La idea de escribir un post sobre
sidra rondaba mi cabeza desde hace ya tiempo. En mis viajes, aparte de comprar
cerveza, suelo igualmente comprar sidra, si encuentro algún productor local.
A pesar de ello, cuando bebo
sidra, nunca trato de analizarla, simplemente la disfruto y me confieso un
desconocedor del mundo que rodea a esta bebida más allá de las marcas
regionales asturianas más conocidas. Así que mi temor al escribir un post sobre
esta bebida era elegir un producto no adecuado y/o comentarlo inadecuadamente.
Finalmente, la solución llegó
sola, me iba a encontrar con Eduardo, una de esas personas muy metida en el
mundillo de la sidra, autor del blog Cider Guerrilla (Sidra
Glocal), que ocasionalmente suelo consultar sobre todo cuando voy de viaje, y
que últimamente se ha convertido en uno de los socios fundadores de una empresa
de importación de sidras llamada Guerrilla Imports, así que como podréis comprender nadie mejor a quién preguntar cómo debía
orientar este post.
El punto de encuentro de nuevo en
El Señor Lúpulo, Despacho de Cervezas. Tras las presentaciones, empezamos a
hablar, como no, de sidra.
Pronto la charla se convirtió en
una cata improvisada, donde un elaborador tomó protagonismo por encima de todos,
OLIVER’S CIDER & PERRY:
Al parecer, decir Oliver’s en el
mundo de la sidra es nombrar a la tradición. En la vieja granja donde se
elabora, se lleva elaborando sidra y Perry desde hace más de tres siglos y
desde entonces el proceso apenas ha cambiado.
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| Fuente: guerrillaimports.es |
Me da la sensación que estamos
ante un productor purista por la información que he podido recopilar, su
filosofía por mantener el equilibrio del ecosistema y la integridad del
producto, utilizando únicamente fruta del país…
Trazo
puentes entre el mundo de la sidra y la cerveza y de manera más o menos
afortunada me viene a la mente el nombre de Cantillon como su equivalente
cervecero.
OLIVER’S TRADICIONAL CIDER
La primera sidra que probamos fue
esta “Traditional cider”. Unas indicaciones previas por parte de Eduardo nos
advierten de que no vamos a probar una sidra al uso, o por lo menos no esa que
nos podríamos encontrar en un pub inglés, más bien se asemeja a la que podrían
beber en las propias granjas o pomaradas, con un carácter más tradicional y si
se me permite más tosco.
Fermentación lenta a baja
temperatura en barriles de roble con levaduras salvajes. Esto suena bien ¿no?
Al abrir la botella un intenso
aroma a manzana llegó a mi nariz, increíble. Al derramarla en el vaso, lo
primero que llama la atención es la ausencia total de carbonatación, ni una
sola burbuja, lo cual lleva a una débil y fina capa de espuma.
El aroma a manzana me encanta, al
abrir la botella me había parecido muy intenso, pero ahora en el vaso lo
aprecio muy sutil.
En la boca Inicialmente parece
que no hay mucho sabor, es algo dulce y de repente llegan notas amargas y secas
muy intensas, a las que suceden otras agrias y picantes creí entender que en
todo ello los taninos dejan así su impronta en el sabor. El final es seco y
predominan las notas a madera.
Es una sidra seca en el paladar y
compleja, con muchos matices y capas (no te viene todo el sabor de repente,
sino que parece manifestarse por partes).
Siempre he
mostrado mi entusiasmo por aquellos productos que no solo son tradicionales,
sino que saben cómo tal. Esta Oliver’s Traditional es así. En la cerveza me
vuelvo loco por elaboraciones de este tipo y en sidras me ha ocurrido lo mismo.
Aparentemente sencilla y tosca pero que guarda un tesoro en sí misma. Puedo
decir sin temor a equivocarme que es la sidra que más me ha sorprendido en
muchos años, fascinante.
OLIVER’S CLASSIC PERRY
Continuamos con otra de las
elaboraciones de Oliver’s, en este caso una Perry, elaborada con peras de la
propia finca del elaborador y para la que igualmente se emplean levaduras salvajes,
fermentando en barriles de roble. En la última fase se realiza un blend de los
diferentes barriles para equilibrar el resultado final, embotellando una
limitada producción anual.
En apariencia de color mucho más
claro, tirando a un amarillo pajizo y una pequeña cabeza de espuma blanca que
se convierte en un fino anillo que se aferra a las paredes del vaso.
Huele a peras, madera y alguna
nota picante y especiada. Inicio dulce y torna de nuevo hacia la acidez, empiezo a pensar
que es la característica fundamental de las elaboraciones de este productor inglés ¿serán las levaduras salvajes las que le dan ese toque tan personal?
Nuevamente
se nota el toque tradicional tanto en el aroma como en el sabor, si bien esta
Perry es más amigable a todo tipo de paladares. Lo que más sorprende, es que
guarda cierta complejidad y que su sabor es intenso, pero se encuentra bien
equilibrado. En realidad, tenía una imagen de las “Perry” como bebidas más
planas.
CONCLUSIONES
Ha sido mi primera incursión en
la sidra artesanal, al menos de una forma meditada y ante todo ha sido un
momento de descubrimientos.
Escuchando hablar a alguien que
conoce el tema te das cuenta que, aunque cerveza y sidra tienen muchos puntos
en común, son un mundo aparte. Complejo y con gran variedad de productos muy
distintos entre sí.
Me preocupaba el tema de la cata,
ya que en cierta medida me gustaría describir como son las sidras que pruebo.
Me ha parecido un producto muy difícil de evaluar, aunque cuando una sidra no
esta buena se nota en el primer sorbo.
Me llevo el descubrimiento de un
gran producto tradicional y en particular de esa peculiar Tradicional cider de
la que me declaro fan incondicional.
Tras esta agradable jornada, no
sería de extrañar ver pasar por “El baúl de las cervezas” alguna sidra más.
