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sábado, 4 de noviembre de 2023

BØGEDAL BREW

Me encuentro en un lugar idílico, una granja en medio de la campiña danesa. Me detengo un instante para tomar una foto de la singular edificación que se encuentra ante mí. Lo había imaginado mil veces pero ahora me parece totalmente diferente.  Hermoso lugar!!! 

Traspaso la puerta y entro en el patio interior, los ladridos de un perro anuncian mi llegada. Alertado Casper Vorting maestro cervecero de Bodegal Brew sale por una puerta a ver qué ocurre...

BØGEDAL

En realidad, la historia de este post comienza hace unos 10 años, cuando leí una reseña del autor y periodista británico Ben McFarland sobre una cervecería escandinava con “cervezas de todas las densidades” y que era un claro exponente del movimiento “Goodbeer”. La reseña consiguió llamar mi atención, a pesar, de que obviamente contenía un error de traducción o de concepto, que aclararemos posteriormente.

Tardé unos 5 o 6 años en beber mi primera cerveza Bøgedal, la cual no hizo sino incrementar mi interés por visitar a este pequeño elaborador danés. Por fin, este verano, aunque fuera en una visita rápida y más centrada en comprar sus cervezas, pude conocer el lugar donde se elaboraban.

 

Bøgedal

Como ya se intuye por la introducción Bøgedal Brew es un pequeño elaborador danés situado en la granja de dicho nombre, un lugar pintoresco, en el valle del río Vejle en la región de Jutlandia. Se fundó en 2004 y tiene una pequeña producción de unos 35.000 litros anuales.

Bøgedal brew
Pero no es un elaborador cualquiera, según la afirmación extraída de su web son la única cervecería comercial que mantiene la antigua tradición de elaboración preindustrial Godtoel (Goodbeer). Esto implica una ausencia total de la tecnología. Donde a lo largo de toda la elaboración, el mosto fluye de tina en tina sin la utilización de bombas u otros artilugios. Simplemente utilizando la gravedad como instrumento, elevando las ollas con cadenas, lo que se conoce como “All gravity”. El fuego a base de leña o la ausencia total de mediciones de temperatura nos llevan a aquellas cervezas de otros tiempos.

Bøgedal brew
El sistema de producción por gravedad, más común en la elaboración de algunos vinos, es extremadamente raro en el mundo de la cerveza. En toda mi vida como apasionado “beerhunter” únicamente he encontrado algo similar en una ocasión y para la elaboración de una cerveza en particular, pero utilizado de manera habitual y como filosofía de elaboración es el único elaborador que conozco y me atrevería a decir que actualmente es el único en Europa que lo utiliza.

Las instalaciones, como no podían ser de otra manera, son pequeñas, una sala alargada donde se realiza la elaboración, con ollas colgadas de cadenas a ambos lados y presidida por esa cabeza de… no me atrevería a decir si es ¿una vaca?¿un caballo? Pero que ya se ha convertido en símbolo de Bøgedal. 

Bøgedal brew

Contiguo a la sala de elaboración una zona de exposición de cervezas donde podemos encontrarnos con barriles en los que reposan algunos de los caldos que elaboran y donde podemos intuir que se realizan las catas que se organizan en la granja. Y para finalizar una zona de almacenaje, que a pesar del calor que hacía el día de la visita guardaba una temperatura óptima para la conservación de la cerveza. La granja cuenta con un lugar para aparcar y una bella área natural alrededor que me consta que han sabido utilizar para realizar alguno de sus eventos.

Bøgedal brew
Bøgedal brew
Este apasionante proyecto se personaliza en Casper Vorting (maestro cervecero) y Gitte Holmboe (Marketing, ventas, catas, etc) que fue quién nos atendió en nuestra breve visita a Bøgedal.


SUS CERVEZAS

El concepto de que todo se desarrolle de manera natural nos lleva a que no haya dos cervezas iguales, aun siguiendo la misma receta. Con buen criterio las cervezas nunca se denominan de manera idéntica, están numeradas. Las que he podido probar van desde la Nº627 hasta la Nº771.

Bøgedal beers

A pesar de ello sus cervezas están agrupadas por “tipos” o estilos de cervezas, así Flowerhop, Nectar, Hvede … podemos identificarlas con Pale ales; las Gylden son Golden ales, Sour’ish son, como su nombre indica, cervezas sour; Mørk, tripleoak y Trap’en son cervezas potentes con ciertas reminiscencias a las cervezas belgas; y por supuesto también tienen sus Stouts. Por lo tanto estamos ante un amplio abanico de estilos.


Me gustaría destacar La estética de las etiquetas, se adaptan perfectamente a la imagen que podemos tener de una elaboración artesanal. Son sencillas y elegantes a la vez, simplemente un nombre, el tipo de cerveza, ingredientes clave, graduación alcohólica, fecha de elaboración y embotellado y por supuesto la numeración que hemos comentado. Todo ello en letras negras, salvo el nombre de la cerveza que se encuentra en rojo, sobre un fondo blanco. A mí personalmente me encantan, dan una imagen muy cuidada del producto, afianzada por unas botellas también de gran calidad. Únicamente embotellan en 75 y 36,5 cl. en botellas similares a las utilizadas para el champagne.

Viendo el equipo con el cual Casper elabora cerveza cabría esperar que el resultado fuesen unas cervezas rudimentarias y toscas. Y en cierta medida lo son, si no fuera así todo esto perdería su encanto ¿no? Cuando te aproximas a un elaborador artesanal, sobre todo si se trata de “Farmhouse ales”, quieres notar su origen rústico, que esa cerveza ha sido realizada de manera natural, que ha sido “hecha a mano” y eso en el caso de Bøgedal se nota. Pero a su vez, me ha sorprendido la elegancia, la suavidad y el equilibrio de sus elaboraciones, lo cuidada que es la selección de los ingredientes y que realmente dan carácter a sus cervezas. Si estuviéramos ante un vino estaríamos hablando de “terruño”.

Del tema de los ingredientes utilizados por Bøgedal, también hay mucho que decir y es que no hay una buena cerveza sin unos ingredientes de calidad y eso aquí lo llevan al pie de la letra. Si se observan las etiquetas de sus cervezas es fácil intuir un buen componente de experimentación en los ingredientes. Solo comentar que utilizan cebada del banco genético nórdico y están trabajando en la selección de cereales de alta calidad a partir de viejas variedades de grano danesas.

En definitiva, como amante y apasionado de las cervezas de granja y después de probar sus cervezas, puedo decir que me he encontrado con uno de los porfolios más interesantes y que más me han gustado de todo lo que he probado los últimos años. Chapeau!!!


CONCLUSIONES

Sin duda el concepto de “fábrica de cerveza” no cabe en la definición de Bøgedal Brew, summun de lo artesanal, de cómo se elaboraba cerveza antes de la era industrial. Seguro que no ha sido un camino fácil, pero ha convertido a este elaborador danés en único en su especie, dentro de un mundo actual de la cerveza donde en muchas ocasiones el concepto artesanal pierde su sentido original. El concepto de Bøgedal Brew cautiva de principio a fin y demuestra que es posible elaborar cerveza totalmente artesanal con altos estándares de calidad.

Nota final: Para finalizar, agradecer a Gitte Holmboe su hospitalidad, por atenderme, enseñarme las instalaciones e ilustrarme sobre el apasionante “mundo Bogedal”. Volveré!!!




martes, 19 de julio de 2022

YUNQUE FACTORY

Hay que remontarse a principios de 2020, cuando leía la noticia de que en Ponferrada, Yunque Factory, un nuevo establecimiento cervecero se veía obligado a cerrar sus puertas por que se había quedado sin la cerveza que se producía en el.

Evidentemente la noticia captó mi atención, no tanto por la noticia en sí, que también, como por el hecho de que yo visitaba Ponferrada con cierta frecuencia. Así que Yunque Factory pasó a formar parte de mi agenda de lugares a visitar… después vino la pandemia y la imposibilidad de viajar. Finalmente hace unos días por fin pude visitar Yunque Factory y no podía menos que escribir por aquí unas pequeñas notas.

Simplificando, podemos decir que es un Brewpub, que elabora su propia cerveza y que a su vez cuenta con una carta para picotear o incluso comer, que podríamos llamar de “comida rápida” (Aperitivos, dips, hamburguesas, perritos calientes e incluso postres). Se encuentra localizado en la Calle José Luís Pécker, en la que es una de las zonas de expansión de la ciudad.

Si empezamos por el local, lo primero que me sorprendió es lo grande que es, en el interior tiene dos áreas diferenciadas (una presidida por una larguísima barra y otra sala más reservada, donde tengo entendido que se pueden ver partidos) y en el exterior una amplia terraza que cuenta con una zona de mesas al uso y otra de sillones más…digamos “chill out”.

Quería tomar una cerveza a mi llegada a Ponferrada a media tarde, así que he de decir que el número de clientes era discreto y la estancia tranquila, cosa que agradecí. No quiero ni pensar cómo puede estar este local en horas de máxima afluencia.

La atención del personal exquisita y deseosa de contestar a mi ingenua curiosidad. Estéticamente me recuerda a un gran número de los establecimientos de este tipo abiertos en Europa en los últimos años, sin duda influenciados por, permitirme la expresión, el “hipsterismo cervecero”.

La carta de cervezas abarca lo suficiente para satisfacer tanto a los cerveceros como a los no tanto y van desde una lager y Ale Limón, hasta la posibilidad de probar una Dubbel marca de la casa, una curiosa cerveza negra de trigo y por supuesto una IPA al uso. 

Finalmente pude probar todas y no sabría por cual decantarme, lo que, si podría decir que todas ellas son cervezas muy correctas y disfrutables, cosa que, aunque parece muy algo básico en este tipo de negocios, no siempre me he encontrado. Quizás se eche en falta una Stout o Imperial Stout, pero con 37ºC os aseguro que no la eché en falta.

Por otro lado, en botella únicamente tenían su IPA y su Dubbel, lo cual no permitió que me pudiera llevar a casa todas las variedades para probarlas más detenidamente y realizar una descripción de cada una más exhaustiva.

He leído que también se pueden hacer visitas guiadas a la fábrica, una pena no haberlo sabido antes para buscar un hueco y ver qué hay detrás de todo lo visto y saboreado en mi visita. Pero sin duda habrá más ocasiones




lunes, 17 de agosto de 2020

BIERE DES NAUFRAGEURS

Este año 2020 está resultando atípico, hemos aplazado nuestras vacaciones y solo nos queda recordar que en el verano del año pasado visitamos la costa francesa. Como no podía ser de otra manera me llevé una agenda cervecera repleta de lugares a visitar.

Sin embargo, el lugar del que voy a hablar hoy no estaba en la selección inicial, la unanimidad de las redes sociales repletas de malas referencias hicieron descartar a Brasserie Des Naufrageurs casi de inmediato y sin embargo creo que fue la mejor visita cervecera y de las cervezas más interesantes que pude probar en aquellas vacaciones, por encima de otras de mayor prestigio y ratings.

La isla de Oléron es un lugar eminentemente de turismo de sol y playa, con alguna buena cervecería y dos elaboradores locales, en principio uno de los lugares menos atractivos cerveceramente hablando de todo el viaje. Tal fue así que nos surtimos de las cervezas locales en uno de los supermercados de la isla a la primera oportunidad que tuvimos sin pretensiones de hacer ninguna visita cervecera en la isla.

De regreso del  Faro de Chassiron, un cartel se cruzó en nuestro camino “Bière Des Naufrageurs – Fabrique paysane – Vente directe” rezaba… ¿por qué no? Y a pesar de todo lo que había leído de aquel lugar giré para tomar un estrecho camino mal asfaltado. Tras unos 200 metros llegamos a lo que parecía ser una vieja granja, para ser más exactos del siglo XVII. Nos surgen las dudas, pero pronto observamos un lugar donde había otros vehículos aparcados y entre ellos una furgoneta con el nombre de la cerveza.

Entramos en lo que un destartalado cartel indicaba que era la tienda y nos encontramos con una humilde sala vacía de clientes, pero repleta de cajas, en el centro una pequeño “stand” con productos locales y en las paredes algunas pocas estanterías con las botellas de las distintas especialidades de la marca. Un hombre ordenaba unas cajas en una esquina quién nos recibió de una manera algo distante, era Jean-Luc Metayer, maestro cervecero y quién dirige este proyecto.

Fuimos observando su amplio portfolio de cervezas y a medida que fuimos mostrando nuestro interés aquel hombre distante fue entablando conversación, incluyendo un maltendido dialéctico sobre su cerveza de cáñamo, que pareció hacerle bastante gracia.

En realidad, todo bastante alejado de las opiniones vertidas en las redes, quizás de personas que no saben distinguir entre la visita a una gran cervecera y a un pequeño negocio local. Al final la visita fue muy gratificante y nos llevamos un buen surtido de cervezas.


La gama de cervezas es bastante amplia, y cuanto menos interesante, donde juega con la incorporaciones de distintos ingredientes. Como no podía ser de otra forma hablamos de cervezas no pasteurizadas, sin conservantes ni colorantes y refermentadas en botella.

Entre ellas, permitirme que haga una clasificación algo burda y exenta de fundamento como es el color de su etiqueta: 

Aquellas con etiqueta amarilla, encabezada por su Blonde Speciale, una cerveza con carácter, notas a levadura y alcohol presente de cierta influencia belga, hasta su Blonde, cerveza rubia sin muchas pretensiones, que entiendo sirve de base para un sinfín de cervezas con “añadidos” que dotan de cierta personalidad propia a cada una de ellas (pimienta negra, cilantro, cáñamo, absenta, frambuesa, etc). También en esta sección hay que hablar de su IPA, quizás un poco alejada de nuestro imaginario de lo que debe ser el estilo pero sin duda una cerveza disfrutable y de trago fácil.

Aquellas con etiqueta roja, que podemos calificar como cervezas de frutas, Cereza y mora, cabe destacar el carácter natural que se hace tangible en el paladar.

Las que tienen etiquetas blancas, a destacar su clásica blanche francesa, tirando a witbier belga y sin duda, mi favorita de todo el portfolio de este elaborador, con notas a levadura, cítricas y muy refrescante. Muchas veces en lo más sencillo está la virtud y este es el caso. También en este apartado destacar una cerveza que su etiqueta anunciaba ostras y que por suerte no estaban muy presentes en el sabor, más allá de un ligero toque salado.

Un apartado de otros, donde incluyo su Biere blance a la fleur de sel, una verdadera delicia con un sutil toque salado distintivo. Su cerveza de primavera, herbal, refrescante y de carbonatación alegre pero en realidad no muy destacable y una cerveza con notas a flan caramelo, cerveza interesante pero no de mi gusto.

En general, cervezas sencillas que hay que afrontar sin la necesidad de tener que beber una cerveza excepcional, sino cervezas bien elaboradas, disfrutables y con pequeños matices que he disfrutado mucho más allá de otras cervecerías más prestigiosas y con más reconocimientos que pude visitar en aquellas vacaciones.

Para terminar, quería ponerme un poco sentimental cerveceramente hablando, haciendo mención a este modelo fabricante tradicional y local, que representa “Bières des Naufrageurs” con especialidades propias normalmente alejadas de modas que reinan últimamente en el mercado cervecero mundial y que por desgracia cada vez es más difícil encontrar en nuestros viajes, ya se sabe la revolución “craft” mató al pequeño elaborador local tradicional.

Un año después me alegra ver que las opiniones en las redes ya no son tan negativas, no sé si se debe a un cambio de actitud del Elaborador o de los clientes, pero creo que si eres un amante de la cerveza y te encuentras en la isla de Oleron es una visita indispensable, yo si tengo oportunidad de visitar la isla será un lugar de obligada visita.

 

 

domingo, 30 de junio de 2019

EL RETROGUSTO ES MIO


Sí, Pamplona es una ciudad eminentemente cervecera, una afirmación que ya tenía por cierta desde hace mucho tiempo. Varios buenos productores, movimiento homebrewer, blogueros y un buen puñado de tiendas especializadas y cervecerías con prestigio dentro del panorama cervecero nacional, baste con nombrar Manneken Beer y Napargar.

Dicho lo anterior, entenderéis el problema de elegir un lugar para disfrutar unas pocas horas de estancia en esta ciudad, en la que estaba de paso. Bueno realmente no fue muy difícil, “El Retrogusto Es Mío” tienda-bar de vinos y cervezas artesanales, en los aledaños de Pamplona a unos 10 minutos en coche, en Sarriguren, sería el lugar elegido.


En mi caso los argumentos estaban claros:

Al frente de este pequeño negocio Ana Murillo, con un curriculum muy vinculado al vino y la cerveza y a quién conocí a través de las redes sociales y por supuesto de su blog. Quién junto a Mikel Garrues ha dado vida a este proyecto.

Es un proyecto que he visto nacer y crecer en las redes sociales desde sus comienzos hasta que por fin abrió sus puertas.

Maiku brewing, ya que este local cuenta con su propia cerveza y que hasta esta visita no había tenido ocasión de probar.

Cuando viajas con personas a las que le gusta el vino, es difícil compaginar un local donde tanto vino como cerveza sean tratados con el mismo mimo y dedicación y en este local lo hacen.


LA VISITA

El Retrogusto Es Mío se encuentra en una calle, aparentemente peatonal, paralela a una gran avenida donde nos fue fácil encontrar aparcamiento.

La entrada del establecimiento da una gran imagen de bienvenida, estética cuidada que nos invita a entrar.

Por desgracia, a la hora de la visita tanto Ana como Mikel se afanaban en la preparación de una cata de cervezas y quesos, una pena no haberme enterado antes, hubiera sido un buen plan para nuestra tarde-noche en Pamplona.

A pesar de ello me dio la oportunidad de realizar la visita desde el anonimato inicial, lo que me permitió atender al servicio sin la atención especial que se suele dar a un conocido.

El local es más pequeño de lo que me había imaginado, pero suficiente para tener una zona de mesas, unas estanterías con cervezas y vinos a modo de tienda y una barra por la que optamos ya que en la zona de mesas se ultimaban los detalles de la cata que iba a tener lugar. Desde el comienzo el local me dio buen feeling.



La estética de la zona de barra de inmediato me recordó a Warpigs, la famosa cervecería de Copenhague, quizás por sus azulejos blancos, la pizarra y de más detalles.


La atención del chico que se encontraba en la barra fue más que correcta, mi acompañante optaba por un vino rosado de Navarra y la sorprendente recomendación fue un vino de autor envejecido en barrica, algo muy poco común en un vino de este tipo y que también tuve oportunidad de probar, un acierto. Este tipo de productos definen por si mismos el concepto de local que Ana y Mikel han querido dar a su local.

Yo opté por una de las cervezas locales, una Maiku pale ale, bien elaborada y con todo lo que podemos esperar en el estilo: aroma y amargor suave, extraordinariamente refrescante… muy disfrutable.


Un rápido repaso a las cervezas y vinos que tenían en “la zona de tienda” con una buena y cuidada selección.  De la que lógicamente opté por llevarme la gama de cervezas Maiku.

Por último, no podía irme del local sin saludar a Ana, a quién solamente conocía de las redes sociales y comunidad bloguera, que todavía seguía ocupada en los últimos preparativos, así que pedí al camarero que le avisara. 

Rápido intercambio de saludos y opiniones, indicando lo agusto que nos habíamos sentido en “El Retrogusto es mío”. Una pena no poder terner más tiempo para hablar.



CONCLUSIONES

Sin duda un gran acierto habernos acercado hasta este local. Pequeño pero un lugar donde sentirte muy cómodo mientras saboreas una buena cerveza o vino. Selección de productos cuidados y atención especializada, personalizada y cercana que te podrán recomendar aquello que buscas o algo que te sorprenda… como suele decirse “volveré”.





El Retrogusto Es Mío 

Calle Bardenas Reales 68
Sarriguren (Navarra) 
Web: http://elretrogusto.es

 



lunes, 12 de noviembre de 2018

A CORUÑA 19:00



- ¿Es la primera vez que viene?
- Sí, nunca he estado antes en A Coruña. Pero solo voy a permanecer unas horas.
- ¿Qué viene a conocer la ciudad?
- Sí si por supuesto… turismo, sí, eso es – evidentemente no iba a desvelar mi verdadero propósito.

Las preguntas de aquel hombre que conducía el coche me empezaban a irritar. Como si quisiera saber más de lo que yo estaba dispuesto a contarle.

- Hemos llegado, que tenga un buen día. Pasaré a recogerle en 10 horas en este mismo lugar.

Bajo del coche, levanto la mirada y ante mí se erige cual fortaleza inexpugnable la fábrica de cervezas de Estrella de Galicia. No es mi intención visitarla aunque siento cierta curiosidad y durante unos minutos paseo por los alrededores… Es más grande de lo que me imaginaba. En lo alto coronando una torreta el logotipo de la marca gira sin cesar.

Siguiendo mi coartada me dirijo al centro a hacer un poco de turismo. Me subo al autobús, lleva publicidad de Estrella de Galicia… “ja. Juega en casa”, pienso.

Visito los lugares emblemáticos de la ciudad, a pesar de ser un día de otoño, el calor aprieta y mi estómago me dice que es hora de beber una cerveza y picar algo. Me adentro en el centro histórico, no tengo mucha idea de donde se encuentra la zona de bares, pero pronto observo que todo el mundo se mueve en la misma dirección, así que comienzo a seguirles.

Y a la vuelta de la esquina me recibe un gran bullicio, una estrecha calle con bares a ambos lados repleta de gente. Miro el nombre de la calle… calle estrella, claro nunca lo hubiera imaginado, estrella de Estrella de Galicia. Me empieza perturbar una obsesión y allá donde voy solo veo toldos y bares con la publicidad de la marca de cervezas local, difícil elegir en un lugar donde todos los bares son a mis ojos idénticos. Elijo un bar al azar y ¿sabéis? Solo tiene cerveza Estrella de Galicia, así que me decido por un ribeiro, la cerveza la dejaré para otro día.


De nuevo me veo en la disyuntiva de elegir un bar para tomar algo, voy caminando por una calle repleta de bares… pero todos iguales, me empiezo a sentir como el protagonista de una de esas películas de terror que haga lo que haga es rodeado y perseguido, aunque intentará escabullirse por todos los medios.

Si algo bueno tiene A Coruña es que las distintas calles de movida se suceden unas a otras. Por fin, en el medio de la calle un único local con un todo diferente en el que se puede leer Mahou… paga con creces su traición, es el único bar totalmente vacío en una calle repleta de gente…

Fuente: http://www.cervezotecamalte.com
Pero de repente como mimetizado con el resto de establecimientos encuentro un oasis un lugar diferente, “Malte beer & food” reza en su entrada. Así que sin pensármelo dos veces entro en el local. Bien ambientado, excelente trato, buen número de grifos y mejor variedad de cervezas entre ellas belgas y artesanales. Como indica a la entrada también se sirve comida, así que aprovecho para comer y beber algo.

A mi lado, tres clientes trataban de dilucidar aspecto, aromas y matices, evidentemente no es fácil identificarlos en las condiciones reinantes… por un me siento horrorizado, verdadera vergüenza ajena y me pregunto si en alguna ocasión yo mismo he podido dar una impresión tan absurda y superficial. Salgo rápidamente del local para adentrarme de nuevo en la realidad de las calles de bares de A Coruña, de nuevo la dictadura del negro y rojo de Estrella de Galicia.

Entro en uno de los bares emblemáticos de la ciudad y ante la ausencia de opciones... me resigno, “deme una ración de pulpo y una Estrella de Galicia”. He de decir que esta es una cerveza que nunca ha sido de mi devoción, ni siquiera dentro de las cervezas industriales nacionales.

Llamarlo paranoia pero tenía la sensación de que un hombre me llevaba siguiendo y observando desde que había entrado en el bar. Sin que hubiera entablado conversación previa, el hombre comienza a hablar con un marcado acento local.

- ¿Cómo? perdón, no le estaba atendiendo - dije disculpándome.
- Le decía que si quiere disfrutar de la verdadera Estrella de Galicia debe ir a "La Cervecería", allí pude beber su cerveza de bodega fresca.
- Ah, gracias... por supuesto... iré - Le dije más para quitármelo de en medio.

Salgo del bar y pienso ¿Por qué no? Al fin y al cabo, me acabo de beber una Estrella de Galicia y tampoco estaba tan mal… dirijo mis pasos hacia la dirección que me había dado el hombre… “Curiosity kill the cat”.

Llego a “La cervecería”, con mayúsculas añadiría alguien. El local es impresionante… más grande de lo que me había imaginado. Sin prolegómenos pido una Estrella de Galicia. El camarero de manera jocosa me contesta “Aquí es la única que tenemos”.


Empiezo a probar con algo de recelo, pero pronto descubro que… ¿está buena?, sí sí esta rica, creerme. Se trata de su llamada cerveza de bodega, cerveza fresca y sin pasteurizar, y ciertamente se nota en su sabor más intenso. Toque herbal más acentuado, bien equilibrada y con un toque fresco que invita a beber sin pausa. El camarero respira tranquilo… misión cumplida y se nota cierto grado de satisfacción cuando le indico que me ponga otra.


Salgo de bar sin ningún tipo de remordimiento, ha sido una visita satisfactoria, de lo mejorcito que me he encontrado en la Coruña. Dirijo mis pasos de nuevo hacia el lugar de partida, la fábrica del coloso cervecero gallego.

Al llegar, la silueta de la fábrica casi en silencio parece guardar algo siniestro, en su torre el logotipo sigue dando vueltas y por momentos se transforma en un ojo de fuego que me observa, me recuerda a la torre de Barac dur. El ojo que todo lo ve y que domina toda la ciudad y que ahora sabe que soy un súbdito más.


Casi iba a inclinarme mostrándole pleitesía cuando de repente escucho un “riiing riiiing riiiing” miro mi móvil, de repente vuelvo a la realidad, en la pantalla puede leerse “A Coruña 19:00. Gutemberg 11” y recuerdo el verdadero motivo que me ha traído a este lugar.

Como tratando de disimular ante el ojo de la torre empiezo a buscar el lugar y triste sorpresa, allí donde debería estar el número 11 se encuentra… la fábrica de Estrella de Galicia. "No puede ser, esto es una pesadilla!!!!" Camino sin rumbo durante unos minutos, la dirección indicada ¡No existe! A estas horas de la tarde el polígono industrial es un lugar desierto, inhóspito…

Estaba a punto de tirar la toalla cuando observe en la lejanía dos sombras que de pronto desaparecían en un callejón perpendicular a la calle Gutemberg. Les sigo, no tengo nada que perder. Al final del callejón sale luz de la puerta de una nave y a medida que me aproximo se empieza a escuchar música y el ruido de un futbolín. Esbozo una sonrisa cuando leo al lado de la puerta la palabra “Kel’s”. Este es el lugar que estaba buscando y por fin lo he encontrado.

Cervecera Kel’s, el lugar donde Arturo Mora, químico de formación y cervecero de devoción, elabora sus propia cerveza. Persona con la que un día coincidí en las redes sociales donde desborda cualquier conversación cervecera por sus conocimientos y honestidad en su propuesta. Siempre me he sentido afín a su forma de entender el mundo de la cerveza, así que ya que pasaba cerca de A Coruña no me hubiera perdonado no parar a conocer sus instalaciones y saludarle.


Entro en el local, nada de artilugios innecesarios, ni decoración a la moda. El lugar cumple con lo básico, una rudimentaria separación de lo que es la zona de producción, una sencilla barra con cuatro grifos, varias mesas donde varios clientes comen algunas viandas que se han traído mientras beben despreocupados las cervezas Kel’s y un futbolín donde dos chicos echan una partida entre tragos y carcajadas.

Me acerco a la barra y pregunto por Arturo, desgraciadamente no está, ha viajado a su Cuba natal, me siento algo decepcionado, pero ya que estoy aquí no me iré sin probar sus cervezas. Comienzo por su clásica “Kel’s”, para continuar por su maravillosa “Bitter Pan”. A continuación  pruebo su reciente creación “Blackfemia” y una Scotch/Wee heavy que a pesar de su graduación tiene un trago fácil y directo. Sus cervezas reflejan muy bien lo que predica: honestidad y buen hacer, sin atajos, cervezas equilibradas y sin las estridencias que inundan el mercado, concepto no fácil de encontrar en nuestros días.


Por desgracia no suele embotellar a menudo y si se quieren probar sus cervezas hay que acercarse hasta aquí, visita muy recomendable donde he regresado a la idea del pequeño productor local, más preocupado en hacer un producto de calidad que en la parafernalia y artificios que muchas veces rodean al mundo de la cerveza actual.

Mi visita a A Coruña ha terminado, conozco pocas ciudades con un mercado tan cautivo de una única cerveza, pero incluso aquí se puede disfrutar de otras cervezas que pueden colmar el paladar del más exigente. Salgo del local, paso sigilosamente delante de la fábrica de Estrella de Galicia intentando ocultarme del ojo de la torre. Puntualmente, me vuelve a recoger el mismo conductor.

- Que tal la visita a A Coruña ¿ha cumplido sus expectativas? – pregunta de manera atenta.
- Pues… en parte si, pero volveré hay algo que ha quedado pendiente.

miércoles, 30 de mayo de 2018

LIVIGNO 1816


Si hace tan solo un año me hubieran preguntado por el elaborador o la fábrica de cerveza europea situada a mayor altitud, hubiera respondido sin dudarlo BierVision situada en el pueblo suizo de Monsteiner a 1625 m. sobre el nivel del mar y famosa por una esporádica visita del gran Michael Jackson… Pero ya supondréis, que titulándose este post Livigno 1816, mi respuesta hubiera sido totalmente errónea.


LIVIGNO

Quizás ya sea hora de planificar las vacaciones de este verano. Quizás estéis pensando en un tour por los alpes o el norte de Italia… Si es así, dejarme que os haga una sugerencia.

En el norte de Italia, en la provincia de Sondrio, en plenos alpes y relativamente cerca del pueblo de Monsteiner comentado en la introducción, se encuentra el pueblo de Livigno.

Fuente: www.livigno.eu

Situado a casi 2.000 m de altitud se ha convertido en lugar de peregrinación de amantes al sky en invierno y senderismo y ciclismo en verano gracias a sus excelentes senderos para el mountainbike y su proximidad a algunos de los puertos más míticos dentro del ciclismo como el Stelvio. De hecho, dada su altitud y localización muchos equipos de ciclismo profesional y deportistas de elite eligen este lugar para su preparación y no es raro cruzarse con ellos en cualquier calle del pueblo.

Pero su mayor particularidad reside en que es una zona franca, no sujeta a impuestos, lo cual la ha hecho muy atractiva y ha fomentado su crecimiento en las compras. Su calle principal se encuentra repleta de todo tipo de negocios que venden licores, ropa, tabaco, productos típicos… es un bullicio constante de personas saltando de tienda en tienda.

Fuente: www.livigno.eu

Es un lugar caro para alojarse, pero una visita y aprovechar el día para hacer unas compras (no olvidar llenar el depósito a 0,78 €/l este verano), disfrutar del aire libre y de la montaña… y por supuesto, beber una cerveza en el bar del elaborador local!!!!


1816 BIRRIFICIO LIVIGNO

En mis anteriores visitas la Cervecería 1816 había pasado casi inadvertida. El año de su inauguración era prácticamente imposible entrar de la gente que había y en los siguientes ni me plantee visitarles, sobre todo por que desconocía que eran elaboradores. Así que este año aprovechando el calor reinante y que el local estaba casi vacío nos decidimos a entrar y tomar una cerveza.
Fuente: www.1816.it

1816 Birrificio Livigno, abrió sus puertas en el año 2001 cuando Andrea Rocca (maestro cervecero) y su esposa Tiziana dieron el salto e iniciaron su actividad. Su concepto radica en el maridaje entre la cerveza que elaboran y algunas propuestas de la gastronomía local, aunque en realidad en la carta puedes encontrar platos tan universales como una hamburguesa, un bistec o una pizza.

El bar/brewpub se encuentra bien ambientado con muebles de madera, justamente al lado se encuentra la zona de elaboración, que puede verse sin ningún problema. Han cuidado hasta el último detalle, la carta de cervezas tiene un diseño que llama la atención y el trato es agradable en todo momento.

Zona de elaboración. Fuente: www.1816.it

Por lo que pude ver en las mesas del restaurante, seguramente no sea el mejor lugar para comer en Livigno, aunque también es cierto que en otros lugares no puedes acompañar la comida con la cerveza local y menos bajo el asesoramiento de los camareros que te indican en todo momento con que cerveza puedes acompañar lo que has pedido.

También se organizan catas y visitas, aunque para ello hay que contactar con ellos y reservar previamente.

Si queréis echar un vistazo vosotros mismos, aquí os dejo un enlace de google lleno de fotos y reseñas:



SUS CERVEZAS

Elaborar cerveza a esta altitud sin duda debe tener su particularidad y seguro que supone un proceso de reaprendizaje, de prueba y error adicional. Pero tras más de 15 años de andadura adelanto que sus cervezas cumplen en todos los sentidos.

Tienen un surtido bastante amplio, aunque podemos afirmar que tienen una gama de 5 ó 6 cervezas más o menos básicas y luego esporádicamente van elaborando cervezas de temporada, con lo cual al final tenemos cervezas que abarcan muchos estilos, sobre todo de influencia germánica e inglesa.


Dado el calor que hacía, nos decantamos por una Helles y una Pils, y quizás porque no tenía muchas expectativas acerca de lo que me iba a encontrar, me sorprendieron gratamente, tanto que decidí traerme para casa un buen surtido de sus otras especialidades, que paso a reseñar:


HEFE WEIZEN

Apariencia: color entre dorado y ámbar claro, con una espuma blanca de un dedo que se reduce a una fina capa a los pocos minutos. Deja buenas lazadas en el vaso.

Aroma: no me resulta del todo agradable, se distinguen malta, trigo y levadura….

Sabor: es ante todo sabroso, hay un toque dulce maltoso que intenta equilibrar la receta, pero al final las notas ácidas y cítricas se imponen.

Sensación en boca: De cuerpo correcto, para el estilo. Sensación picante leve.

Opinión: Se bebe bien, quizás se podría redondear un poco más el equilibrio en el sabor, pero a mí me ha gustado.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 7,5/10


ENZIAN BOCK

Apariencia: Es una cerveza turbia, de color marrón y una capa que se reduce a un pequeño anillo rápidamente que va dejando lazadas.

Aroma: Ferroso, maltas tostadas y hierbas medicinales (genciana).

Sabor: Intenso…maltas tostadas, notas ferrosas, regaliz, amargor medicinal y según va tomando temperatura da una sensación como si te estuvieses tomando un vermú de esos que se bebían en España hace 20 o 30 años. Final largo y amargo con notas a regaliz.

Sensación en boca: Algo rugosa y de cuerpo correcto.

Opinión: En general, es la cerveza que menos me ha agradado, no porque esté mal elaborada, sino porque personalmente el sabor a las raíces de genciana que se le añaden en su elaboración no me gusta. En la valoración, le doy un 5 por que quizás a alguien que si le guste podría disfrutar con esta elaboración.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 5/10


RAUCH

Apariencia: color ámbar oscuro con destellos rojizos. Espuma beige de un dedo que se reduce a una fina capa a los pocos minutos.

Aroma: es fuerte y directo. Me recuerda gratamente a las rauch de Bamberg.

Sabor: con claro protagonismo de la levadura tirando a una cerveza sabrosa con notas tostadas y el típico sabor a bacon. Final corto.

Sensación en boca: No es muy corpulenta para el estilo pero ello no provoca una mala sensación en boca.

Opinión: No es excelente, pero se bebe bien, siempre que te gusten este estilo de cervezas. Sin duda la volvería a probar… si tengo ocasión.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 7,5/10


MILK STOUT

Con la colaboración de la Latteria di Livigno (Otro negocio local que es muy recomendable visitar).

Apariencia: Negra con destellos rojizos. Un dedo de espuma marrón de permanencia media y que deja lazada.

Aroma: No muy intenso, se aprecia alguna nota láctica y de maltas tostadas.

Sabor: Caramelo, notas lácticas, regaliz y un amargor leve. Regusto no muy largo donde predominan las notas tostadas y un toque láctico.

Sensación en boca: Es poco corpulenta y algo chisposa.

Opinión: cumple sin alardes, no es su mejor elaboración y es un estilo que no suelen prodigar. Espero que sigan trabajando en esta receta porque sin ser nada original se echaría en falta una cerveza negra en su portfolio.

Valoración de El Baúl de las Cervezas: 6,5/10


CONCLUSIONES

El local está bien montado, buen ambiente y trato correcto; y sobre todo a valorar las recomendaciones de maridaje que te hacen los camareros.

Las cervezas sin ser extraordinarias cumplen en todos los sentidos: bien elaboradas, muy disfrutables y que sorprende sobre todo encontrarse en un entorno como Livigno, porque ante todo lo que más valoro cuando llego a un lugar es poder beber la cerveza local.

Quizás las valoraciones de las webs de rating no son tan favorables, pero personalmente e intentado ser objetivo creo que infravaloran un producto con una calidad que ya me gustaría encontrar a todos los lugares que visito en mis vacaciones.