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martes, 4 de julio de 2017

CEMENTERIO DE CERVEZAS

Llevo más de 20 años envejeciendo cerveza en casa. A lo largo de estos años he cometido más errores en la guarda de los que os podéis imaginar y con ellos no solo se iba una cerveza, sino todo ese tiempo que estuvo guardada y ya se sabe que el tiempo es oro.

Cuando ocasionalmente alguien en algún foro o en las redes sociales comparte su bodega de cervezas, casi siempre se me “cae el alma al suelo” al comprobar que la gran inmensa mayoría de las personas, incluso aquellos que se supone deberían ser expertos, siguen cometiendo aquellos errores que yo cometí y que todavía en ocasiones sigo cometiendo.

Por eso no está de más compartir unas pequeñas ideas y consejos que pueden evitar, utilizando una expresión que leí hace tiempo, que nuestra bodega se convierta en un verdadero cementerio de cervezas, donde perecen lentamente aquellas que un tiempo fueron deliciosa y extraordinarias y que el paso del tiempo ha terminado por echar a perder… no se merecían acabar sus días así.

Es un tema complejo, por naturaleza los aficionados a la guarda de cerveza tendemos a pensar de una determinada forma, solemos tener las mismas carencias y por supuesto, hay creencias populares que se transmiten de generación en generación y que en realidad no hacen mucho bien a nuestras bodegas.

Como primera reflexión, siempre tenemos que tener presente cual es el objetivo que perseguimos con el envejecimiento de cervezas en casa. Evidentemente no es beber una cerveza en mal estado dentro de unos años y más cuando podríamos beberla hoy mismo en las condiciones “deseadas” por el fabricante.

Al menos para mí, el objetivo es beber una cerveza única y distinta, con unas cualidades que solo el tiempo puede dar, incluso en muchas ocasiones una cerveza que me guste más que la misma cerveza sin envejecer y por supuesto en plenas condiciones de consumo, a pesar de que lleve "caducada" hace años.

Es decir, en realidad no buscamos que envejezca sin más (imbebible y deteriorada), ni que se conserve en perfecto estado sin evolución (para eso la meteríamos directamente en el frigorífico). Sino que envejezca con salud y “buena presencia”… una especie de Sean Connery, Sharon Stone o Richard Gere, aportando nuevos y atractivos matices con el paso de los años.


El primer error que solemos cometer es esa tendencia a llevar directamente a la bodega esas cerveza carísimas y únicas, que ni siquiera hemos probado. Ediciones limitadas, exclusivas, “Barrel aged”… verdaderos monstruos que ocupan los primeros puestos en las webs de ratings.

Estas cervezas ya se encuentran en perfecto e inmejorable estado de consumo, por algo ocupan esos puestos en el imaginario del aficionado a la cerveza. Por lo general son cervezas caras o incluso de precios prohibitivos… entonces ¿por qué jugárnosla con la cantidad de factores que pueden influir y que por lo general solemos desconocer?

Muchas veces esperamos una ocasión especial para beberla, pero si ese es el destino, afirmo rotundamente que la mejor opción es meterla en frigorífico hasta que llegue ese momento, intentando así que sus propiedades pierdan lo menos posible.

El coste medio de la botella de mi baúl de las cervezas (aquellas que guardo para envejecer) ronda los 2,5 euros/botella (a precios corrientes) y eso que entre ellas hay alguna cerveza importada de USA cuando era algo prohibitivo y algunos “carpichos” de estas ediciones especiales de las que hablo.

Con esto no quiero decir que estas cervezas excepcionales no se envejezcan o que no sean adecuadas, posiblemente si lo sean y con buenos resultados. Pero la realidad es que podemos tener una buena bodega con cervezas relativamente baratas y asumiendo menos riesgos.

Lógicamente este consejo tiene excepciones si de la cerveza exclusiva X, poseo 20 botellas, y veo que tienen potencial para el envejecimiento, yo por lo menos no me resistiría a guardar algunas de ellas e ir consumiéndolas a 3, 5 o 10 años, en función de su potencial y características.


El segundo error ya lo he comentado en el punto anterior y muchas veces es derivado de este. Tenemos la extraña costumbre de dejar en guarda esa cerveza que nunca hemos probado, únicamente por que a ojo parece ser buena para envejecer… y mis preguntas son ¿cómo podremos saber si ha evolucionado a mejor? ¿Cómo podremos disfrutar de su evolución si ni siquiera sabemos cómo sabía en origen? Y un punto que tratare más tarde ¿cómo podremos determinar su potencial para el envejecimiento si no la probamos previamente? Cierto, la etiqueta y características de la cerveza pueden darnos alguna pista.

Yo personalmente, no me fio de los comentarios de otros aficionados, llamarme desconfiado. Me gusta probar, analizar y determinar por mí mismo que cervezas merece la pena envejecer, con el paso de los años se va adquiriendo cierta experiencia y aprendiendo con que perfiles se obtienen ese resultado que más nos gusta.


Tercer error: solemos acumular para su guarda cervezas en cantidades desmesuradas y sin razón, como si nuestra bodega fuera un refugio nuclear que tuviera que abastecernos de esta bebida el resto de nuestras vidas. Lo cierto es que prestamos poca o ninguna atención al número de cervezas que tenemos en guarda y esto es sumamente importante si queremos evitar que nuestra bodega se convierta en un verdadero cementerio de cervezas.

Aquí no hay un número óptimo ya que dependerá de nuestra capacidad de consumo y más teniendo en cuenta que a la mayoría de nosotros también nos gusta probar cervezas frescas.

Es interesante trabajar con dos conceptos: “verticalidad” (misma cerveza de distintos años) y “horizontalidad” (cervezas de un mismo año). Hay que ponerlos en relación y hacer un verdadero planning de envejecimiento. Cada cerveza que entra en nuestra bodega debe ir con su objetivo de envejecimiento y año de consumo.

Esto nos llevara a un tamaño apropiado, ni muy grande ni mi pequeño, actualmente mi bodega suele tener un número más o menos constante entre 130-150 botellas. Este número me permite consumir alrededor de unas 30 cervezas envejecidas al año, más imprevistos , visitas y celebraciones. Entre ellas varias líneas verticales de la misma referencia para poder comparar distintos años.  De algunas mantengo reposición constante para beberlas al llegar a cierto envejecimiento que he descubierto que es el más apropiado o me gusta especialmente.



Cuarto error: Nos falta formación, experiencia y conocimientos, incluso entre los aficionados al envejecimiento más experimentados.

La mayoría de nosotros no hacemos un análisis de potencialidad de envejecimiento de cada cerveza que pensamos dejar en nuestra bodega, desconocemos o no entendemos los procesos químicos y biológicos que rigen el envejecimiento y como afectan los factores externos.

Tendemos a pensar de una manera simplista, que esto de envejecer cerveza es elegir una cerveza con alta graduación alcohólica, dejarla en un lugar oscuro y fresco y ya está todo hecho. Todavía me sorprendo de que la mayoría de estas cervezas no se vayan por el fregadero… claro después de tenerla guardada 10 años a ver quién es el valiente que declara abiertamente que era una cerveza imbebible… con lo que nos costó.

En serio, no lo digo gratuitamente, ¿Cuántos podríamos responder a la pregunta de qué cerveza es más apropiada para envejecer una lager o una ale? ¿una que ha sido elaborada con lúpulo simcoe o otra elaborada con nugget? ¿con mayor o menor graduación alcohólica? ¿con o sin bretts? ¿con maltas tostadas o sin ellas? ¿que densidad deben tener? ¿a qué temperatura, con qué cierre y en qué posición debo conservarlas?... y lo más interesante ¿por qué?

Personalmente antes de meteros en foros sobre envejecimiento de cerveza os recomiendo leer el libro “Vintage Beer” de Patrick Dawson, tiene todos los conocimientos necesarios para posteriormente leer con aprovechamiento un montón de artículos, más técnicos, que existen en la red y por supuesto para valorar y ser crítico con los comentarios y recomendaciones que se lanzan habitualmente en foros y redes sociales sobre este tema.


Otro día trataré de profundizar más en alguno de estos puntos y en las claves para obtener buenos resultados. Hoy simplemente mi idea era exponerlos de manera genérica estos comportamientos generalizados, en mi opinión errores, que todos o la mayoría hemos cometido en algún momento.

En serio, no nos convirtamos en “creadores de cementerios de cervezas”, este auténtico elixir de los dioses se merece que lo consumamos y lo disfrutemos plenamente. La próxima vez que penséis en diseñar vuestra bodega o guardar determinada cerveza para que envejezca espero que este artículo os sirva de ayuda, yo solo he tratado de extraer esos consejos que mi experiencia ha dictado.