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lunes, 25 de abril de 2016

UNA DE SIDRAS… OLIVER’S CIDER & PERRY

La idea de escribir un post sobre sidra rondaba mi cabeza desde hace ya tiempo. En mis viajes, aparte de comprar cerveza, suelo igualmente comprar sidra, si encuentro algún productor local.

A pesar de ello, cuando bebo sidra, nunca trato de analizarla, simplemente la disfruto y me confieso un desconocedor del mundo que rodea a esta bebida más allá de las marcas regionales asturianas más conocidas. Así que mi temor al escribir un post sobre esta bebida era elegir un producto no adecuado y/o comentarlo inadecuadamente.

Finalmente, la solución llegó sola, me iba a encontrar con Eduardo, una de esas personas muy metida en el mundillo de la sidra, autor del blog Cider Guerrilla (Sidra Glocal), que ocasionalmente suelo consultar sobre todo cuando voy de viaje, y que últimamente se ha convertido en uno de los socios fundadores de una empresa de importación de sidras llamada Guerrilla Imports, así que como podréis comprender nadie mejor a quién preguntar cómo debía orientar este post.

El punto de encuentro de nuevo en El Señor Lúpulo, Despacho de Cervezas. Tras las presentaciones, empezamos a hablar, como no, de sidra.

Pronto la charla se convirtió en una cata improvisada, donde un elaborador tomó protagonismo por encima de todos, OLIVER’S CIDER & PERRY:

Al parecer, decir Oliver’s en el mundo de la sidra es nombrar a la tradición. En la vieja granja donde se elabora, se lleva elaborando sidra y Perry desde hace más de tres siglos y desde entonces el proceso apenas ha cambiado.

Fuente: guerrillaimports.es
Me da la sensación que estamos ante un productor purista por la información que he podido recopilar, su filosofía por mantener el equilibrio del ecosistema y la integridad del producto, utilizando únicamente fruta del país…

Trazo puentes entre el mundo de la sidra y la cerveza y de manera más o menos afortunada me viene a la mente el nombre de Cantillon como su equivalente cervecero.
OLIVER’S TRADICIONAL CIDER

La primera sidra que probamos fue esta “Traditional cider”. Unas indicaciones previas por parte de Eduardo nos advierten de que no vamos a probar una sidra al uso, o por lo menos no esa que nos podríamos encontrar en un pub inglés, más bien se asemeja a la que podrían beber en las propias granjas o pomaradas, con un carácter más tradicional y si se me permite más tosco.

Fermentación lenta a baja temperatura en barriles de roble con levaduras salvajes. Esto suena bien ¿no?

Al abrir la botella un intenso aroma a manzana llegó a mi nariz, increíble. Al derramarla en el vaso, lo primero que llama la atención es la ausencia total de carbonatación, ni una sola burbuja, lo cual lleva a una débil y fina capa de espuma.

El aroma a manzana me encanta, al abrir la botella me había parecido muy intenso, pero ahora en el vaso lo aprecio muy sutil.

En la boca Inicialmente parece que no hay mucho sabor, es algo dulce y de repente llegan notas amargas y secas muy intensas, a las que suceden otras agrias y picantes creí entender que en todo ello los taninos dejan así su impronta en el sabor. El final es seco y predominan las notas a madera.

Es una sidra seca en el paladar y compleja, con muchos matices y capas (no te viene todo el sabor de repente, sino que parece manifestarse por partes).

Siempre he mostrado mi entusiasmo por aquellos productos que no solo son tradicionales, sino que saben cómo tal. Esta Oliver’s Traditional es así. En la cerveza me vuelvo loco por elaboraciones de este tipo y en sidras me ha ocurrido lo mismo. Aparentemente sencilla y tosca pero que guarda un tesoro en sí misma. Puedo decir sin temor a equivocarme que es la sidra que más me ha sorprendido en muchos años, fascinante.
OLIVER’S CLASSIC PERRY

Continuamos con otra de las elaboraciones de Oliver’s, en este caso una Perry, elaborada con peras de la propia finca del elaborador y para la que igualmente se emplean levaduras salvajes, fermentando en barriles de roble. En la última fase se realiza un blend de los diferentes barriles para equilibrar el resultado final, embotellando una limitada producción anual.

En apariencia de color mucho más claro, tirando a un amarillo pajizo y una pequeña cabeza de espuma blanca que se convierte en un fino anillo que se aferra a las paredes del vaso.

Huele a peras, madera y alguna nota picante y especiada. Inicio dulce y torna de nuevo hacia la acidez, empiezo a pensar que es la característica fundamental de las elaboraciones de este productor inglés ¿serán las levaduras salvajes las que le dan ese toque tan personal?

Nuevamente se nota el toque tradicional tanto en el aroma como en el sabor, si bien esta Perry es más amigable a todo tipo de paladares. Lo que más sorprende, es que guarda cierta complejidad y que su sabor es intenso, pero se encuentra bien equilibrado. En realidad, tenía una imagen de las “Perry” como bebidas más planas.
CONCLUSIONES

Ha sido mi primera incursión en la sidra artesanal, al menos de una forma meditada y ante todo ha sido un momento de descubrimientos.

Escuchando hablar a alguien que conoce el tema te das cuenta que, aunque cerveza y sidra tienen muchos puntos en común, son un mundo aparte. Complejo y con gran variedad de productos muy distintos entre sí.

Me preocupaba el tema de la cata, ya que en cierta medida me gustaría describir como son las sidras que pruebo. Me ha parecido un producto muy difícil de evaluar, aunque cuando una sidra no esta buena se nota en el primer sorbo.

Me llevo el descubrimiento de un gran producto tradicional y en particular de esa peculiar Tradicional cider de la que me declaro fan incondicional.

Tras esta agradable jornada, no sería de extrañar ver pasar por “El baúl de las cervezas” alguna sidra más.