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viernes, 16 de diciembre de 2016

CULTURA CERVECERA BELGA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Estaba anunciado, en esa vorágine, no sé si negocio, en la que se encuentra inmersa la UNESCO de declarar toda manifestación humana de carácter singular y excepcional, como herencia común de la humanidad.

Tarde o temprano le tenía que tocar a la cultura cervecera belga, y digo tarde o temprano por que dado el gran número de organizaciones y entes públicos y no públicos que existen en ese país relacionados con el mundo de la cerveza, en algún momento alguna de ellas o el mismo Estado tenía que proponerlo.

El objetivo de la UNESCO es catalogar, preservar y dar a conocer manifestaciones humanas de carácter excepcional y sin duda la pasión que los belgas sienten por su cerveza, la beban o no, es encomiable. Solo hace falta hablar con cualquiera de ellos sobre el tema, se sienten orgullosos de sus cervezas y la cerveza forma parte de su cultura… lo ha sido desde hace siglos.


La historia de la cerveza belga está repleta de hitos que nos llevan desde la edad media hasta nuestros días, cientos de estilos, muchos de ellos singulares y exclusivos… en realidad sería bastante tedioso enumerar todo ello, pero es lo que ha llevado a que la cultura de la cerveza esté firmemente enraizada en el pueblo belga.

Para mí era muy enriquecedor pasear por las calles de cualquier ciudad o pueblo belga y asistir a manifestaciones auténticas de esa unión entre cerveza y las gentes de ese país. La gente bebiendo sus especialidades locales, la animación de los bares y cervecerías, aquellos ancianos degustando plácidamente cervezas en el bar de la abadía… los museos, las fiestas, las fábricas…. Como se suele decir “lo llevan en los genes”.


Pero como todo, esta cultura tiene sus amenazas y oportunidades. En un mundo cambiante la cultura cervecera belga siempre ha resistido todos los envites, hace unos años el movimiento craft proveniente de los Estados Unidos parecía que se lo iba a comer todo y sin embargo ahí resurgen de nuevo las cervezas belgas adaptándose y satisfaciendo desde el paladar menos experto al más experimentado y exigente.

Es una tendencia global, pero también empiezo a echar de menos en mis viajes a Bélgica ese trato personal, casi familiar que existía con los cerveceros cuando visitabas sus instalaciones, lo que antes era una experiencia única ahora se ha convertido en una visita compartida con otros 20 turistas y por supuesto pagando… la cerveza está de moda y hay que sacar provecho.

Aquellos pequeños pueblos donde antaño los lugareños hablaban o celebraban con una copa de cerveza en alto y donde tú eras la nota discordante han dado un vuelco, ya no hay lugareños solo turistas locos por beber esa cerveza que han visto en ratebeer y por la que están dispuestos a pagar cantidades de dinero desorbitado….

Igualmente la pequeña y humilde cervecería situada en la abadía se ha convertido en un lugar de decoración moderna, los monjes que servían sus cervezas han sido sustituidos por jóvenes que pudieran haber salido de un casting, los ancianos bebiendo plácidamente su cerveza trapista han sido desplazados por el bullicio de unos turistas, a veces poco respetuosos con el lugar donde se encuentran…


Pudiera parecer que la cultura cervecera se encuentra a un paso de “morir de éxito” ahora que obtienen el reconocimiento por parte de la UNESCO, pero por suerte bajo esta piel exterior adaptada al turista sigue habiendo cultura cervecera por las venas del pueblo belga, os invito a visitar alguna de sus fiesta, eventos y celebraciones donde no es fácil encontrar turistas, descubriréis que es cierto que la cultura cervecera está ahí y que perdurará a pesar nuestra.

Yo personalmente celebro este reconocimiento, soy un amante de la cerveza belga, visito el país desde hace muchos años y siento aprecio y muchas afinidades con el pueblo belga, del que quedé prendado desde mi primera visita. Enhorabuena!!! 


lunes, 11 de mayo de 2015

#LARONDA33: LA REALIDAD CERVECERA DE TU CIUDAD

Este mes, Pau desde su blog Lúpuloadicto nos propone una nueva ronda, el tema a comentar/debatir, "La realidad cervecera de tú ciudad".

En múltiples ocasiones he confesado que soy la antítesis del aficionado cervecero, vivo en mi caverna al lado del baúl de las cervezas donde casi siempre disfruto de estos brebajes en soledad. Apenas salgo de bares y rara vez asisto a un evento cervecero… a pesar de ello esto no me inhabilita del todo para participar y poner mi granito de arena en esta ronda.

Evidentemente no voy a referirme a la localidad donde vivo, un puñado de bares donde solo puedes optar a beber una San Miguel o en el mejor de los casos una Voll Damm…o esas mal llamadas cervecerías, que aparte de lo anterior añaden a su carta de cervezas una Grimbergen, lugares a donde “la revolución craft” no ha llegado, ni se le espera.

Hace años había alguna cervecería que se preocupada de traer alguna variedad más, pero esos años quedaron atrás. También queda atrás el único proyecto realmente cervecero que vio la luz de mi localidad, la cervecería “Una Pica en Flandes”. Desgraciadamente, como muchos otros tuvo que cerrar sus puertas.

Con todo esto es fácil entender por qué “mi ciudad” cerveceramente hablando siempre se ha llamado “Asturias”. En menos de 30 minutos te plantas en Oviedo, Gijón o Avilés. En otros tiempos lo normal era desplazarme a Gijón para tomar una Samichlaus, a Oviedo para disfrutar de buena música celta mientras me tomaba una cerveza o a Avilés para descubrir que cerveza desconocida nos tenían reservada en el Cabanón. Así pues permitirme que hable de Asturias como “mi ciudad” cerveceramente hablando.

Para guiarnos en este tema Pau (Lupuloadicto) nos deja unas preguntas en el aire:


¿Cuál es la realidad cervecera de tú ciudad y qué razones crees que hay detrás de ello? ¿Crees que existe una correspondencia entre oferta de locales con buena cerveza y un público que la demande?

La primera vez que viajé a Bretaña me sorprendió que dos pueblos como el Bretón y el Asturiano que tenían tantos puntos en común culturalmente hablando, y donde la cerveza gustaba tanto, divergeran tanto en el tema de la elaboración. Ellos tenian un centenar de pequeños productores de cerveza y en Asturias … ninguno, aunque ciertamente alguno había habido en el pasado.

Pero la afición a la cerveza estaba ahí, las buenas cervecerías siempre estuvieron ahí y ya a mediados de los años 90 asistimos en directo a la primera edición del “Festival de la cerveza de Avilés”… uff ya 20 ediciones!!!

Realmente solo nos faltaba el tema de los elaboradores propios, porque todo lo demás lo teníamos, y en los últimos años lo hemos subsanado con creces y han aparecido buenos elaboradores de cerveza, a parte algún que otro Bar/Brew Pub que elabora su propia cerveza.

Creo que el germen de la situación actual fue aquella generación de amantes cerveceros que en los 90 pululábamos de cervecería en cervecería, soñábamos con viajes a Bélgica e incluso alguno se atrevió a elaborar su propia cerveza casera.

Reconozco que la realidad actual en Asturias es envidiable, me cuesta mucho decir nombres, porque sé que me voy a dejar a mucha gente conocida en el tintero y no sería justo. Pero en la realidad cervecera actual hay gente que no solo ama la cerveza, sino que la vive… se arriesgan, lo cuál está propiciando un ambiente cervecero muy dinámico.

En la región hay un puñado de buenas tiendas, con gente al frente que sabe de qué va esto y te hacen muy buenas recomendaciones… los he puesto a prueba muchas veces y saben de qué  hablan. Podemos adquirir casi todo lo que busquemos, para alguien como yo que se ha pasado la vida viajando para adquirir nuevas cervezas es maravilloso.

Y por supuesto, seguimos teniendo grandes cervecerías, a las clásicas se han ido uniendo otras nuevas que no han hecho sino reforzar una oferta que hoy por hoy puede colmar las inquietudes de cualquier aficionado a la cerveza.

Contestando a la segunda pregunta, no sé si existe correspondencia entre oferta  demanda, al final el mercado es un mecanismo que está permanentemente actuando, si la oferta crece por encima de lo que demandamos los clientes, irremediablemente habrá negocios que tengan que cerrar, ha ocurrido siempre, este es un mundo dinámico y los gustos de las personas cambian cada vez más rápido y ahí está la virtud de los emprendedores para adaptarse a él.

Pero de momento me da la impresión de que la situación goza de buena salud, el número de negocios parece estable y adecuado a nuestro tamaño, en los últimos tiempos ha aparecido algún nuevo productor y cada vez se organizan más eventos. Solo espero que los consumidores de esta pequeña aldea llamada Asturias demos la talla para mantenerla en el tiempo.

Lo único que me pesa, es que por mis condicionantes personales no pueda disfrutar este momento como yo quisiera, pero aún así, a mi nivel lo estoy haciendo.


¿Cómo explicas que Barcelona tenga una realidad cervecera como tal?

Ejem, desconozco totalmente la realidad cervecera en Barcelona, antes de ermitaño fuí exiliado cervecero y cuando tuve que mirar fuera de mi localidad para saciar mis inquietudes cerveceras lo hice a Europa en vez de a Cataluña. 

Aunque históricamente, si hablamos de cerveza, Cataluña siempre ha estado a la cabeza de la península. Así que, sin mucho temor a equivocarme diría que la tradición cervecera catalana ha sido la base de la realidad actual. ¿a qué ha sido debido? quizás por condicionantes históricos, culturales o simplemente por su proximidad e influencia de Europa.


¿Crees que Madrid tiene un panorama cervecero acorde con su tamaño? ¿Cómo explicas que aparentemente le cueste tanto arrancar mientras que en otras zonas tengan aparentemente más vivo en comparación con su número de habitantes?

Hace unas semanas me sorprendió un comentario de un compañero bloguero, cuando decía “Ya me gustaría que en Madrid tuviésemos la misma movida cervecera que tenéis en Asturias”.

Hace ya tiempo que no paso por Madrid. Recuerdo un puñado de cervecerías que importaban cervezas belgas, pero balance muy escaso para una ciudad de esos habitantes. Por lo que leo la realidad cervecera no debe de haber cambiado mucho.

Quizás los empresarios relacionados con la cerveza, no han sabido captar la atención de ese cliente potencial, que en otros lugares llena las nuevas cervecerías.


Y hasta aquí mi aportación a esta ronda. Gracias Pau por haberme “obligado” a pararme, pensar, descubrir y valorar lo que tenemos aquí en Asturias y hacer un repaso mental de todas esas excelentes personas que forman la realidad cervecera de mi región. Saludos.