quieres hacer una edición limitada y Dry & Bitter lo han hecho.

Descripción: Espuma blanca de duración más bien corta. Color rojo oscuro y algo turbia. En el aroma, notas ácidas y maltosas, arándanos y roble. El sabor sigue los mismos derroteros, mismos matices, a los que se les unen notas a vino que no había detectado en el aroma. Buen equilibrio, de cuerpo medio y un delicioso final seco y ácido.

Quizás esperaba algo más de carácter, la he bebido, me ha gustado y no ha pasado nada, es como si le faltara algo.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 7/10


CRIMSON QUEEN

La elaboración parte de una cerveza “Flemish brown ale” joven, que se envejece durante 13 meses en barricas de roble francés que ha contenido previamente Pinot Noir. Posteriormente se mezcla con cerezas danesas y se envejece durante otros 3 meses.

El resultado es una cerveza “Sour” de nada menos que 10,2% de contenido alcohólico, lo que ha hecho que los propios Dry & Bitter la califiquen como “Imperial Cherry Sour”… ahí queda eso!!!

La edición en la misma línea que su Pale blue dot, muy cuidada, en formato de 37,5 cl. y elegante etiqueta. Esta cerveza pasa por ser “la joya de la corona”, buenísimas valoraciones por doquier y la verdad es que promete.

Descripción: Medio dedo de espuma ligeramente rosada, de permanencia media. Color rojo oscuro profundo. Aroma predominantemente afrutado, con muchos matices alrededor: maltosos, ácidos, roble, … El sabor en un equilibrio magistral entre notas dulces afrutadas y ácidas, pero predomina un extraño sabor a cereza. Excelente bebebilidad, sus 10% de contenido alcohólico están perfectamente escondidos. Cuerpo medio, carbonatación baja y un final largo donde el equilibrio entre notas dulces, ácidas y cierto amargor es la nota destacable.

Lo cierto, es que me ha dejado la misma sensación que su “Pale blue dot”, es una cerveza muy pulida, redonda y me ha gustado… pero no me ha llenado, le ha faltado algo, que es difícil de explicar, no ha habido magia. Aún así excelente.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8/10


CONCLUSIONES

La verdad es que se pueden poner pocos defectos a estas dos elaboraciones. Cervezas de calidad y bien ejecutadas. Los frutos del bosque se encuentran bien integrados y los meses de barrica han conseguido dos cervezas muy redondas.

Por el contrario, está todo tan “en su sitio” que parece muy “aséptico”, son dos cervezas que no emocionan. Es como ese guitarrista de técnica perfecta al que escuchas tocar con atención, sin errores, perfecto, pero al que le falta esos matices que te hacen levantar del asiento.

En cualquier caso, dos cervezas que merecen la pena probar, a pesar de que su precio se encuentra sensiblemente por encima de otras similares, no en vano es una edición limitada, elaborada con esmero y eso hay que valorarlo.



lunes, 5 de junio de 2017

STRUISE EARTHNUN

De Struise Brouwers son uno de esos elaboradores que más han asomado la cabeza por este blog. No es extraño, un excelente portfolio de cervezas, maestría en el arte de envejecer en barrica y una inquietud a la hora de experimentar sin límites.

Esta última cualidad da pie a que al margen de su gama habitual de cervezas, regularmente aparezcan multitud de cervezas de tirada corta que son resultado de su capacidad de experimentación muchas veces reinventando sus cervezas más conocidas y otras partiendo de cero.

Hace unos meses, desconozco si fue con motivo de su 15 aniversario aparecieron en el mercado una serie especial de cervezas basadas en varias de sus elaboraciones más aclamadas. Entre ellas, una despertó especialmente mi interés. Llamada Earthnun su nombre y su etiqueta me recordaba a aquella Struise Aardmonnik que describí en aquel post titulado “Siete cervezas olvidadas”.

Así pues, tras conseguir esta rareza y probarla detenidamente, detallo a continuación mis impresiones:


INFORMACIÓN PREVIA

Esta cerveza es una mezcla de Pannepot Reserva (70%) y Earthmonk/Aardmonnik (30%) envejecida en Barricas que antes habían contenido vino Château Margaux. Su contenido alcohólico es del 8%.

Este Blend no es nuevo, de hecho, se había realizado previamente para asistir a varios festivales en el año 2007 y el blend correspondiente a esta botella data de 2009 según la etiqueta.

En cuanto a en qué estilo incluirla, lo más lógico, como bien hacen diversas webs de rating es calificarla como una cerveza Sour, puesto que esa proporción de Earthmonk utilizada le da ese matiz agrio típico de las cervezas Oud Bruin belgas.


CATA

Es de color marrón oscuro, tiene una capa de espuma beige inicialmente de un dedo de grosor, que se reduce rápidamente a un anillo pegado a las paredes de la copa.

El aroma promete, por un lado dominan las notas maltosas, el caramelo y frutos secos. Por otro notas agrias y de fondo un matiz bastante claro a madera.

El sabor es ligeramente ácido y mantiene un frágil equilibrio con unas notas dulces igualmente débiles. Los matices afrutados se materializan en unas notas a cerezas. También se hace presente el caramelo y de fondo nuevamente la madera de forma omnipresente. Da la sensación de que matices ácidos y dulces “luchan” con cierta desgana sin terminar de prevalecer ninguno y menos de combinar armoniosamente.

En boca es una cerveza con buen cuerpo, sedosa, pero se nota cierta astringencia como la de un vino tinto. El regusto es largo y extraño, donde la madera es el matiz predominante.


CONCLUSIONES

Cuando pruebo este tipo de cervezas la decepción no es un sentimiento válido. Al fin y al cabo, se está probando una cerveza especial en todos los aspectos y para un amante a la cerveza y en particular a la cerveza envejecida esta elaboración es el summun.

Pero dicho lo anterior hay que echar mano de un tópico, la unión de dos cervezas excepcionales no tiene por qué ser una cerveza excepcional y en este caso, según mi criterio no lo es.

Se ve que ha habido un trabajo en el mezclado hasta conseguir una complejidad y cierto equilibrio en la receta, pero siendo objetivo la combinación de ambas no funciona, la mezcla de sabores no encuentra un sentido claro, la cerveza apunta a muchos lugares sin terminar de definirse.

Es una cerveza muy valorada allá donde busquéis información, pero sinceramente yo no la valoraría más que como una cerveza notable, quizás estoy siendo demasiado generoso.

Eso sí, en cuanto a la complejidad, es sin duda una de las cervezas más complejas que he probado, quizás por su origen en dos cervezas tan distintas y tan complejas como son Pannepot y Aardmonnik. En la cata solo he recogido aquellos matices más obvios, pero incluso estos mismo podrían desgranarse mucho más.

La realidad es que estas dos cervezas funcionan de manera excelente por separado y el blend de estas no deja de ser anecdótico, en cualquier caso, había que probarla.


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8/10


Ficha Técnica:
Fabricante:
 De Struise Brouwers.
Elaborada en:
 Oostvleteren (Bélgica)
Estilo:
 Sour Ale.
Color:
 Marrón oscuro.
Alcohol:
 8% Alc.
IBUs:
 N/A
Temperatura:
 10º C.
Servir en:
 Copa Snifter / Tulipa / Vino.




lunes, 29 de mayo de 2017

AGULLONS SETEMBRE MADUIXOT

Es cierto, en este blog no suelen aparecer muchas cervezas españolas. Por eso, cuando una cerveza nacional hace aparición me agrada decir que es porque realmente pienso que se lo merece y en este caso así es.

Atraído por la idea de beber una cerveza “lambic” española, un día compré una cerveza llamada Setembre. De su elaborador, Agullons, poca o ninguna referencia, pequeña cervecera catalana y que para la elaboración de esta cerveza utilizaba mosto originario de Cantillon, lo cual la hacía a mis ojos más atractiva… desde entonces una de mis cervezas españolas favoritas.


ALES AGULLONS

Echando un vistazo a la historia de Ales Agullons, estamos ante el caso de un matrimonio aficionado a la cerveza que se meten en el homebrewing y que poco a poco se van adentrando en los círculos cerveceros, en este caso barceloneses (Humulus lupulus, Steve Huxley, etc) y van profundizando en el arte de hacer cerveza.

Carlos y Montse (Ales Agullons)
Fuente: ambcompte.net
Pero en su historia tiene algunas notas que me parecen muy interesantes e inspiradoras: un entorno rural y el giro que supuso conocer a la gente de “Brasserie de la Senne” uno de mis elaboradores belgas de referencia, quienes les invitaron a una de las ferias cerveceras de Bruselas más importantes… y por supuesto aceptaron y todo cambió.

Como empresa operan desde el año 2008, situados en una antigua masía donde en tiempos se elaboraban vinos.

Cabe destacar también que desde 2005 son promotores y organizadores de la “Mostra de cerveza artesana de Mediona” uno de los festivales más prestigiosos del panorama cervecero nacional y que este 2017 celebra su decimosegundo aniversario.

Entre sus cervezas cuentan con esta Setembre, que se elabora una vez al año y otras envejecidas en barrica. Entre sus elaboraciones “más convencionales” cuentan con tres pale ales (Pure, Edgard y Bruno), una Brown ale (Runa) y una cerveza de trigo (Dalmoru).

Barricas Agullons
Fuente: masia-agullons.com

AGULLONS SETEMBRE MADUIXOT

Es una cerveza de fermentación mixta, a partir de su Pura Pale, se le añade mosto de lambic (en este caso de Cantillon) en una barrica de roble anteriormente utilizada para la elaboración de vino, donde se produce una nueva fermentación y es envejecida.

En esta ocasión estamos ante su versión “Maduixot” (fresones), por lo tanto, se le han añadido una generosa cantidad de estos, según la descripción comercial.

Me llama la atención que en la propia web del elaborador recomiendan tomar esta cerveza en porrón, consiguiendo así una buena oxigenación de la cerveza… yo la próxima vez así lo haré.

Descripción:

Al derramarla en la copa, para este tipo de cervezas siempre utilizo una copa de vino, genera aproximadamente un dedo de espuma blanca, hay que decir que no muy duradera. La cerveza es de color ámbar, tirando a anaranjado y algo brumosa.

Cuando la acercas a la nariz, enseguida se distingue el perfil característico de una lambic, agrío, cítricos y al final un carácter afrutado donde se identifican claramente los fresones.

En el sabor destacan notas cítricas, afrutadas, y al fondo un regusto a sótano que me recuerda a las clásicas lambics belgas, pero es algo distinto, más suave. El equilibrio es muy bueno y es muy fácil de beber. De Cuerpo medio, sensación suave y sabrosa en boca y un regusto seco, ligeramente amargo y agrio, que tiene una buena permanencia.


CONCLUSIONES

Setember es ante todo una cerveza muy amigable. No requiere de un paladar acostumbrado a las lambic ni ser un avezado degustador de cerveza para disfrutarla. Es una cerveza accesible pero que tiene todos los encantos y complejidad que da la fermentación mixta.

Me sorprende no encontrar en el sabor más presencia de los fresones que anunciaba la etiqueta y más cuando me consta, por varios compañeros que la han probado y afirmaban que estos estaban muy presentes, pero en esta botella no ha sido así. No creo que un año de guarda haya podido producir un cambio tan drástico.

En cualquier caso, a mí personalmente, sea la versión normal como esta Maduixot me sigue pareciendo una cerveza excepcional y de lo mejorcito que se hace en este país.


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,5/10



Ficha Técnica:
Fabricante:
 Ales Agullons.
Elaborada en:
 Joan de Mediona (Cataluña)
Estilo:
 Sour Ale (Fermentación Mixta).
Color:
 Ámbar.
Alcohol:
 5,5% Alc.
IBUs:
 N/A
Temperatura:
 10º C.
Servir en:
 Copa de vino / ¿Porrón?.




lunes, 30 de enero de 2017

L’ABBAYE DE SAINT BON-CHIEN

En una cervecería lejana, había un pequeño gatito “a trapetes” que respondía con un maullido al nombre de Bon-Chien (buen perro). Mantenía a los ratones lejos de los sacos de malta y era particularmente amable con las visitas entre las que aquel minino se volvió enormemente popular. Desbordaba simpatía sobre todo cuando se ponía a dos patitas y entonces alguien le decía “Bon-Chien” y el respondía nuevamente con un maullido…

Corrían los primeros meses de este siglo y ahí estábamos en medio de un atasco y de repente alguien reparó en el vehículo que teníamos delante…  BFM Brasseríe des Franches-Montagnes – “Miguel ¿la conoces?”

Las caras de mis acompañantes giraron hacia mí esperando que contara vida y obra de aquella cervecería, pero lamentablemente era la primera vez que oía ese nombre.

No tardé en ponerme al día, una vez que salimos del atasco en el primer supermercado que paramos pude adquirir varias de las cervezas de este elaborador.

… el 11 de junio de 2005 aquel cariñoso gatito dejaba huérfanos al personal de BFM. Yo nunca llegué a conocerlo, ya que mi primera visita a la cervecera tendría lugar años más tarde. Se cuenta que los trabajadores organizaron una ceremonia de santificación y en su memoria elaboraron la cerveza más especial de todas las que habían realizado hasta ese momento… L’Abbaye de Saint Bon-Chien había nacido

Cuesta cree que las cervezas de BFM y esta en particular tardaran en calar en un país cervecero como Suiza, Jérôme Rebetez enólogo de formación, comenzó su andadura como cervecero profesional tras ganar un concurso de talentos en el que el premio era poner en marcha el negocio de sus sueños. Quizás más afanado en hacer buena cerveza que en dar a conocerla tuvo una discreta repercusión hasta que en 2009 tuvo que ser "The New York Times" quién descubriera su "Ababye de Saint Bon-Chien" al mundo y de paso a los Suizos... a partir de ese momento todo se precipitó para BFM.

No recordaba la fecha exacta en que probé mi primera “Bon-Chien”, por suerte siempre puedo recurrir a mi registro de cervezas que me dice que fue precisamente durante ese 2009 y todavía ajeno al éxito cosechado "en las américas". Eso sí, recuerdo aquella cerveza como exquisita.


Hay que aclarar que inicialmente había sensibles diferencias entre las distintas añadas, de ahí la necesidad de indicar a que año pertenecía. Cada una era envejecida en barriles de distintas bebidas (vino, whisky, grappa,…).

En la actualidad, cada añada cuenta con su carácter, pero en mi opinión es un producto más homogéneo y es la serie “Grand Cru” la que sirve de expansión a esta serie de cervezas y en las que se experimenta con distintas opciones de barricas, blends y envejecimiento.

Desde aquel 2009 año tras años he tratado de ir probando las distintas añadas, a las que he fallado solo en una ocasión. Hoy toca disfrutar de la correspondiente a 2014.

Una “Abbaye de Saint Bon-Chien” no se bebe todos los días, así que me gusta rodearlo de cierta solemnidad y siempre busco un momento en el que pueda disfrutarla tranquilamente.

Aprovecho para consultar en la web de BFM alguna característica de esta “añada” pero solo encuentro una descripción genérica “Cerveza sour de fermentación mixta madurada un año en barricas que han contenido vino” (hay que decir que para ello suelen utilizar barriles de algunos de los mejores productores de vino suizo).

La derramo en la copa de BFM y observo de nuevo ese color ámbar rojizo, ligeramente turbia y una fina capa de espuma casi inexistente, que rápidamente se reduce a un pequeño anillo. Al acercarla a la nariz detecto su profundo carácter ácido, intento repetidamente detectar algún matiz a madera, sí, ahí está. El sabor es avinagrado, pero no como en esas cervezas que te hacen apretar los dientes y los ojos por su intensidad. Aquí el sabor es brillante, pero a la vez todo muy bien medido. Continuo saboreando el brebaje, hay notas maltosas que sirven de sustento a la acidez y algo picante al fondo. El regusto es afrutado y vuelven a aparecer notas de madera.

Por un momento me traslado mentalmente a mi última visita a BFM… recordando como cogí mi copa de “Bon chien” y me acerqué a la pared donde todavía hoy pemanecen algunas de las fotos de aquel simpático minino. Una inscripción rezaba “Saint Bon-Chien ? 1997 – 11 Junin 2005”, levanté la copa a modo de respetuoso saludo y bebí un sorbo… gran cerveza esta L’Abbaye de Saint Bon-Chien.