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lunes, 25 de mayo de 2020

FONDO DE ARMARIO - MAYO 2020, #FFdA EDICION CONFINAMIENTO


Hoy vuelvo a escribir en este blog, exhortado por Joan desde su blog Birraire, para cumplir lo que en tiempos fue una tradición dentro de la blogosfera cervecera de este país… y que recibía el nombre de #FFdA (Fondo de armario).

Pues sí, cada cierto tiempo, Birraire nos incitaba a buscar dentro de nuestras despensas y bodegas y elegir, abrir, degustar una de esas cervezas que teníamos olvidadas desde hace tiempo y luego contarlo en nuestros blogs y redes sociales.

En un entorno bloguero dinámico y activista, reflejo de la realidad cervecera de esos años, eran muchos los que se animaban a participar en el evento. Evidentemente no hace falta decir que siempre que podía mi participación estaba asegurada.

Hoy como antaño he bajado a la bodega, he abierto el baúl y he hecho un rápido repaso a lo que tenía. No me ha sido difícil seleccionar una vieja botella de La Trappe Quadrupel en formato de 50 cl. y botella de barro/cerámica que llevaba más de 10 años de guarda… de hecho mi planificación hubiera sido beberla mucho antes, pero fue fruto del olvido, lo cual creo que cumple exactamente con la filosofía de este evento.

No tengo precisamente un número pequeño de cervezas en mi bodega, pero puedo alardear que detrás de la mayoría de ellas hay una historia, anécdota o simplemente recuerdo el lugar y el momento en el que me hice con ellas.

Esta no es una excepción, adquirida en la visita que realicé a la Abadía de Koningshoeven en 2010, que recuerdo especialmente por dos descubrimientos: la primera vez que probaba una Quadrupel de su serie “Oak aged” y no menos importante el licor de cerveza que vendían en la tienda y que siempre que paso cerca de la abadía me desvío para comprar.

De esta Quadrupel que estoy probando hoy me compre una caja de 6 botellas que he ido bebiendo a lo largo de los años, sin guarda o con 2, 4, 5, 8 y hasta estos algo más de 10 años que he esperado para probar la última de aquel lote.

Si queréis una cata un poco más formal diré que, ya al derramarla en la copa se aprecia su ligereza. Visualmente se pueden apreciar pequeñas burbujas a modo de espuma que se desvanecen tan rápido que casi no me ha dado tiempo a disparar la foto y ya no estaban. Sin carbonatación alguna y con un color ámbar oscuro con algún destello cobrizo.

El aroma recuerda claramente a un jerez y cuando tomamos el primer trago comprobamos que por ahí van los tiros. En el sabor predominan los frutos secos, en particular la nuez, por debajo el caramelo sigue sirviendo de base pero más suavizado que en su versión sin envejecer. Completan el prisma unas notas especiadas y el alcohol sorprendentemente redondeado.

La peor parte viene de la sensación en boca, como era de esperar, es demasiado liviana, las maltas se han degradado hasta un nivel que el trago resulta demasiado “delgado” como para ser disfrutado plenamente. A parte, tiene un toque picante en el paladar y el alcohol a pesar de su redondez sigue calentando el gaznate. El final es increíblemente largo donde los matices comentados en el sabor se mantienen durante mucho mucho tiempo.

A medida que los sorbos se suceden voy descubriendo que se ha vuelto algo “cabezona”, lo cual al final torna en una cerveza que termina por cansar, sobre todo si intentas beberle los 50 cl. del contenido de la botella… yo he optado por dejar para más adelante y beber solo la mitad… pero eso es otra historia que algún día contaré en este blog.

Como siempre el disfrute de probar algo único fruto de las condiciones específicas de mi bodega, donde ha sido cuidada con esmero todos estos años. Al final se trata de una cerveza que sabe rica, si bien, como podréis entender después de la cata, creo que para otras botellas de esta cerveza que tengo en mi baúl no esperaré tanto, de hecho, mi mejor valoración de toda la serie se ha obtenido con 5 años de guarda y creo que será a lo que seguiré tendiendo con esta cerveza. Pero como experimento de hasta donde puede llegar ha resultado cuanto menos interesante.

Para finalizar, agradecer de nuevo a Joan esta edición especial confinamiento de su #FFdA (Fondo de armario) y por supuesto deseando que no sea el último… cuenta conmigo!!!





domingo, 14 de enero de 2018

NAVIDADES CON CHIMAY BLEUE

Mediados de enero de 2018, las Navidades solo quedan en el recuerdo, pero no quería dejar de escribir este post. El pasado diciembre, con motivo del sexto aniversario del blog “El jardín del Lúpulo” y en colaboración con "Cervebel" se lanzó a las redes sociales un concurso bajo el nombre #BeerFiel. Se nos animaba a dejar la promiscuidad cervecera de lado para beber y disfrutar una misma cerveza 4 veces en 4 semanas y compartirlo en las redes sociales.

En cualquier otra época del año hubiera dudado que cerveza elegir, pero en Navidad, no había duda. No recuerdo en los últimos 20 años una Navidad sin Chimay “Azul”, simplemente porque siempre ha estado ahí, es una especie de tradición en casa y por supuesto una cerveza a la que siempre he sido fiel.

Así que, con esta excusa, dedico este post a uno de los clásicos más populares dentro del mundo de la cerveza trapense.


CHIMAY / ABBAYE DE NOTRE DAME DE SCOURMONT

En el pequeño pueblo de Scourmont a pocos kilómetros de Hainaut y de la frontera con Francia se encuentra desde mediados del siglo XVII la abadía de Notre-Dame de Scourmont, aunque en el mundo cervecero todos la conocemos como Chimay, uno de los mayores productores de cerveza trapenses.

Abadía fundada en 1850, elabora cerveza desde 1862 para conseguir fondos para la abadía y sus cervezas se comercializan desde 1925.

Abbaye Notre-Dame de Scourmont. Fuente: scourmont.be

Con el padre Theodore se convirtió en la mayor fábrica trapense. Al parecer Theodore estudio en la universidad de Lovaina los procesos contemporáneos de elaboración y trasladó a Chimay todo aquello que aprendió. 

Podemos imaginar la evocadora visión de unos monjes elaborando cerveza de manera artesanal, pero lo cierto es que Chimay es una gran industria.

En tiempos el Auberge de poteaupré era un restaurante donde se podía parar y probar todas las cervezas y quesos de la abadía. Pero la evolución a lo largo de los años la han convertido hoy en día en el llamado Espace Chimay, donde se puede hacer una visita muy interesante por la historia de la abadía y su cerveza, comprar en la tienda cerveza o merchandising y por supuesto acabar en el restaurante comiendo y bebiendo los productos chimay. Para acompañar vuestra cerveza pedir el queso “Le Poteaupré”, no os arrepentiréis. Visita muy recomendable.

Auberge de poteaupré (Espace Chimay). Fuente: chimay.com


CHIMAY BLEUE

Originariamente elaborada como una cerveza de Navidad. Según las fuentes a las que se acuda nos dirán que es una Belgian Stron Ale o incluso una Quadrupel. Lo cierto, es que si decimos que es una cerveza fuerte y oscura de abadía tendremos una buena descripción de lo que es realmente. Con 9% de contenido alcohólico y elaborada con agua de sus propios pozos, agua pura y blanda que contribuye al resultado final.

Se vende en varios formatos: 33 cl. , 75 cl. , 1,5 L. …. Tampoco debemos olvidar de sus versiones envejecidas en barrica, un verdadero lujo.

De color marrón oscuro, con destellos rojos y con una buena capa de espuma beige de burbuja fina. Es muy aromática, podemos distinguir notas florales, afrutadas, azúcar moreno, maltas tostadas, … En el  sabor predominan las maltas tostadas, el caramelo, frutas oscuras (ciruela uvas) y maduras, levadura y un toque especiado. Buen equilibrio y una sensación en boca aterciopelada donde el alcohol se encuentra bien escondido. El final es dulce maltoso y algo seco.

Muy recomendable maridarla con el queso “grand chimay” bañado en esta cerveza, una auténtica delicia. Si se deja madurar toma perfil de oporto, se suaviza y se vuelve más seca.


MI PARTICIPACIÓN

Chimay Bleue es una cerveza que suelo envejecer desde hace muchos años, sigo un programa bastante estricto con varias líneas de envejecimiento. Así que el primer problema era que, aunque tengo entre 20-30 Chimay bleue en “el baúl” no tenía ninguna disponible para esta ocasión al margen de 2 cervezas envejecidas a 5 y 10 años a las que le tocaba ser consumidas en esta Navidad, así que hubo que hacer algún pequeño sacrificio.

Esta fueron las cervezas elegidas:

1. Chimay Bleue 2016 (33 cl.): La primera elegida fue el pequeño sacrificio. Esta Chimay con un año de guarda y que en principio tenía pensado beberla dentro de dos años. Propiedades intactas y sin signos de evolución evidentes. Eso sí, mucho más asentada que la que pude beber días después.


2. Chimay Bleue 2017 (33 cl.): No desaproveché la oportunidad cuando un amigo al llegar a su casa me abrió una Chimay azul. Yo que estoy acostumbrado a beber esta cerveza envejecida me sorprendió su apariencia nítida y su poderosa espuma, aunque en el sabor la noté más tosca e insípida incluso que la que había tomado días antes con un año más de maduración.


3. Grande Reserve 2013 (75 cl.): Al ritmo de maduración que se alcanza en mi bodega sé que con 4-5 años está como más me gusta. Así que desde hace años mi línea de guarda favorita es la de Grande Reserve con 5 años, siempre voy rotando 5 botellas, compro hoy la que me beberé en las Navidades de dentro de 5 años, es siempre un momento esperado.

Como siempre hizo mis delicias. Perfil de oporto, toffe, regaliz, chocolate, uvas pasas y una sensación en boca todavía aterciopelada y plena. Por eso es la cerveza perfecta para terminar una comida de Navidad... increíble, extraordinaria.


4. Chimay Bleue 2008 (33 cl.): Esta Chimay Bleue tiene su historia, hace exactamente 10 años cuando cambié de casa y de emplazamiento para mi bodega, compré 10 botellas de Chimay azul para comparar la evolución a 3, 5, 10, 15 y 20 años en el antiguo y nuevo emplazamiento.

Esta corresponde a la Chimay con 10 años en la nueva ubicación. Esta semana he probado la correspondiente a la antigua (ya sé tenía que haberlas probado a la vez) con resultados muy similares, aun siendo mejor emplazamiento que el actual.

El resultado bastante satisfactorio, ya que a pesar del tiempo transcurrido tenían cuerpo suficiente para hacer apetecible una cerveza con perfil de jerez/oporto, llena de matices y todavía aterciopelada en boca. En cuanto a matices la evolución ha sido mucho menor en estos últimos años que en los 5 primeros. Los abundantes posos indican que si ha habido degradación de las maltas pero ciertamente la sensación aterciopelada tapa a esa pérdida de cuerpo bastante bien.


5. Magnum Grande Reserve 2016 (1,5 l.): Formato ideal para envejecer, el problema es encontrar un momento para compartir este formato con varias personas, por mucho que nos guste la Chimay bleue beberse un litro y medio no creo que sea muy recomendable. En esta ocasión la comida de cumpleaños de mi cuñado quién siempre nos sorprende con una cerveza trapense, este año la elegida fue esta Chimay.

Los primeros sorbos no fueron para nada espectaculares, estaba demasiado fría, hay que tener especial cuidado en este aspecto, a partir de 12ºC empieza a desplegar todos sus matices de manera inusitada pero si se toma muy fría puede ser una verdadera decepción incluso para un “beerfiel” de esta cerveza como yo.

Finalmente cuando la cerveza fue adquiriendo su temperatura cumplió el dicho de “En botella grande sabe mejor”, sobre todo si la comparamos con la misma añada que pude probar anteriormente en formato de 33 cl.





jueves, 28 de septiembre de 2017

SPENCER MONKS’ RESERVE

Desde que conocí la existencia de la Abadía de St. Joseph (Spencer Brewery) y de la inclusión de sus cervezas dentro del club de las “Auténticas cervezas trapenses” siempre tuve la convicción de que esta incorporación iba a dar juego.

A día de hoy podemos confirmar que en el surtido de Spencer está lo mejor de dos mundos, por un lado, cervezas de inspiración “Monacal/Trapenses” y por otro cervezas de estilos clásicos del movimiento “Craft/Artesanal” como son su Imperial Stout y su IPA.

Spencer Monks' Reserve
Fuente: spencerbrewery.com
De Spencer Brewery ya hablé en su día en este blog cuando probé su Spencer Trappist Ale, por eso solo quería añadir una nota, que suelo comentar en charlas y catas, y que suele sorprender y no es otra que indicar que esta congregación tiene su origen en la afamada Abadía de Sint Sixtus (Westvleteren) famosa por sus cervezas y sobre todo por su Westvleteren 12, ya que en 1858 veinte monjes salieron de esta congregación para establecerse en Nueva Escocia y posteriormente en Spencer.

Dentro del portfolio de cervezas que nos presentaba Spencer echaba en falta esa cerveza, paradigma de las cervezas trapenses y que no es otro que el de las cervezas oscuras, fuertes y de alta graduación… no hay más que pensar en sus máximos exponentes Rochefort 10, Chimay Azul, Achel Extra Bruin o la misma Westvleteren 12… la mayoría de ellas incluidas dentro de ese estilo que se ha denominado, muy a mi pesar, como Quadrupels (*).

(*) Nota: creo que definitivamente tendré que adoptar el concepto de Quadrupel, aunque para mí es totalmente equivocado.. pero dada su extendida utilización entre los aficionados, elaboradores y gente del mundillo tendré que claudicar… así que a partir de ahora me escucharéis hablar de Quadrupels o Quads y sabréis exactamente de que hablo.

Pues bien, por fin un día en las redes sociales, no podía ser en otro lugar, descubrí no solo que Spencer ya tenía su Quadrupel en el mercado, sino que podía beberla aquí en España en una cervecería de Bakio (Itxas-Ondo) verdadero lugar de culto para los amantes de las cervezas belgas y en especial de las trapenses y que sin duda merecería un post en este blog… algún día lo escribiré. Pues hasta Bakio me desplacé, con la excusa de visitar Gaztelugatxe.


DESCRIPCIÓN

Spencer Monks’ Reserve es una cerveza de las llamadas Quadrupels, con un contenido alcohólico de 10,2% ABV. Utilización de cebada local y para  la cual la cervecería de Spencer estuvo 3 años de pruebas. Como resultado 13 cervezas experimentales quedaron por el camino hasta llegar a esta Monks’ Reserve.

Spencer Monks' ReserveAntes de empezar con la descripción me gustaría aclarar que como esta cerveza la tomé en un local mientras conversaba, me dediqué más a disfrutarla y menos a escudriñar sus matices, con lo cual aquí añadiré una vaga descripción con notas generales.

Cuando la derramas en la copa genera una espuma densa marrón, de esas que deja alguna lazada en la copa. El color es marrón chocolate y sobre todo llama la atención por su opacidad.

Ya el aroma me suena familiar afrutado y especiado me recuerda mucho a una St. Bernardus Abt. 12 o una Westvleteren 12. El sabor no se aleja demasiado de esta percepción, Inicialmente me pareció muy plano, pero en cuanto adquirió cierta temperatura desplegó algunos matices a maltas tostadas, pasas, ciruelas y toffe. En cualquier caso me pareció una cerveza bastante contenida, equilibrada y redonda.

La sensación en boca nos lleva a esa misma conclusión, uniforme y suave con un final cálido que nos recuerda que tiene 10,2% de contenido alcohólico, pero que no afecta a la cabeza.


CONCLUSIONES

Buscando la descripción comercial de esta cerveza me había encontrado con algunas malas críticas, así como algún comentario destacando su originalidad y alejado de otras cervezas del estilo…

Sinceramente debemos haber bebido una cerveza distinta o vivimos en mundos diferentes. Creo que llevo el suficiente tiempo bebiendo este tipo de cervezas como para reconocer cuando me cruzo con una buena “Quadrupel” y esta lo es…

En cuanto a lo de que es una Quadrupel diferente… leyendo estas palabras me siento confundido, ya que la sensación que tuve durante todo el tiempo que estuve bebiéndola fue que era un intento claro de acercamiento a las grandes cervezas del estilo. Y solo podría achacarle una falta de identidad propia y quizás una menor complejidad que las "quads" clásicas.

Si dejamos las comparaciones a un lado, tenemos ante nosotros una cerveza muy completa, redonda, equilibrada y muy disfrutable para todo aquel que le guste el estilo. Cerveza notable que a mí me ha dejado buen sabor de boca.

Para los amantes al envejecimiento, creo que no es una cerveza que recomendaría envejecer especialmente. Es una cerveza bastante pulida, en principio no es muy corpulenta, lo cual limitaría los resultados en envejecimientos especialmente largos… quizás el tiempo haga que afloren algunos matices interesantes, pero ¿por qué arriesgarse cuando ya tenemos un producto redondo?


Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,5/10


Ficha Técnica:
Fabricante:
Spencer Brewery
Elaborada en:
Spencer (Massachusetts, USA).
Estilo:
Abt./Quad
Color:
Marrón chocolate.
Alcohol:
10,2% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º-14ºC.
Servir en:
Copa Caliz.




martes, 21 de febrero de 2017

LA TRAPPE QUADRUPEL OAK AGED BATCH #11

Tras el éxito comercial de su cerveza Quadrupel, tanto es así que ahora todos identificamos esta palabra con un estilo de cerveza, La Trappe decidió dar un paso más y en el año 2009 empezó a elaborar y a experimentar con esta cerveza envejecida en distintas barricas de roble, cada lote distinto y con un carácter propio.

En la actualidad llevan ya 26 lotes y cada vez con mayor éxito y aceptación entre los amantes a las cervezas de este estilo. Baste decir, que cuando compré esta caja parecía un exceso pagar 5 euros por una botella de esta cerveza y la última vez que pude ver en una tienda costaba 17 euros.

No recuerdo el número de lote de la primera Quadrupel Oak Aged que probé, se trataba de una cerveza envejecida en barricas de whisky que me pareció soberbia, la siguiente visita a la Abadía de Koningshoeven tenía un objetivo claro, y así en el verano de 2012, en la tienda de la abadía adquirí una caja del lote #11.



LOTE #11: PRIMERAS BOTELLAS.

Las características del lote me resultaban inicialmente muy atractivas: el 55% envejecido en barricas de Malbec (vinos oscuros, frutales y con taninos que me suelen gustar bastante), 40% en roble francés y un 5% con madera de acacia. Con un contenido alcohólico del 10% y presentado en botella de 37,5 cl. y con “corcho” sintético y que proporcionaba un cierre bastante hermético a primera vista.

Sobre el papel una cerveza que sin duda debería ser compleja y tener un buen aroma y atesorar muchos matices distintos y por supuesto una muy buena proyección de cara al envejecimiento.

Inicialmente constaté las dos primeras afirmaciones, el aroma era potente, con cierta presencia alcohólica, y muy complejo. Era fácilmente detectable el vino, la madera en forma de notas a vainilla, el afrutado típico de la versión sin envejecer y las notas tostadas. El sabor igualmente complejo, potente y con clara presencia de taninos. Seguía el mismo perfil que el aroma, pero el alcohol no estaba tan presente como en este. En boca era algo seca y áspera. A tener en cuenta que no era muy corpulenta, lo cual me preocupaba de cara a dejarla envejecer.

Conclusión, de entrada, este lote no era tan espectacular como otros, por ejemplo el lote madurado en barricas de whisky que había probado previamente. Además, era algo aristosa, pero la proyección a un futuro de envejecimiento y guarda era alentadora, con la única reserva de su falta de cuerpo. Haciendo una valoración típica de las catas de este blog sería una cerveza de 8,5 sobre 10.


LOTE #11: EL PASO DEL TIEMPO

Tras dos o tres botellas mi percepción fue cambiando y la complejidad de este lote frente a otros me ha ido embaucando. Claramente no es una cerveza de esas que te enamoran a primera vista, sino de esas que en cada botella vas descubriendo sus atractivos e insinuaciones poco a poco. Tras tres o cuatro botellas creo que ya estaba en disposición de valorarla sobresalientemente.

Lo curioso del periodo de guarda y ya que he tenido la posibilidad de ir analizando cómo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, es que inicialmente la progresión en el sabor fue muy lenta. En ninguna de las cervezas que probé durante los 3 primeros años de envejecimiento se apreciaban cambios evidentes.

Fue a partir del cuarto año donde he comenzado a apreciar un pulido muy refinado en aquellos matices que para mi gusto desentonaban en una cerveza de este nivel. De hecho, es de estas últimas botellas donde he podido disfrutar de todo el potencial que podía esperar de esta cerveza.


LOTE #11: 5 AÑOS DE GUARDA

Quiero aclarar, por si hay alguien que quiere “hilar fino”, que la cerveza valorada cuenta con la referencia K23D12 11:27 embotellada a comienzos de 2012, con lo cual, si no cuenta con 5 años de envejecimiento, poco le falta.

Al abrir el corcho, buenas sensaciones, me alegra comprobar que la carbonatación sigue ahí y que la cerveza no se ha echado a perder por una fuga imprevista.

La cerveza tiene un color marrón oscuro con una burbujeante y fina capa de espuma beige que se reduce a un fino anillo casi al instante. En el fondo, algo de poso, el previsto en estos casos debido a la pérdida de las proteínas de la malta con el paso del tiempo.

El aroma muy muy complejo, ha ido tornando hacia un perfil más afrutado y licoroso algo entre ron y oporto, aunque las notas avinadas siguen estando ahí. Se distinguen dátiles, el caramelo y otras notas dulces están totalmente redondeadas e integradas. Al fondo hay algún matiz terroso y especiado.

Es agradable comprobar que el sabor se encuentra muy pulido, al igual que en el aroma, el tiempo ha logrado que los matices se encuentren más integrados y ninguno termine por tapar al resto. Notas maltosas, dátiles, uvas pasas, la madera sigue ahí, los taninos ponen el punto pero más suavizado que en las primera botellas del lote. En boca (y de paso en el aroma) el alcohol se ha suavizado y es muy agradable. Ha perdido cuerpo de manera evidente, de hecho, es el justo para sustentar una cerveza de este “calado”.

La evolución más evidente, de nuevo, es un incremento del perfil licoroso tipo oporto, que se va haciendo más evidente a medida que la cerveza va adquiriendo temperatura. De manera muy suave y placentera para el paladar. En general, cerveza de sobresaliente.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 9/10


CONCLUSIONES

Como gran aficionado a esta serie de estas cervezas envejecidas, en mi opinión este Lote #11 ha sido uno de los mejores de la serie La Trappe Oak Aged, aunque reconozco que es una cerveza a la que hay que dedicarle tiempo para apreciarla, no tan espectacular y directa, pero con muchos encantos… bien es cierto también, que de otros lotes he probado únicamente 1 ó 2 botellas.

El envejecimiento, aunque tardío (a partir del cuarto año) ha tenido su recompensa y ha llegado a ese punto que todos esperamos en cervezas de este tipo. Perfil de oporto una mayor complejidad, pulido de aristas y nuevos matices. Solo una nota negativa y es que ha llegado al quinto año muy justa de cuerpo, quizás en envejecimientos más prolongados pudiera convertirse en un problema.

Como nota al margen, constata que los últimos lotes de esta serie han sido excelentes se nota que ha habido una evolución y aprendizaje en el arte de envejecer en barrica por parte de los cerveceros de La Trappe. Por el contrario, estas ediciones se están convirtiendo en verdaderas cervezas exclusivas y elitistas, cada vez más difíciles de encontrar.





jueves, 27 de octubre de 2016

QANTELAAR OAK AGED

El chico de la tienda me hablaba mientras mantenía la botella en la mano, lo hacía como si debiera conocer aquella cerveza… y en realidad no me sonaba de nada, de hecho, era la primera vez que la veía. Estaba en la sección de cervezas belgas de “El Sr.Lúpulo, Despacho de Cervezas”. Yo que me jacto de tener unos buenos conocimientos en las cervezas de ese país, estaba un poco descolocado “¿me estaré perdiendo algo grande?”

Ciertamente en Bélgica han ido apareciendo un buen número de nuevos productores durante los últimos años que no conozco , tampoco me sorprende, teniendo este país una tradición cervecera tan arraigada.

Miré la botella detenidamente, “Limited edition 2606/3150”, “Qantelaar Oak Aged”, frases de las que desconfío enormemente cuando no conozco al elaborador. También se podía leer “D’ Oude Maalderij” esto último me sonaba vagamente... la verdad, que a pesar de mi desconfianza inicial, lo que leía no sonaba nada mal.

En cualquier caso, ante las referencias siempre fiables de la gente de esta tienda especializada, me decidí a comprarla.

Eso sí, me avisaron de que alguna había producido un buen “geysel” al abrirla, miré la botella y la buena capa de azúcar que tenía depositada en el fondo. Al llegar a casa y tras leer alguna referencia por la red indiqué en la botella con una nota, como suelo hacer en estos casos, con la frase “Ojo gusher!!!”.


D’ OUDE MAALDERIJ

Pues este nombre era el punto de partida para investigar el origen de esta cerveza. Afortunadamente tienen página web (http://www.doudemaalderij.com/) lo  cual simplificó bastante la tarea.

Para no cortar y pegar la información de la web comento algún aspecto interesante: 

Fuente: www.doudemaalderij.com
Como me imaginaba “nueva” cervecera, fundada en el año 2011, pero que hasta un año después no produjeron su primera cerveza, que fue esta Qantellar.  

Situada en la localidad belga de Izegem donde en el año 2015 abrieron una sala de degustación/cervecería/tienda.

Hasta este año no tenían planta propia y sus cervezas eran producidas en distintas plantas belgas pero esta primavera han abierto sus propias instalaciones productivas.

Sus cervezas que abarcan los principales estilos, haciendo un repaso rápido:

Esta Qantellar (Abt/Quad) en su dos versiones normal o envejecida, una Belgian Ale, los típicos petróleos Porter, Stout e Imperial Stout, las tres parece ser partiendo de la misma receta, una IPA (elaborada para el festival Zythos), una triple con jengibre al estilo ¿Thai? Y dos versiones de una barley wine de 14% ABV, que tienen la peculiaridad que su etiqueta ha sido diseñada por Antonio Bravo, también conocido por diseñar las etiquetas de Naparbier y Zombier.


QANTELLAR OAK AGED

Así pues, esta fue la primera cerveza de estos jóvenes elaboradores, así que supongo que les salió lo suficientemente bien para que hoy en día siga siendo su buque insignia.

Según los datos que he recopilado estamos antes una cerveza fuerte y oscura de estilo de abadía, lo que podríamos aproximar a una “Abt” o “Quad” (no voy a entrar en el debate), envejecida en barriles de roble, con 9% de contenido alcohólico y botella de 50 cl. Espero que esté buena, sino va a costar acabársela.

Para abrirla, dada la amenaza de “gusher” me dispuse en el fregadero con cámara de vide para grabar el más que posible “geysel” y documentar un futuro post sobre este tema, pero la realidad es que fue prácticamente inexistente.

Tras derramarla en la copa lo primero que apreciamos es su excelente apariencia, color marrón muy oscuro y profundo, casi opaco, con una cremosa espuma marrón de algo más de un dedo y buena “permanencia”.

El aroma es licoroso y dulce a caramelo partes iguales. Pero detrás se adivinan muchos más matices: chocolate, uvas pasas, quizás vainilla…

El aroma ya nos anunciaba lo que nos íbamos a encontrar en el sabor, de entrada, a caramelo pero más suave de lo que podría anunciar el aroma, pero en un principio lo cubre todo. Chocolate, uvas pasas y sabor a roble al fondo completan el sabor. Aunque no termina de ser redondo es bastante más equilibrado de lo que me imaginaba por el aroma.

La sensación en boca es vinosa y un poco pegajosa, tiene buen cuerpo. El alcohol bien escondido. En el regusto se algo áspero, se aprecian algunas notas a roble y algo de amargura persistente y en mi opinión muy agradable.


CONCLUSIONES

Dada mi afición a la guarda de cervezas, lo primero que diré es que esta cerveza tiene en este aspecto un gran potencial de envejecimiento. Como puede desprenderse de la descripción la cerveza tiene ciertas “aristas” que en mi opinión el tiempo puede pulir y convertir en una cerveza mucho mejor de lo que hoy es. Quizás 3-5 años le den otro carácter más redondo… lo probaré.

Si pensamos en una Abt tipo Westvleteren o en una Roquefort 10, esta cerveza queda muy lejos de esos estándares, no creo que se adapte exactamente a estilo, sino que han querido hacer su propia interpretación logrando una cerveza muy bebible, aunque si no te gusta “el caramelo” puede llegar a empalagar. Para contrarrestar esto último el envejecimiento en barricas de roble creo que le ha sentado francamente bien, quizás la versión sin envejecer me hubiera causado una sensación no tan positiva.

Quizás deberían cuidar más algunos aspectos estéticos, la cerveza pasa por ser una edición limitada, se han preocupado de cerrar las botellas con cera, cada botella lleva atada al cuello una nota con el número de botella, lote y algo de información sobre la cerveza, hasta la cuerda tiene un aspecto rústico. Pero la etiqueta deja mucho que desear estéticamente (quizás ya puestos hubiera elegido otro tipo de papel más rústico que le diera la elegancia que le falta) y mal pegadas a la botella, me fijé y casi todas las botellas de la tienda y todas estaban igual… si has decido cuidar la imagen de tu cerveza para que dé la imagen de exclusividad hay que cuidar más estos detalles.


Nota de El Baúl de las Cervezas: 8,25/10



Ficha Técnica:
Fabricante:
D’ Oude Maalderij
Elaborada en:
Izegem (Bélgica)
Estilo:
Abt./Quad
Color:
Marrón oscuro.
Alcohol:
9% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º C.
Servir en:
Copa Caliz.


lunes, 25 de enero de 2016

CUVEE DE MORTAGNE

Hasta hace bien poco mis referencias sobre Brouwerij Alvinne eran más bien escasas. Se limitaban a unas notas, en mi "agenda de cervezas" que voy probando en mis viajes, sobre una cerveza llamada Gaspar, una cerveza demasiado lupulada para ser belga que llamó mi atención hace años… No volví a probar nada más de ellos. 

Durante este tiempo Alvinne se ha posicionado como un productor consistente e inconformista y tras las buenas críticas que tenían sus cervezas este verano en mi viaje a Bélgica se convirtió en un objetivo prioritario... y no desaproveché la oportunidad, probando entre otras esta Cuvee de Mortagne.


ALVINNE

Buscando información por la red, me he encontrado con distintas fechas de fundación, me quedo con la que indican en su propia web que datan de 2004 el inicio de su andadura. Davy Spiessens y Glenn Castelein empezaron en el cobertizo del jardín al más puro estilo homebrewer.

En la actualidad, se encuentran situados en pueblo belga de Moen, aunque inicialmente sus primeras cervezas comerciales se elaboraban en las instalaciones de De Graal (en brakel, Flandes) y según se desarrollaba el negocio se trasladaron en varias ocasiones.

Finalmente a Glenn y Davy, a finales de 2009, se unió al proyecto Marc DeKeukeleire quién completó el equipo que conforma en la actualidad Alvinne.

Fuente: Web de Brouwerij Alvinne.

Pero lo más destacado es la utilización para sus cervezas de una levadura propia llamada Morpheus. Elaboran estilos clásicos belgas, pero van más allá, destacando sus virtudes en el envejecimiento de cervezas en barrica… lo cual me encanta.


CUVEE DE MORTAGNE

Comúnmente clasificada como una “Quadrupel”, es una cerveza de 14% de contenido alcohólico. Envejecida en barricas de Pomerol.

De color marrón oscuro, turbia y con una fina capa de espuma esponjosa, que desaparece relativamente rápido. El aroma es afrutado y dulce. Se distingue caramelo, azúcar, alguna reminiscencia a “Bretts” y algo de madera. El sabor es apabullantemente dulce, pero con distintos matices entremezclados: Caramelo, azúcar, uvas pasas y una pizca de miel y chocolate. La sensación en boca es vinosa, con buen cuerpo, una carbonatación suave y quizás por el dulzor algo pegajosa. El alcohol entremezclado entre tanto dulce es menos evidente de lo que podría esperarse teniendo en cuenta su graduación alcohólica.


CONCLUSIONES

El resultado funciona, es una cerveza vinosa, en cierta medida me recuerda al oporto. El primer sorbo me hizo dudar, es muy dulce, pero sorprendentemente no empalaga. Bien es cierto, que me la esperaba más compleja pero no echo en falta gran multitud de matices, los que tiene se encuentran en su justa medida guardando un buen equilibrio.

Definitivamente, para los muy cerveceros sería el postre perfecto, eso sí mi recomendación es no dejarla que coja demasiada temperatura para que no se haga excesivamente “pegajosa”, aunque estoy convencido que una vez que empecéis a saborearla no vais a dejar demasiado tiempo a que se caliente.



Valoración de El Baúl de las Cervezas: 8,5/10
  
Ficha Técnica:
Fabricante:
Brouwerij Alvinne
Elaborada en:
Moen (Bélgica)
Estilo:
Quadrupel
Color:
Marrón oscuro
Alcohol:
14% Alc.
IBUs:
N/A
Temperatura:
12º
Servir en:
Copa snifter o Copa de oporto.